HBO y la globalización selectiva.
El problema de la producción nacional de series de entretenimiento no es que sean basura o no, es la distancia. ¿Cómo es posible que los problemas de una familia que vive a las afueras de Madrid me resulten más ajenos que los de un empresario gay de pompas fúnebres que vive a las afueras de Los Angeles? Gran parte de la culpa la tiene HBO.
A ver, me parece que el
asunto está en la sensibilidad. No tengo nada en contra de Los hombres de Paco,
pero siento decir que tampoco tengo nada a favor. Cuando llego a casa por la
noche quiero encender el televisor y encontrarme a alguien que me diga algo que
siento pero que nunca he sabido explicar. Así funciona el cine, la literatura,
la música y casi cualquier manifestación artística hecha por el hombre.
Buscamos respuestas a las preguntas de siempre. No es nada nuevo. Sin embargo,
HBO lo hace nuevo. Ellos rompieron los estándares tradicionales de las comedias
de situación en las que una familia feliz (ya fuera blanca o negra) nos enredaba
durante algo menos de media hora con sus tribulaciones de andar por casa. Está
bien, ha habido grandes ejemplos de este tipo de productos en los ochenta y
noventa; pero HBO fue un paso más allá desmarcándose de la corrección. Mafiosos
de New Jersey con problemas existenciales, vampiros vestidos de Diesel,
enterradores gays. Abrieron el círculo de las sensibilidades oficiales y
empezaron a hablar de otros mundos que (como dijo el anuncio) están en este.
Parece que los doctores de
la Iglesia de las Santas Tendencias nos dicen que el mundo camina hacia la
desglobalización, que la crisis económica y la insostenibilidad del planeta nos
van a llevar a la práctica del localismo (no me atrevo a asegurar que el
contrario de globalización sea localización) Nos dicen que volveremos a
deleitarnos con el sabor de lo propio. Por favor, que se equivoquen. No quiero
que HBO desenchufe su cable. Es mas, me juego lo que quieras a que todo esto al
final se queda en algo que me atrevería a llamar “globalización selectiva”. Suena
mucho a bombardeo selectivo pero podría ser una realidad nueva. La
globalización a granel está en claro desprestigio. Y no me extraña: se ha
ganado a pulso sus antipatías worlwide. Quizá haya llegado el tiempo de
empezar a crear redes mundiales más minoritarias en las que la auténtica patria
sea una sensación, una idea o una forma de entender la vida. Si lo piensas
bien, ¿no es eso lo que hacen las marcas?
Me gusta esto.
Publicado por: adri | martes 2 de febrero de 2010 en 12:06
Muchas gracias por tu comentario, Adrián, me alegro que te haya gustado. Tengo un blog en donde suelo escribir cada día, se llama luisacebes.blogspot.com, por si te apetece echarle un vistazo; bueno, a ti o a cualquiera que lea esto. Un saludo.
Publicado por: luis acebes | martes 2 de febrero de 2010 en 15:53
Luis, estamos hablando de dos niveles de industria, como comparar Hollywood con Estudios Roma. Nos esforzamos, pero nos siguen sacando ventaja. Parecía que nos podíamos acercar a ellos. Canción triste de Hill Street, no parecía tan lejos. Pero de repente HBO pegó el mismo estirón que supuso el señor Bochco en los ochenta. Y por cierto, esta nueva hornada de series ha supuesto la tabla de salvación de las grandes cadenas USA.
Publicado por: Observator | martes 2 de febrero de 2010 en 19:33
Es evidente, son (somos) dos industrias que casi nada tienen que ver; pero me da la sensación de que tras esa excusa oficial se esconden otras limitaciones. Creo que el problema también está en las sensibilidades y posiblemente en la manera de gestionar el talento en EEUU y de cómo se hacen las cosas en España. Imagínate que Los hombres de Paco fuese una superproducción, ¿cambiaría algo? Para mí, no.
Publicado por: luis acebes | martes 2 de febrero de 2010 en 21:58
Bueno, creo que venimos a decir lo mismo con diferenes palabras. No se trata de que aquí haya menos talento. Se trata de que en "i+d" televisivo nos llevan delantera, como nos la llevan en "i+d" general. Y quien dice i+d dice transmisión del conocimiento. Y, claro que los presupuestos en juego entran en liza, aunque no sirvan de excusa. Recuerdo al seire Perioditas. No era la bomba, pero entonces se acercaba a lo que hacían allí en calidad media. Ocurrió que los canales se vieron al borde del abismo con audiencias cayendo en picado por diversas razones. Y todos hicieron una apuesta por el contenido como solución. Y salió bien. Y encima nos no exportan. Aquí ya comprobamos la respueta al empujón de TVE sin publicidad: fútbol y "LA escobilla nacional"
Publicado por: Observator | miércoles 3 de febrero de 2010 en 14:21
Seguro que es así, Observator, pero mi juicio se centraba más en lo cultural que en lo empresarial, más en la piel y la cabeza de los consumidores de series televisivas que en el aspecto financiero que conllevan. Todo lo que dices es cierto pero al final la gente se tumba en un sofá a ver la tele sin otra consideración que su sensibilidad como indicador de que algo le gusta o no. Todo es más sencillo. Muchas veces pensamos que los presupuestos mandan pero no es cierto. Lo vemos en publicidad. Campañas con grandes producciones que son una auténtica bazofia junto a pequeñas y humildes ideas que por un momento nos dicen algo nuevo que nos sorprende.
Publicado por: luis acebes | miércoles 3 de febrero de 2010 en 22:24
Estoy de acuerdo con que es la industria la que falla...pero hay un error. Lo que falla es la industria del guión. En Estados Unidos se trabaja con equipos enormes de guionistas, se cuiida el texto, la historia...en ESpaña un grupo reducido de guionistas saca un texto por día que se rueda ese mismo día...
Publicado por: alonso trenado | martes 16 de marzo de 2010 en 13:04