Ya he dicho aquí en alguna ocasión que tengo la suerte de trabajar como coach con David Russ, ex director creativo, realizador free-lancer y sobre todo, susurrador de caballos, es decir, experto en doma natural y etología equina (http://davidruss-naturalhorseway.blogspot.com). Juntos ofrecemos procesos de desarrollo personal, directivo y de equipos que se inician con jornadas de diagnóstico a través de los caballos -el mejor espejo de los talentos y las áreas de mejora que cada uno poseemos- y continúan con procesos de coaching y trabajo con caballos a medida de lo diagnosticado.
La cuestión es que con David he podido descubrir, no sólo la impresionante relación que existe entre el comportamiento de un caballo y el estado emocional de la persona que está trabajando con él, sino también el paralelismo que se da entre el comportamiento de las manadas y el de los equipos y sistemas humanos. Y dejando al margen asuntos como los roles de los caballos en la manada, perfectamente extrapolables a los equipos en las organizaciones, lo que me interesa hoy es cómo afecta a un sistema la expulsión de uno de sus miembros.
Una manada es un grupo social. En el caso de los caballos es también un sistema de protección: van juntos a todas partes para protegerse mejor de los peligros a los que están expuestos. Cuando un caballo lleva a cabo conductas que pueden poner a la manada en peligro, es expulsado inmediatamente. Lo mismo ocurre cuando pelea por la posición de liderazgo y pierde. La semana pasada una asociación a la que pertenezco tuvo que expulsar a uno de sus miembros. Tras un largo proceso que incluyó conversaciones, cruce de emails, advertencias, expediente disciplinario y alegaciones, llegó el día de la votación y se decidió la expulsión de este miembro por aplastante mayoría. Como en una manada, su comportamiento en los últimos tiempos había puesto en peligro a la asociación y la imagen y credibilidad de los socios y de la profesión. Y como en una manada, con una actitud de joven semental enardecido, también deseó convertirse en el líder, algo que al final quedo reducido a una breve ilusión, dado que ya no pertenece al grupo y por tanto nunca podrá liderarlo.
Yo viví esta experiencia en primera persona y tengo que admitir que me afectó emocionalmente. Aún estando absolutamente convencida de que hicimos lo correcto, la dureza de la situación me dejó tocada. Por eso me pregunto ¿cómo asume una expulsión la manada? ¿¿Podemos aprender algo también en este caso del comportamiento de los caballos? Tendré que preguntarle a David, a ver qué dice como experto en etología equina. Mientras tanto pienso que cualquier cambio producido en un sistema humano tiene siempre una influencia. La nueva situación exige un ajuste de todos los elementos que conforman el sistema y eso afecta también a cada uno de sus miembros. A algunos emocionalmente y a otros sistemicamente. Ocurre siempre, también en las agencias: cuando hay despidos, cuando alguien se va voluntariamente, cuando llega un nuevo miembro, cuando cambian los líderes, los clientes, los procesos, los objetivos, las circunstancias….Así que puede decirse que los sistemas humanos de los que formamos parte están en constante proceso de cambio y reajuste. Cuando no es por una razón es por otra, pero el caso es que estamos siempre en danza y hay que ser flexibles y saber adaptarse a las nuevas situaciones, tener recursos para asumirlas y encajarlas, aunque a veces cueste.
A mi en estos casos me ayudan dos cosas: la primera, tomar conciencia de lo que está ocurriendo. Saber que es normal, aunque sea duro, y que requiere de un proceso. Una pérdida exige un duelo, por pequeño que sea. La segunda, saber que en todos los sistemas las personas se ayudan, que siempre hay personas que cuidan de personas. Sentirse arropado por el grupo, integrado, querido y protegido es muy terapéutico y ayuda a la normalización de la nueva situación. Y lo cierto es que al final eso es lo verdaderamente importante porque incluso sin la toma de conciencia, el que haya alguien ahí cuando lo necesitas es la mejor manera de transitar por el cambio en nuestras vidas. A no ser que los caballos me enseñen otra mejor. A ver qué dice David.
titicoaching@gmail.com
Titi López trabajó más de 20 años en publicidad
Ahora es coach personal, ejecutivo y de equipos.
Ha creado el método marketingcoaching®.
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