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    Sin pelos en las teclas

          por

Perdono, luego amo.

 

Le pregunto a David -Torrejón, cuál si no- que si en este, mi primer post,  me presento y digo hola o entro a pelo. “Di hola que es muy corto y luego a lo tuyo”. Menos, siempre será más.

Pues hola.

Y ahora qué, de qué hablo. Encima no hay café, no ha llegado el envío de Nesspresso, seguro que el repartidor  es tonto y se ha perdido. O peor,  es un listo y se está poniendo ciego a carajillos.  Y hablando de vollutos y ristrettos, hace días que internet va como una cafetera, el adsl de Movistar me tiene frito, porque podría ser el Airport, pero lo dudo, es Apple... y es que los de Telefonica son...

O no. De hecho, podría ser perfectamente culpa del airport, el adsl debe ir a los megas que Movistar promete -uffff- y muy probablemente, el señor de MRW es de una profesionalidad sobradamente contrastada, pero tengo prejuicios. Sí, todos los tenemos. Ideas preconcebidas, que cuanto menos tienen de ideas y más de vivencias, sensaciones o recuerdos , más poder ejercen. Ideas y prejuicios que acaban decidiendo nuestra relación con todo lo que nos rodea, incluidas, por supuesto, marcas y productos.

Marketing relacional, establecer vínculos emocionales, dialogar, generar experiencias, recuperar valores... Hace ya un buen manojo de años que las reglas que rigen el matrimonio  Marca-Consumidor, se empezaron a reescribir, otra vez. Y asi seguirá hasta el infinito y más allá.

A los que dialogar con el consumidor de tú a tú,  se nos antojaba tan divertido como difícil, el siguiente paso, acecarnos a el hasta entablar amistad, nos ponía tan cachondos como escépticos. ¿Se dejarán? ¿Nos ajuntarán?... Más nos vale, porque con eso tampoco basta.

Ahora hay que amarse.

Los consumidores ya somos personas –por fin- y las marcas tienen –deben tener- personalidad, y el mejor condimento para que eso cuaje, es el amor. Mueve montañas y algo mucho más difícil de mover, voluntades.

Alguién inventará un pretest para evaluar y cuantificar el amor y sus repercusiones en el mercado, le pondrá un nombre en inglés y un precio excesivo. Ya hay uno, sencillo, infalible y sin propiedad intelectual que se sepa: la capacidad de perdonar.

Amar y perdonar son dos acciones directamente proporcionales.  A más amor, más perdón.

Perdonar es un privilegio, a la vez que una virtud. Y a los humanos nos encanta sabernos poseedores de privilegios y virtudes. Perdonan los dioses, los jueces, los reyes... Perdonar te hace poderoso,  es decirle “te quiero” a alguien que te la ha jugado. Cuando amas mucho, perdonas casi todo, inconscientemente, perdonas por definición. Tu madre se hartó de perdonarte sin saber siquiera que lo hacía.

Yo llevo 20 años perdonando a Apple. Ocultando o incluso justificando con vehemencia, sus errores.  Fue amor a primera vista,  en el 84, jamás le he sido infiel, a pesar de los disgustos que me ha dado; y sé que a pesar de todo, me entiende, piensa en mí, se nota. Nos llevamos cada dia mejor.

Hace mucho que la publicidad de Danone no me gusta nada, pero se lo perdono, me enamoré practicándolo, envidiando sus cuerpos y aprendiendo de sus hijos. Y no me creo –ni soporto- a esos niños que se vuelven transparentes en invierno, ni a esas señoras que confunden “liberarse” con hacer caca y pasear después, sobre una alfombra verde junto al mar. Tremendo realmente, pero son anécdotas, en una relación tan sólida.

Tampoco me ilusiona dedicar una mañana a hacer cola para comprar una silla facilísima de montar y que montaré mal, pero adoro la independencia y simpatizo con la república.  

Si no te gusta el nuevo corte de pelo de tu pareja o se le quema un día la cena, se lo dices o pides pizza, pero no por eso le pones las maletas en la puerta. Con las marcas es exactamente igual.

La primera vez que perdonas a una marca, ella ha ganado. Ha dejado el cepillo de dientes junto al tuyo y ha metido una muda limpia en tu armario. Se ha hecho parte tuya y te ha hecho parte suya. Tú ya eres, un poco, esa marca.

Apple, IKEA, Danone, Greenpeace, Playstation y unas decena de marcas más,  han hecho sus deberes de maravilla con un servidor. No son mis amigas, viven conmigo, son parte de mi. Nos queremos. Y eso les da un margen de error del que las demás no disfrutan. Cuando se equivocan un poco, creo que las quiero más, son más humanas.

Al final, seducir, querer y hacer que te quieran, es uno de los pocos retos que cualquier ser humano se pone desde que nace. Aunque como dice Pablo Cano -impresionante creativo y mejor amigo-, lo realmente importante no es  encontrar a alguien que te quiera, sino encontrar a quien querer. Lo comparto. Y si Pablo y yo estamos en lo cierto,  es una excelente noticia, para las marcas y para los que trabajamos pensando en ellas.

Queda mucho camino por descubrir y casi todo por recorrer. Como siempre.

 

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Más abajo hay una lista de los enlaces de los blogs que hacen referencia a Perdono, luego amo.:

Comentarios

Observator

Bienvenido, Joan. Parece que los nuevos, Alija y tú, llegáis dispuestos a darnos mucha lectura. A ver si somos capaces de digerirla.
HAcer que la gente ame a las marcas en la era del amor libre y el gusto por la infidelidad. ¡Qué difícil tarea!

Teixi

Gracias por la bienvenida.
A ver si conseguimos que sea digerible. Y, sobre todo, que se genere un cierto debate. No, cierto no, mucho debate.
Se intentará mejorar, palabra

TORRES

Caña Teixi palabras claras, conceptos potentes y mensajes sencillo, pero sobre todo, hace falta dar caña para estimular neuronas y levantar culos de las sillas. Y tú, tipo genial, sabes mucho. Abrazos de un amigo, un admirador un siervo.

Teixi

Tendré que aprender -reaprender quizá- pero eso siempre me ha parecido motivador, lo de aprender digo.
Que raro es que seas Torres. Solo Torres. Abrazo Miguel.

A. S.

grande, Teixi. Pero digo yo que quizá era mejor ser clientes que ser como ahora, colegas, usuarios, amantes... porque yo quiero la ADSL de 19€ que Telefonica da a todo el mundo menos a mí, que me cobra 40€ "usted ya es usuario, es solo para los que no lo son". Y que no me llamen cada vez que paso por el taller, "oiga, si pagué antes de retirar el coche", y siempre la misma cantinela: "no, no es por eso, es para hacerle un cuestionario de satisfacción". Quiero volver a lo de antes, que me hagan la pelota, que me pongan buena cara si protesto, que me traten como cliente y no como la parienta (bueno, la mía no que es una santa, pero es excepción. Como la tuya, Teixi).

Teixi

Grande tu Elso. Me he reido leyendote, como siempre que te lo propones.
En cuanto a las marcas, ya me gustaría a mi saber algo que tu no supieras, pero las mias saben que soy rarillo, ya sabes, que necesito mi espacio, tengo mal pronto y toda esa milonga. Saben que la manzanita esa de las pelotas, cuando me hace cuestiones, me deja elegir si quiero o no... o quizá después.
Los pequeños detalles no son una diferencia más, muchas veces son la única.
Abrazo fuerte. Se te sigue y se te admira.

tom sagre

¿Cómo se puede querer a dos marcas a la vez...y no estar loco?
(las notas no te las pongo, que la música ya te la sabes)

noelia terrer

Has estado a puntito de convencerme de que perdone a Dodot, leñe. Qué convincente.
Y me encanta la frase de tu amigo Pablo Cano, que para mí es tuya. Y ahora mía.

Teixi

Nadie ha dicho que no estemos locos Tom. Si, la música me la sé. Abrzo

Teixi

Noe, no sé si hay que perdonar, sé que al final consiguen que les perdonemos... Pero hay cosas -Dodot- que si quieren que les perdones que se lo curren. Besazo

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