4 de Marzo
Vaya, Observator: cómo eres... Recuerdo cuando hace unos años levantaba los brazos y me ponía de puntillas desde la calle Goya, a ver si los jefones de mi entonces holding veían la punta de mis humildes deditos mientras decidían quién iría de intercambio a ver al gran G.
Ni entonces ni ahora se produjo la conjunción astral, así que... esperaremos a lo que venga tras la gran G. Porque esa es una realidad tenaz en esto de lo digital: nada es para siempre. Salvo lo que usted suba a Youtube, claro.
Hay aguas revueltas en el mundo digital y, entre las olas, algunos nativos digitales intentan poner cordura a demasiada infancia vestida de modernez. Es duro: los demás nativos señalan con el dedo, mientras que los no nativos miran con cara de no entender nada.
Y ni una cosa ni otra, señores: ni es hora de no entender nada -entiendan, hombre, entiendan- ni de señalar con hierros candentes al que se separa de la manada.
Ah, sí hubo partido televisado, ya ven, aunque el ruido que comienza a emanar de RTVE es sorprendente: caray, oigan, con lo aparentemente tranquilo que había estado aquello estos últimos años.
Tras unos días de crisis de personalidad internauta, y a raíz de tu post de ayer, he decidido ser G.
No G a secas, que se podría confundir con la Gran G, con un gil, con un gatopardo..., soy G. (fonéticamente "Ge punto").
Qué gusto, desposeído por unos dias de mi identidad por causa del anonimato y ahora recuperada...
Es lo que tiene lo digital, que puedes ser quien quieras cuando quieras, e incluso cambiar, retocar y enrocar, ¿verdad?
Publicado por: G. | jueves 4 de marzo de 2010 en 18:52