La Roja, trademark.
Sin embargo no me acostumbro a que mi selección se llame la roja. No hablo de las reminiscencias políticas del nombre (me gustaría pensar que todo eso está ampliamente superado). Cuando escucho el apelativo por la tele tengo la sensación de que es un término pactado para que ningún nacionalismo suelte chispas. No es la selección española, es la roja; quizá por la misma razón que esté mejor visto dejar escapar un gas que tirarse un pedo. Cuando una cosa se convierte en marca parece que se pone a cubierto de las disputas. Es curioso, al final el marketing se convierte en juez de paz de la política. Lo que sale anunciado entre medias de una película no puede ofender a nadie: es inocuo y pertenece a otra dimensión. Consigue con Rosquillas García la trompeta oficial para animar a la roja desde casa. Colchones Hernández e Hijos te invita a participar en el concurso de dos entradas para ver a la roja (y seguro que cerrarían con alguna bochornosa frase del tipo: “soñamos con ganar”) De lo predecible a la realidad no hay ni medio paso. Pero que Dios no se olvide de seguir bendiciendo este entretenimiento de masas, este deporte en el que los ricos se convierten durante noventa minutos en gladiadores de los pobres. Y que la roja llegue a la final y que gane y que el tipo de los colchones nos regale muchas noches de sueños de gloria, que los necesitamos.
¡Y yo que diría que lo de "la Roja" fue una magnífica operación de marketing de Cuatro! ¿Se acuerdan, hace un par de años en Colón?
Publicado por: El Vigía | martes 15 de junio de 2010 en 12:07
Muy cierto, a quien le interesa la Reforma laboral el día que debuta la selección?
Publicado por: El turco | miércoles 16 de junio de 2010 en 11:38
El fútbol es un gran juego rodeado de un montón de estupidez, la mayoría producida en los medios de comunicación. Lo de ese nombre de La Roja es una buen ejemplo de ello. Por otra parte, gracias Luis por otro estupendo post.
Publicado por: Manuel | jueves 17 de junio de 2010 en 14:32
Pues sí, es una pena que el fútbol esté rodeado de tanto papanatismo, de tanto populismo barato y sea además la excusa perfecta para cualquier estupidez. Afortunadamente ya se salvó el prejuicio de que este deporte era incompatible con la alta cultura. Puedes decir que te gusta Iniesta a la salida de un cine en versión original y nadie te va a dejar de hablar. Costó pero se consiguió. Ahora sólo falta que el mercadillo mediático que rodea a este deporte le devuelva la dignidad que le ha quitado.
Pues eso. Y muchas gracias por leerme, Manuel. A ti y a todos.
Publicado por: Luis Acebes | viernes 18 de junio de 2010 en 0:06
creo que te haces un pequeño lío cuando dices que el término es para tener tranquilos a los nacionalismos, puesto que los partidos mayoritarios nacionalistas nada tienen de rojos: todo lo contrario (PNV, CiU, BNG... partidos conservadores y de derechas). Por lo demás, de acuerdo.
Publicado por: hummm | viernes 18 de junio de 2010 en 19:35
Me temo que el lío no es mío, estimado/a Hummm. Cuando digo que el término "La Roja" evita que salten chispas nacionalistas me refiero a que ese término es usado como eufemismo de España, palabra a la que -como sabrás- todos esos partidos que mencionas presentan serias reticencias.
Publicado por: Luis Acebes | viernes 18 de junio de 2010 en 21:58
Un nuevo blog de publicidad
http://seloqhicisteisenlaultimacampapubli.blogspot.com/
Publicado por: publicidad | sábado 19 de junio de 2010 en 14:48
Buen post, y ¡muy buena respuesta a Hummm!
Publicado por: Publicista | domingo 20 de junio de 2010 en 18:59
Muchas gracias, publicista. Sólo espero que el lunes La Roja cumpla su papel de marca mayoritaria y nos lleve un paso adelante. Incluso creo que muchos nacionalistas (una pelota puede hacer más que mil discursos) lo celebrarán. Por cierto, ¿podremos decir algún día "España" sin que a nadie le pique nada?
Publicado por: Luis Acebes | domingo 20 de junio de 2010 en 20:22
Ante Suiza pasamos de ser la Roja a ser...la coja!
Estos uiszo, más acostumbrados a esquiar y a hacer fondues, les enseñaron a España que tienen el mismo esquema que el Super-Barça: juega muy bien, vistoso, espectacular a veces, pero les llegan una y Pam, pa'casita!
Es un clásico tatuado en el ADN español: jugar cómo nunca, perder cómo siempre.
Publicado por: Zapatones | lunes 21 de junio de 2010 en 12:28
Tiene razón hay un optimismo generalizado que quita dureza a realidad que vivimos.
Publicado por: Pep | martes 13 de julio de 2010 en 8:02