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    El Reboteador

          por

Publicidad y Monarquía

 

Vaya por delante que nunca me han gustado los festivales publicitarios.

Ni los de aquí, ni los de allá.

Siempre me he preguntado ¿Para qué valen los festivales publicitarios?

¿Para colmar el ego de nuestros queridos creativos?

¿Para que el anunciante confirme que su agencia y su propio quehacer son los adecuados?

¿Para qué?

Alguien me dirá que es una forma de conocer lo que pasa en otros países o continentes. De estar al día en las tendencias de comunicación. Y, posiblemente, alguno más sincero consigo mismo diga que es una buena “fuente de inspiración”

¿Se puede sostener estos argumentos en pleno estallido de las nuevas tecnologías con toda la información a tu alcance en un par de clicks?

Porque ni siquiera tienen el valor de los festivales de cine, por ejemplo. Al final, estos últimos tienen una clara finalidad comercial: llevar gente a las salas.

Pero ese no es el fin de los festivales publicitarios. Salvo error u omisión.

Digo esto al hilo del editorial de Anuncios de esta semana titulado “El Sol sale de la UCI” que os recomiendo que leáis con atención.

Parece ser que es cierto que la nueva dirección del festival ha hecho un esfuerzo por cambiar y adaptarse a los nuevos tiempos. Pero ¿lo ha hecho el resto de la profesión?

 Me temo que no.

Se siguen presentando “truchos”.

Se sigue sin conocer las deliberaciones del jurado.

Se siguen dando premios que no corresponden con la categoría ni con los objetivos del festival.

El éxito se mide por la cantidad de piezas inscritas y por los delegados apuntados.

No por el talento ni por la innovación.

¿Cuándo vamos a cambiar?

¿Ni siquiera en estos tiempos de profunda transformación de la profesión y de la sociedad?

¿Dónde está la innovación y el cambio que tanto reclamamos?

Tengo la sensación- desde hace mucho tiempo- que, en estos casos, somos peores que los anunciantes a los que tanto criticamos. De hecho, creo que somos más conservadores.

Mejor dicho, más inmovilistas.

Vamos a por lo seguro.

Nos dan un Sol por un “trucho”, o similar, y tan contentos: “Vamos al Bataplán a celebrarlo” (Valga solo como referencia clásica. Ya sé que ahora queda un poco más lejos)

Y pasa el tiempo y seguimos haciendo lo mismo.

¿Qué tal un poco más de innovación?

¿Qué tal un poco más de transparencia?

¿Qué tal un poco más de orgullo?

¿Qué tal un poco más de responsabilidad?

Es que si no, llegaran las nuevas generaciones y heredan los mismos vicios y quehaceres de sus antecesores.

¿Os suena de algo?

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Más abajo hay una lista de los enlaces de los blogs que hacen referencia a Publicidad y Monarquía:

Comentarios

amaia

Una critica muy buena a los anuncios de hoy en dia.

Ruben

A mi personalmente me recuerda a Barcenas.

manuel verdura

Muchas gracias por vuestros comentarios Amaia y Ruben. Un cordial saludo

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