Los lunes al sol…y playa.
Han sido tres años de intenso trabajo y dedicación a The Cocktail Analysis. En este tiempo, que, honestamente, se me ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, me han sucedido cosas maravillosas; la libertad con la que he podido trabajar, gracias a la generosidad de mi socio y amigo Felipe Romero, me ha permitido llevar a cabo estudios apasionantes, escribir un par de libros, bastantes más artículos, bloguear, tweetear, adentrarme, profundizar, reflexionar y vivir desde dentro los cambios que se están produciendo en el mundo del marketing, conocer a mucha gente nueva ilusionada con su trabajo….En fin, la lista es bastante larga. Ya imaginan lo que viene a continuación, ¿verdad? Pues sí, cierro esta etapa de mi vida profesional y le doy al botón de “restart”.
Como mi nombre está bastante ligado al de The Cocktail Analysis, creo que es importante hacer algunas aclaraciones que eviten perjuicios a un proyecto maravilloso, que estoy seguro que continuará desarrollándose como hasta ahora, si no mejor, y a unos compañeros a los que tengo mucho que agradecer. Créanme, aunque tal vez yo era la cabeza más visible, no era la única pensante. Vamos, sin ánimo de pecar de nada, me atrevo a decir que en el momento actual era la cabeza más prescindible del fantástico equipo que hemos conseguido consolidar en este tiempo.
¿Y por qué me voy? ¡Me alegra que me hagas esa pregunta! Jajajaja Pues mire usted, hay dos motivos sólidos confesables, y algunos de menor calado que no merece la pena ni comentar. Dentro de los confesables, a su vez, diría que hay uno de carácter más racional y objetivo, y otro que es claramente emocional (no puedo evitar hacer este tipo análisis; soy un enfermo, lo sé). El racional: creo que he terminado lo que tenía que hacer y me apetecía en The Cocktail Analysis: contribuir modestamente a definir, posicionar y construir una marca diferencial en el más que anodino mercado de la investigación comercial. Estos objetivos más o menos ya se han cumplido, a juzgar por la notoriedad alcanzada y los comentarios que nos han ido llegando. El emocional: soy un “culoinquieto” que necesita fijarse nuevas metas y desafíos cada poco porque no sabe disfrutar de las cosas que consigue (este síndrome tiene un nombre, pero quiero profundizar en ello, no vaya a ser que se convierta en motivo de preocupación para mi familia ☺). Bueno, y ahora dejo abierto un turno de ruegos y preguntas para quien desee profundizar. ¿No hay preguntas? ¡Se acabó el tiempo! Bien, pasamos al futuro, pues.
Ufff, futuro…. ¡qué pereza! ¿No? Con la que está cayendo….y lo que vaticinan los expertos (a los que, si leyeron mi artículo en los números 1.284 y 1.285 de la revista Anuncios, ya saben que prefiero desoír) Antes de poderme fijar esas nuevas metas, creo que necesito moderar el paso -que me he impuesto yo solito-, descansar al menos un par de meses para poner orden a las ideas, y terminar con calma algunos proyectos que arrastro.
Lo más inmediato debería ser centrarme en la promoción del nuevo libro (ya lo estoy haciendo, ¡pero qué morro!) y terminar un tercero en el que intentaré, con modestia, reflexionar sobre cómo creo que debería ser la comunicación de las marcas en este mundo en el que todo ha cambiado, y, dicho sea paso, estamos todos más desorientados que Juan “El Golosina” en Supervivientes. Me dirán que ya se ha dicho demasiado. ¡Eso mismo pienso yo! Creo que se ha dicho tanto que hace falta tomar un poco de distancia y ver qué cosas son ciertas y qué otras espejismos…o, incluso, delirios. No sé a ustedes, pero a mí me falta perspectiva para ver el agua clara.
¿Después? Pues ni idea, oiga. Bueno, no, alguna idea sí que hay, pero necesito enamorarme de ella antes de decidir si quiero realmente abordarla. De momento sólo hay sexo entre nosotros. Me excito con demasiada facilidad, y no quiero que la cosa acabe como siempre acaba cuando me excito demasiado. ¡¡¿Yatá??!! (déjenlo, esto es un guiño a mi pareja y las demás integrantes de mi harén)
La mala noticia para ustedes es que tendré más tiempo para escribir, y si la pereza no me vence (creo que me estoy volviendo un poquito procastinador), me asomaré por la blogosfera y demás medios sociales con más frecuencia. Básicamente, con la intención de compartir reflexiones (léase, comeduras de tarro que les trasladaré) que vayan surgiendo en el proceso de elaboración de ese nuevo libro. ¡Señor, dame fuerzas! Que yo no soy César Vidal y el negro de Ana Rosa, viendo como están las cosas por aquí, ha decidido regresar a África.
¡Y eso es todo! Me bajo a la playa un ratito antes de que los abuelos planten la toalla, la sombrilla…y unas tomateras si les dejan, no dejándonos a los demás ociosos ni un milímetro en primera línea.
Sean buenos ¡Feliz verano a todos!
PD. No me envidien. No escribo desde una playa paradisíaca del Pacífico (se lo habría dicho, para hacer daño), sino desde Mataró. El finiquito no daba para más….jajajajaja








Últimos comentarios