Sobre eso de dialogar con el consumidor
Últimamente no paramos de pensar un poco todos hacía donde va este mundo
nuestro de la publicidad y como nos adaptamos a él. Yo, por lo menos,
lo hago mucho. Más que nada por que es la profesión con la que me gano
la vida. Poca broma.
Leo con avidez artículos, opiniones de colegas, noticias, entrevistas a profetas, reviso lo que se premia en los distintos festivales y sus ahora innumerables categorías, miro con curiosidad a las nuevas agencias y sus nuevos planteamientos. Y no te das ni cuenta y ya te has aburrido de conceptos como integración ó 360, igual porque ya llevamos unos cuantos añitos hablando de ellos. Además, uno tiene la sensación de que se gururiza más de lo que se hace y perdón por el palabro.
Partiendo de la base de que hay que plantearse los cambios como algo estimulante y nuevo, y no como una amenaza, estamos todos por la labor de querer hacer la publicidad de otra manera. Hay que reinventarse permanentemente.
Por ejemplo, tenemos que hacer la publicidad de una determinada marca de yogurt. Y ya no vale con bombardear con spots de 20 segundos, bajo el dictado del GRP, al pobre consumidor que está indefenso en el sofá de su casa.
Eso es el pasado.
Tenemos que crear un dialogo con nuestro consumidor. Podemos, por ejemplo, crear un canal de salud en internet, con todas las materias que interesan a nuestro target. En este canal se podría disponer del consejo de médicos nutricionistas, las mejores recetas y colgar vídeos con maneras divertidas de cocinar postres con nuestro derivado lácteo. También se podría opinar sobre nuestros productos y así podríamos conocer sus preferencias. Para que la gente se animara a participar, sortearíamos viajes consistentes en la ruta del yogurt por Europa. Podríamos, además, hacer el yogurt más grande del mundo, evento que sin duda saldría en todos los telediarios. E incluso crear un pueblo que se llame como nuestro yogurt. Mejor que sea una ciudad.
Se me ocurren tantas cosas que podría llenar una página entera. Y, sinceramente, todas estas acciones me parecen más interesantes que un simple spot.
Pero entonces a mi me surge una duda.
¿Qué sucede si todas las marcas con sus respectivos productos se deciden a hacer lo mismo? Imaginémonos ese fantástico dialogo que el consumidor ha tenido con el yogurt, ahora con una bayeta, con un limpiabaños, con un seguro, con un ambientador, con un desodorante, con un dentrífico, con un antical....
Con productos que no interesan más que en el momento que los usas, pero que representan el 70 % de la industria de la publicidad.
Si es así, el pobre consumidor, se va a pasar todo el día dialogando.
Lo cierto, es que hoy por hoy, la publicidad ocupa el lugar que le corresponde en la vida de las personas. Es breve, repetitiva e intrusiva. Pero a cambio nos permite ver canales de televisión gratis y otros muchos medios muy bien de precio. Ese es el pacto.
Pero si nos dan a elegir, elegimos no ver publicidad. De muestra un botón, TV1 y TV2, ganando cada día en audiencia desde que eliminaron los anuncios.
Hay demasiados productos, demasiada publicidad, que ahora está concentrada en pocos segundos o en lo que dura pasar la página de un diario, si la expandimos en diálogos con el consumidor, mucho me temo que podemos inundar su vida de publicidad. Y él consumidor no quiere eso.
Algunas marcas, las que venden productos deseables como automóviles, ropa deportiva o tecnología creo que van a tener a tener la oportunidad de dialogar con sus consumidores. El fabricante que vende desatascadores igual se tiene que limitar a colarse como hasta ahora en las casas a través de la TV. Porque, mucho me temo que casi nadie pierde el tiempo hablando con un desatascador.
Intento imaginarme la publicidad en el año 2030. Hay millones de cosas que habrán cambiado. Pero estoy convencido de que habrá muchísimas que no.
Leo con avidez artículos, opiniones de colegas, noticias, entrevistas a profetas, reviso lo que se premia en los distintos festivales y sus ahora innumerables categorías, miro con curiosidad a las nuevas agencias y sus nuevos planteamientos. Y no te das ni cuenta y ya te has aburrido de conceptos como integración ó 360, igual porque ya llevamos unos cuantos añitos hablando de ellos. Además, uno tiene la sensación de que se gururiza más de lo que se hace y perdón por el palabro.
Partiendo de la base de que hay que plantearse los cambios como algo estimulante y nuevo, y no como una amenaza, estamos todos por la labor de querer hacer la publicidad de otra manera. Hay que reinventarse permanentemente.
Por ejemplo, tenemos que hacer la publicidad de una determinada marca de yogurt. Y ya no vale con bombardear con spots de 20 segundos, bajo el dictado del GRP, al pobre consumidor que está indefenso en el sofá de su casa.
Eso es el pasado.
Tenemos que crear un dialogo con nuestro consumidor. Podemos, por ejemplo, crear un canal de salud en internet, con todas las materias que interesan a nuestro target. En este canal se podría disponer del consejo de médicos nutricionistas, las mejores recetas y colgar vídeos con maneras divertidas de cocinar postres con nuestro derivado lácteo. También se podría opinar sobre nuestros productos y así podríamos conocer sus preferencias. Para que la gente se animara a participar, sortearíamos viajes consistentes en la ruta del yogurt por Europa. Podríamos, además, hacer el yogurt más grande del mundo, evento que sin duda saldría en todos los telediarios. E incluso crear un pueblo que se llame como nuestro yogurt. Mejor que sea una ciudad.
Se me ocurren tantas cosas que podría llenar una página entera. Y, sinceramente, todas estas acciones me parecen más interesantes que un simple spot.
Pero entonces a mi me surge una duda.
¿Qué sucede si todas las marcas con sus respectivos productos se deciden a hacer lo mismo? Imaginémonos ese fantástico dialogo que el consumidor ha tenido con el yogurt, ahora con una bayeta, con un limpiabaños, con un seguro, con un ambientador, con un desodorante, con un dentrífico, con un antical....
Con productos que no interesan más que en el momento que los usas, pero que representan el 70 % de la industria de la publicidad.
Si es así, el pobre consumidor, se va a pasar todo el día dialogando.
Lo cierto, es que hoy por hoy, la publicidad ocupa el lugar que le corresponde en la vida de las personas. Es breve, repetitiva e intrusiva. Pero a cambio nos permite ver canales de televisión gratis y otros muchos medios muy bien de precio. Ese es el pacto.
Pero si nos dan a elegir, elegimos no ver publicidad. De muestra un botón, TV1 y TV2, ganando cada día en audiencia desde que eliminaron los anuncios.
Hay demasiados productos, demasiada publicidad, que ahora está concentrada en pocos segundos o en lo que dura pasar la página de un diario, si la expandimos en diálogos con el consumidor, mucho me temo que podemos inundar su vida de publicidad. Y él consumidor no quiere eso.
Algunas marcas, las que venden productos deseables como automóviles, ropa deportiva o tecnología creo que van a tener a tener la oportunidad de dialogar con sus consumidores. El fabricante que vende desatascadores igual se tiene que limitar a colarse como hasta ahora en las casas a través de la TV. Porque, mucho me temo que casi nadie pierde el tiempo hablando con un desatascador.
Intento imaginarme la publicidad en el año 2030. Hay millones de cosas que habrán cambiado. Pero estoy convencido de que habrá muchísimas que no.
Bien dicho, Alberto. Una vez intenté hablar con el desatascador y no contestaba. Seguramente no tenía mayor interés en hacerlo.
Publicado por: Manuel | viernes 21 de mayo de 2010 en 13:58
Pues llevas razón. El consuidor no tiene tanto tiempo, pero lo cierto es que hay marcas que sí consiguen pasar un tiempo "hablando" con su consumidor, pero como todas no vamos a poder, la publicidad tendra que seguir siendo efectiva en su versión comprimida y fugaz
Publicado por: Miguel Nicolás | jueves 27 de mayo de 2010 en 17:27
Dices que la publicidad nos permite ver canales gratis o a buen precio. Yo he tenido épocas en las que la publicidad me ha parecido más interesante y entretenida que la propia programación. Eso es para dar la enhorabuena a los publicistas y una colleja a los guionistas y programadores. Pero esa es otra historia..
Publicado por: Elena | lunes 7 de junio de 2010 en 9:34
Esa es la duda, si en realidad los consumidores queremos dialogar tanto.
Un sector afectado por modas. Ahora parece que ya nada de lo convencional gusta y que una sólo vale si está impregnada de un toque de "urban marketing", de innovación en el medio y en el canal... en la forma para comunicar, pero no hay tanta innovación en el mensaje.
Parece que tenemos, como dice Solana, hambre de formas nuevas.
Y el caso es que hay tantos charlatanes en la calle, en la tienda, en el centro comercial, en la puerta del cine, a la entrada, a la salida,... se cuelgan de un andamio y hasta de la ventana de tu casa si les dejas...
Al final puede que pase eso, que no pase nada, que huyamos todos a ver las cosas por una pantalla tranquila desde el rincón más tranquilo de tu casa.
¿Qué tal un iPad que hasta te deja tocar?
Intactos sociales que comparten publicidad, mensajes, videos,... sin hablarse y sin tocarse.
Gracias por tu reflexión. Un gran artículo.
Publicado por: Majé | viernes 11 de junio de 2010 en 0:20
Estamos haciendo de la anécdota lo general, a todos se nos llena la boca con "las tendencias, las nuevas tecnologías, redes... comunidades... todo cool" pero si alguien mira con detenimiento los números la realidad es otra cosa.
Hace poco una responsable de Coca Cola exponía el caso de una acción online con 2.000 participantes como un ejemplo de éxito... Si estos resultados se hubieran dado en tv, que habrían dicho?.
Lo único real es que el consumidor está quemado de la publicidad venga por donde venga y cada vez hay menos cosas que le permite hacer a las marcas porque sí... que es la motivación más habitual en todas las acciones de comunicación. Alguna marca está de verdad comprometida con sus clientes?, Pero de verdad...
Publicado por: Algo eatá pasando... | martes 15 de junio de 2010 en 17:35
Una cosa muy distinta es la p.verdad y otra la p.realidad¡¡
Yo en mis pocos años que llevo de experencia en el sector, me he dado cuenta que el consumidor concecta con la marca cuando se siente identificado.... Todos sabemos que la pub. convencional va perdiendo eficacia por su saturación de formatos. Esa es la p.verdad pero la p.realidad es que estamos en el CAMBIO, un cambio de miedo, incertitumbre, cansaddos de que nos engañen, aún cambio de ser más emocionales, más humanos, con ganas de ilusiones positivas.... creo sinceramente que cada anunciante debe plantearse el cambio según sus productos para ofrecer un dialogo mas sincero, sin engaños, sin miedo, mas emocional en lo que importe sea "la piramide de Maslow" a la inversa: Las Necesidades Emocionales, las cuales influyen en nuestro Comportamiento y Toma de Decisiones, son Transparentes y Reveladoras de nuestros reales deseos y satisfacción. Hágamos uso de ellas para mejorar nuestro Impacto y Vincular a los Clientes.
Esta es la P.REALIDAD.¡¡¡
Publicado por: Isa | sábado 17 de julio de 2010 en 10:07