3 de Septiembre
Carallo, señores. Pues como ya debieron averiguar -les pusieron difícil no hacerlo- la tienda de Zara ha abierto pixels online. Pedazo de noticia en informativos televisivos y pedazo de tema en la red.
Los críticos con el asunto comentaban acerca de la pifia de los de Arteixo -aún visible hoy viernes a primera hora si ponen Zara en Google, jo...- dejándose a la vista el textito con el que avisaban de que Google les iba a colocar en su sitio. Ay, las cosas del directo y ¿las prisas? A continuación han venido las loas a la iniciativa y a sus efectos de negocio.
Bueno, veremos hasta dónde y a qué velocidad. De momento las cifras obviamente son de poco impresionar: si ustedes se han dejado caer por un Zara ultimamente, sabrán a qué me refiero. Eso sí: qué distinta experiencia, oigan.
En estos tiempos low cost nos hemos dejado en el recuerdo algunas experiencias que en su día eran cosas a tener en cuenta. ¿Un ejemplo? Recuerden cuando se decía que lo importante era el viaje y no el destino -tiempos aquellos de Llach con Itaca o de Chatwin y sus Moleskine-. Ahora nos desplazamos -eso sí, con la Moleskine en el bolsillo- en una low cost a sitios apasionantes como Bérgamo, Beauvais o Reus, tomamos excitantes autobuses o trenes de corto recorrido y acabamos llegando a Milán, París o Barcelona.
Ya: lo importante es llegar a hacernos la foto, tomar el café o curiosear tiendas allí. Tururú: si así lo creen les han vendido una moto. Queriendo ser viajeros hemos acabado siendo meros SLC -los cachondos de la aviación civil 2.0 nos denominan Self Loading Cargo, es decir, Carga que se AutoCarga- deseando llegar y sin disfrutar el ir. Pffff...
Bueno: ustedes me disculpen, es que hoy tengo que autocargarme en una de esas compañías y ya estoy con mal café... Aunque lo mio es necesidad, no me miren mal, y no llevo Moleskine. En fin: quién fuera Paul el cefalópodo para ahorrarse estas cuitas, caray... Buen fin de semana.
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