Arquitectos y orfebres.
He estado malito estos días, es por eso que he escrito menos de lo habítual, y acabo de ver
el spot de la última campaña de Rushmore para Renfe.
Y, otra vez, me han vuelto a reconciliar con la vieja publicidad, la que hace nada más - y nada menos - que contar historias maravillosas alrededor de una marca. Ni experiencias, ni immersiones, ni gaitas. HISTORIAS, con mayúsculas. La publicidad que muchos - entre ellos yo mismo - hemos considerado si no muerta del todo, sí en vías de extinción.
Gran parte de nosotros nos hemos visto seducidos por la gran arquitectura de las marcas, el 360, la integración. Y no me malinterpretéis, estoy absolutamente convencido de que es el camino a seguir. un camino que yo veo absolutamente inevitable.
Pero no puedo dejar de admirar algunos, muy pocos, de esos spots de 20 o 40 segundos, obras maestras de un oficio que está condenado a perder su significación, y que, sin embargo, demuestran una maestría incuestionable.
Muchas veces en este foro y en otros he pronosticado la decadencia y la eventual muerte técnica de la "publicidad tradicional", de esa disciplina intrusiva, molesta y en el mundo de hoy, y más aún el que se vislumbra en el futuro, anacrónica, al menos en su forma actual. Y es cierto que muy pocas de sus realizaciones pasan el más mínimo filtro de permanencia y recuerdo, sus objetivos naturales. Pero las que lo hacen, lo hacen con nota.
Por eso creo que las agencias que se aferran a la publicidad tradicional, y la ejecutan con oficio pero sin brillantez no van a sobrevivir mucho tiempo. Pero también creo que siempre habrá un espacio para esos orfebres minuciosos y exquisitos, como la Rushmore, supervivientes congelados en el tiempo que por su extrema calidad y su diferenciación de la media van a sobrevivir más que dignamente.
Serán los Morgan en un mundo de Seats, Renaults, Mercedes y BMWs. Resistirán y nos seguirán obsequiando, de vez en cuando, con alguna obra maestra.
comparto 100% (y mira que es raro que yo comparta algo al 100%, ni siquiera contigo con quien tanto coincido) lo que manifiestas en tu post. Quizá sea ese el espacio que deba quedarle a la publicidad "convencional", el de la absoluta brillantez, como el de esta pieza, o evitarse, ya que para lo que se puede conseguir con piezas de mero oficio, mejor emplear ese esfuerzo en otros ámbitos y medios que aún los pueden "soportar", aunque con el tiempo, quizá tampoco puedan permitírselo salvo que también queramos cargárnoslos a fuerza de mediocridad y aburrimiento. Algo que ya empieza a sufrirse, una vez pasada la fascinación que los propios nuevos medios y canales trajeron y que amparaba las acciones y piezas que en ellos se vehiculaban, pero que tras el primer momento de fascinación nos deja de nuevo expectantes...y tantas veces decepcionados, al constatar el bajo nivel de la mayoría de acciones y de piezas que se canalizan en los nuevos medios y sosportes. La atención que toda marca pretende nunca es gratis, por barato que sea el peaje del medio, siempre requerirá talento creativo (y por supuesto estratégico) para conseguir despertar esa atención que el público nunca presta gratuitamente.
Publicado por: ricard gresa | lunes 26 de abril de 2010 en 18:11
Precisamente hoy he asistido a la jornada de la APD “Neuroeconomía y neuromarketing”. Me ha resultado bastante interesante, aunque tengo que decir que me ha inquietado profundamente el descubrir que no existe el libre albedrío y que estamos engañados por el subconsciente hasta límites que ni siquiera somos capaces de sospechar…
Pero volviendo a la publicidad, uno de los temas recurrentes de todos los ponentes ha sido que la publicidad actual, no es que esté condenada a morir, es que ya murió hace tiempo. Y no sólo la publicidad, las agencias también. El actual modelo de negocio de las agencias está obsoleto, y en la mayoría de los casos no han sabido reciclarse, y no lo harán nunca. Lo que las conducirá a su muerte. Y lo que es mucho peor para ellas, ya no saben cómo “justificar” su trabajo, sus tarifas… y los clientes tampoco están dispuestos a pagar lo que pagaban hace 10 años por mucho menos.
Los clientes no saben lo que quieren, ya no valoran la creatividad, aprietan a las agencias a bajar sus tarifas hasta hacer el negocio casi inviable, los consumidores ya no “piensan” como hace 10 años, y por supuesto, ya no “compran” como hace cien años, ya no consumen la información igual, ni los medios son los mismos, las agencias no saben llegar a esos “nuevos” consumidores, y un largo etcétera.
Creo que las agencias se han encontrado de sopetón con un problema que hace años se venía anunciando y que han ignorado con los ojos bien cerrados… Ahora veremos cuáles serán capaces de “reinventarse” a tiempo.
Elsa
Publicado por: Elsa Bonafonte | martes 27 de abril de 2010 en 16:27
Coincido en que siempre habrá un espacio para la brillantez de historias bien contadas a través de publicidad tradicional, pero... ¿cuál es la brillantez de este spot de Renfe, me puedes explicar?
Publicado por: Manuel Villacorta | sábado 1 de mayo de 2010 en 0:46
Ricard: Buenisimo el comentario sobre que "la atención a la marca nunca es gratis por mucho que lo sea el peaje del medio". Muchos - la mayoría - lo han entendido mal y es por eso que no cuajan la mayoría de las inicitativas que usan redes sociales como plataforma. Piden relación y compromiso y no aportan NADA. Son menos que parásitas.
Elsa: Llevamos enterrando la publicidad tradicional desde hace más de 10 años y la puñetera se resiste bien. Yo creo que seguirá resistiendo, si bien no en la misma forma que se presenta ahora. Lo que creo es necesario reinventar rapidamente es el modelo de negocio de la agencia y su ecuación de poder con el cliente. En Anuncios se ha venido comentando mucho el informe de Consultores, que es muy esclarecedor, a la vez que bastante aterrador, o por lo menos debería serlo para las agencias.
Manuel: Para gustos se hicieron los colores, pero creo que es una manera magistral de decir que el tren vuelve a estar presente en nuestras vidas, después de un periodo de haber pasado a segundo plano. El ser maquinista como objeto de deseo y considerado una carrera con proyección de futuro entrega un mensaje racional muy fuerte, cubierto maravillosamente con un envoltorio emocional que lo lleva directo al corazón, es una forma, a mi juicio, brillante de decirlo. Truth well told, el viejo motto de McCann. Un abrazo.
Publicado por: Ezequiel Trivino | sábado 1 de mayo de 2010 en 23:03
Impresionante, me has conmovido
Publicado por: Ángela | domingo 2 de mayo de 2010 en 23:15
Año 2010.
-¿Qué te pasa Antonio?
-Ricardo, tú eres director de arte y yo redactor. Tu padre era director de arte y el mío, redactor. Y tu abuelo y el mío. Y ahora el hijo dice que quiere ser community manager.
-Igual tiene razón, y esto nuestro no tiene futuro.
Año 2040.
-Ricardo, Ricardoooo! El hijo, que quiere ser redactor!
Publicado por: morgan | martes 4 de mayo de 2010 en 23:45
Morgan: magnífico comentario y creo que tienes razón. El oficio de contar historias - y contarlas bien - nunca morirá. Goza de envidiable salud desde que nuestros ancestros semi-humanos se reunían alrededor de las hogueras a escuchar a los que mejor lo hacían. Pero seguro que en 2040 la manera y el medio de contarlas no va a ser el mismo. Y a la publicidad se le ven pocas ganas de evolucionar y de adaptarse. Abrazo.
Publicado por: Ezequiel Trivino | miércoles 5 de mayo de 2010 en 5:00
Sí, es verdad El tren vuelve a estar en el centro de nuestras vidas ¿dónde está ahora el Concorde con sus vuelos supersónicos? Pero totalmente de acuerdo con Ezequiel, el tren lo ha logrado porque evolucionó y se adaptó. Y si, el nieto vuelve a ser maquinista, pero nunca volveremos a ver a ningún fogonero.
Publicado por: Conner | viernes 21 de mayo de 2010 en 9:26
Sra Rushmore lo ha vuelto a hacer, esta vez con "Corredor" para Aquarius.
Publicado por: Jorge Vallet | domingo 12 de septiembre de 2010 en 15:41