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La plaga de los fascinados online.

Internet tiene la culpa de muchas cosas. De que nuestro ocio online gane al otro. De que miremos menos nubes y más pantallas. También de que todo huela a nuevo y de que la realidad se haya subido un poco la falda: son las mismas piernas de siempre pero ya se sabe lo que pasa con estas cosas. Lo malo, lo peor: la plaga de viejos buscadores de oro que se están desplazando en sus destartaladas carretas online en busca de fortuna rápida.

Me sorprende la cantidad de viejos rockeros del negocio que se apuntan a twitter para tenernos al tanto de sus procesos digestivos o del itinerario pormenorizado de las moscas de su imaginación. Están en facebook. Están en redes de negocios virtuales. Están en tiempo real ateridos al vuelo de una supuesta actualidad que les rejuvenece (?). Están hasta en mi sagrada sopa, y eso me empieza a preocupar. ¿Será que al cumplir los cincuenta saltan las alarmas de la finitud del tiempo y llega el momento de las reinvenciones apresuradas: interesarse por los fenómenos musicales underground, coleccionar postal-free de garitos nocturnos, hacerse fotos movidas con el iphone4 y pensar que es lomografía, llevar coleta como hacían los cansinos directores de arte de los ochenta?

Uno de estos personajes tuvo relación laboral conmigo en el pasado. Ahora le sigo el rastro en su nuevo papel de ingenioso hidalgo de la posmodernidad. Me da bastante pena asistir a sus tarascadas virtuales, a su afán de epatar, a su bochornosa pancarta de SOY UN BOBO DIGITAL. En fin, cada uno tiene lo que se merece; y esto no es justicia poética, es lo que al final hace el tiempo con cada uno y el lugar exacto en el que nos coloca cuando deja de sonar la fanfarria.

Está claro que esta raza ha existido y existirá siempre. Supongo que es inherente a las transformaciones sociales y culturales del mundo, a los estiramientos musculares de cada época y a sus cambios y a sus pompas. Lo más indicado es asistir a la representación como si de un entremés de Lope de Vega se tratase y pensar que pronto (y muy a su pesar) llegará la verdadera Edad de Oro de la cultura online.

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Más abajo hay una lista de los enlaces de los blogs que hacen referencia a La plaga de los fascinados online.:

Comentarios

Manuel

Certero como sueles, Luis. Por hacer un diagnóstico de todo a cien, creo que uno de los pequeños grandes problemas de internet es que despierta al chorras que casi todos llevamos dentro. Hay quien lo sujeta, por suerte, y hay quien no, por desgracia. Estos últimos abundan más y puede que, como dices, el síndrome se asocie a cierta edad. Ten paciencia.

Luis Acebes

Es cierto, Manuel. La red tiene una cara de juguete nuevo para muchos. Y quizá la edad aumente esa sensación, pero creo que los chorras lo son y lo han sido independientemente de los juguetes de la época. Se agradece lo de la paciencia: nunca sobra. Un abrazo.

teodoro

Por internet campan a sus anchas mil payasos (en eso de acuerdo), pero eso no marca la idiosincrasia, la razón de ser, ni todo lo bueno de internet. Parafraseando a Marsillach, la vida no es una porquería, pero está hecha una porquería. Internet lo mismo.

Luis Acebes

Tienes toda la razón, pero la porquería acaba manchando y oliendo mal, ¿no?

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