Ha sido un placer.
Hace ya un año que estoy por aquí contando cosas que dudo que interesen a nadie y que me colman casi más ese defecto o limitación de escribir mirando hacia dentro que el de subirme a lo alto de un mueble y, haciendo visera con la mano, dilucidar cómo será el futuro a medio y largo plazo (como hacen legítimamente algunos de los que aquí escriben)
Como adivino o experto o gurú de nuevos horizontes no tengo mucho crédito ni me interesa perder el tiempo ni hacérselo perder a nadie. Lo que quería, lo que intentaba cada vez que escribía algo en este blog era ayudar a alumbrar esas zonas oscuras en nuestra relación diaria con las marcas. Si lo que nos mueve son las sensaciones creo que existe mucho campo que explorar. Confieso que yo lo he hecho con un utilitario de segunda mano en vez de con un vehículo de tracción total. Pero me ha alegrado el movimiento y sus baches y las veces que me he perdido y me he tenido que parar en medio de ninguna parte a observar por qué las cosas son a menudo como son. Bien, interesante para mi ego y para los que han contestado a mi eco con otros ecos que me han enseñado algo más. El milagro de la comunicación (como el de la electricidad) se basa en la fe de que existe alguien al otro lado: no hablo de las nubes ni de seres especiales, hablo de personas como nosotros que a fuerza de trabajar en esto sienten el extrañamiento natural de estos procesos emisor-receptor. Ay, los milagros y las dudas y los blogs que no se sabe qué agujeros tapan o qué bombillas de baja potencia encienden ni a quiénes alumbran.
Esto era una simple nota de agradecimiento a mis lectores de esta aventura y se ha convertido en otra cosa que desconozco pero cuya inercia me arrastra como un dominguero obeso y fanfarrón en su primer día de rafting. ¿Será eso lo que soy? Me alejo con mis dudas y una desconocida alegría por haber estado aquí compartiendo palabras y signos de interrogación. Los caminos se hacen de eso y lo bueno es que otros siempre los continúan.
Para los que quieran saber más de mí les invito a seguirme en http://luisacebes.blogspot.com, que es como mi segunda casa pero con las ventanas más grandes.
Muchas gracias y hasta otra,
Luis.
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