Sobre eso de dialogar con el consumidor (II)
Hoy me ha despertado mi radio despertador Philips. Dormía muy a gusto en un colchón Lo Monaco. Apoyando mi cabeza en una Butterfly Pillow. Y me he tapado con un edredón y funda nórdica de La Perla Gris. Al levantarme con mis Calvin Klein, calzarme mis Crocks peluditas y ponerme mi bata Gap, he entrado en el baño hecho de Porcelanosa con sanitarios Ideal Standart que huele a Ambipur Lavanda y me he lavado los dientes con un Oral B eléctrico y Binaca blanqueante, a continuación me he enjuagado la boca con un Listerine de color lila. Al entrar en la ducha, me he lavado el pelo con Fructis de Garnier, me he puesto suavizante de L’Oreal y me he duchado con Dove cream. Me he secado con una toalla Benetton. Y por supuesto también he usado papel higiénico Scootex antes de ponerme desodorante Rexona. Se me olvida decir que me recorte la barba con una afeitadora Braun. Y algo más tarde me puse un poco de colonia de Paul Smith “Extreme”. Porque hay 50 colonias del tal Paul Smith, pero yo uso esa.
A continuación he entrado en la pequeña habitación que uso de vestidor pintada con Titan y he abierto mi armario de Ikea de donde he sacado unos tejanos GStar -ayer llevaba los Levi´s- otros calzoncillos Calvin Klein, unos calcetines Punto Blanco, una camisa Sisley , unas All Star con añitos y un jersey Rare.
Luego he ido a la cocina a desayunar. La cocina es Santo y tiene Silestone. He encendido la Nespresso y la tele Samsung, he zapeado brevemente, TV1, TV3, Telecinco, Antena 3.
Dejo la CNN. He abierto la nevera Bosch -como el resto de electrodomésticos de la cocina- y he cogido el pan Bimbo, el jamón dulce de Casa Tarradellas y aceite Borges. He puesto el pan de molde sin corteza en la tostadora Moulinex. Mientras se hacía la tostada he puesto leche condensada La Lechera en una taza de Habitat y he introducido una cápsula con nombre de café italiano en la citada Nespresso. No han faltado en el desayuno las servilletas Colhogar, un zumo de naranja Zumosol y un Danacol, por aquello del colesterol. Mientras desayunaba y miraba la CNN también he estado mirando en el Mac Book de Apple, el diario Sport, El Pais y la Vanguardia. He mirado en el Iphone también de Apple si había algún email a través de Movistar. Habían muchos.
Me he puesto mi abrigo Carhartt, mi bufanda Hugo Boss y he salido a la calle donde tengo aparcada mi querida Vespa 125 Gran Turismo. Prefiero ir en moto por la ciudad, que coger mi Audi A4 Avant ya entradito en años o ir en TMB. He tenido que repostar en una gasolinera Campsa donde he aprovechado para comprar unos caramelos Smint y unos chicles Orbit.
He llegado a mi oficina y me he plantado delante de mi otro Mac, el que no es portátil. El Apple está cubierto de Post-It y tiene siempre conectado un disco duro iomega y unos minialtavoces Creative. También unos cascos Sony. Y a su lado siempre le acompaña un teléfono fijo Siemens. Detrás del cual se amontonan medicamentos como el supradyn, Aspirinas y (ejem), Aerored. He encendido el ordenador, he mirado el correo y ahora buscaré algo en Google. Cogeré mi rotulador Pilot y mi libreta Enri y empezaré a trabajar.
Es primera hora de la mañana y creo que no hace falta que siga con el resto del día ¿no? Multipliquemos esto por tres y podremos calcular el número de marcas con las que me relaciono o nos relacionamos a diario. Marcas que he elegido y he comprado rechazando otras muchas. Marcas que se anuncian habitualmente, a veces con grandes presupuestos y que forman parte de mi cotidianeidad. Pero a las que, en la mayoría de los casos, solo puedo dedicar un trocito muy pequeño e insustancial de mi vida.
Ahora, los profesionales de la publicidad insistimos en que las marcas tienen que establecer relaciones más profundas con sus consumidores. Y ojala lo consigamos.
Pero sería algo parecido a que Brad Pitt, que en este caso sería el consumidor, estableciese una relación personal con todos sus fans. Difícil.
Y es cierto que el amigo Brad se relaciona con sus fans a través del Twitter, pero no nos engañemos, a esa relación con millones de personas yo no la consideraría exactamente una buena relación.
Al final, Brad Pitt sólo podrá ser amigo de unos pocos. El resto tendrán que conformarse con verlo en la tele.
Mucha razón Alberto, me alegra que hablemos de esto.
Como profesional de la publicidad pienso que nos esforzamos por robar con cualquier contenido un tiempo de oro que pertenece al consumidor. Nunca aceptariamos que un amigo nos dijera aquella frase que decía el zorro al Principito "Si quieres un amigo, domestícame". Cuando queremos a un amigo nos dedicamos a él y aceptamos la crítica. Y por ello somos mejores personas.
Cuando tenemos entre las manos una producto debemos valorarlo, pensar con detenimiento si el tiempo que vamos a robar merece la pena y, si finalmente estaremos dispuestos a dedicarnos al consumidor, relacionarnos con él y no abandonarlo a su suerte.
No todas las marcas están preparadas para entablar relaciones profundas con sus consumidores, ya que si no resultasen satisfactorias... Igual perderiamos un amigo.
Un saludo y hasta otra.
Cristina
Publicado por: Cristina | miércoles 15 de diciembre de 2010 en 17:41
Queremos productos, no amigos que sólo nos van a dar un premio si tenemos suerte, y que se empeñan en querer acompañarnos durante todo el día sin que lo deseemos.
Por qué ese empeño en que compartamos nuestra vida con una pastilla de jabón, un coche, una bebida energética?
Zapatero, a tus zapatos. Dime tus ventajas sobre la competencia, yo sólo quiero comprarte, usarte y deshacerme de tí. Soy consumidor, no soy Roberto Carlos.
Publicado por: Rubén | jueves 16 de diciembre de 2010 en 12:17
otra opinión.
http://community.brandrepublic.com/blogs/dtb/archive/2010/03/09/advertising-doesn-t-sell-stuff.aspx
Publicado por: luisma | miércoles 22 de diciembre de 2010 en 10:36
Alberto,
¿Y si además de escuchar a los clientes les diésemos un valor añadido a nuestra presencia en Social Media?
¿Y si las Redes Sociales fuesen el lugar dónde atender al cliente y resolverle dudas y problemas?
¿Y si además hablamos de Social CRM y las Redes Sociales fueran la clave del e-commerce?
¿Y si no tuviéramos tanto miedo al cambio y a lo que está ocurriendo?
¿Y si no dejáramos escapar también este tren?
Publicado por: Carlos | jueves 23 de diciembre de 2010 en 11:18
Estando de acuerdo con el comentario de Carlos en el fondo, no creo que haga falta enumerar los "y si". Esto de lo que habla Carlos está pasando.
Mientras ustedes estaban aquí teorizando y dandole vueltas al tema, unos señores que viven en Portland y anuncian un desodorante han realizado un acción publicitaria en Twitter y Youtube que ha respondido personalmente y con un contenido divertido e interesante a muchas de las preguntas de sus consumidores. Y lo mejor de todo, ha tenido un éxito acojonante. Si eso no es hablar con el consumidor, que venga Dios y lo vea.
Si el objetivo de este post era decir que el consumidor no tendrá tiempo de hablar con todas las marcas, te doy la razón. Pero di también que tampoco tuvo nunca tiempo de ver todos los anuncios de tele, escuchar todas las radios y ver todos los anuncios de prensa. Por eso hay marcas, como la tuya, que se esfuerzan en hacerlos muy buenos. Para que la gente los vea.
Igualmente, algunas marcas y agencias que hagan bien su trabajo conseguirán establecer una especie de dialogo (en sentido figurado) con el consumidor. Y eso será enormemente positivo para su fidelización. No solo para los que 'hablan' contigo, sino para los que ven que 'hablas' con otros.
Abre los ojos, Alberto. Internet ha cambiado el mundo y es normal que la publicidad, como pseudociencia social que es, cambie con él. Yo te doy la razón en que hay mucho charlatán suelto. Y que hay que andar alerta para separar el grano de la paja. Pero de ahí a negar la mayor hay un gran paso. Porque entonces te conviertes en el ciego que no quiere ver y, como dice nuestro refranero, ése es el peor de todos.
Publicado por: ber | viernes 28 de enero de 2011 en 20:25
Creo -en mi humilde opinión- que las marcas tienen que aprovechar el momento. En ningún momento de la historia han tenido la posibilidad de entablar una conversa tan de tu a tu con el consumidor. ¿Conlleva sus riesgos? Pues si. Hoy es un momento de incertidumbres y de oportunidades. Analizar el medio no basta, no hay un suficiente background para medir el riesgo que supone para una marca meterse en redes sociales(y si no que se lo pregunten a Bisbal).
Yo lo que le aconsejaría a cualquier marca es que no se quedase observando el acontecer de los nuevos tiempos, tampoco que se subiese a la cresta de la ola. Hay que actuar sobretodo teniendo en cuenta que los grandes distribuidores se están colando en el Top of Mind de nuestro consumidor, y estos no tienen escrupulos y trabajan bien.
Publicado por: marc latoure | miércoles 2 de febrero de 2011 en 17:34