¿Y tú? ¿Tienes memoria de pez?
Y te preguntarás, ¿Y cómo sabes si los peces tienen memoria?
Cada vez estoy más convencida de que en la pirámide de Comunicación, es necesaria la diversidad. Un psicólogo que nos cuente cómo somos, un psiquiatra que nos interprete, un antropólogo que nos recuerde nuestras raíces, y hasta un biólogo (si no puede ser molecular, a la vista está que nos vale marino) que nos recuerde que somos un cúmulo de moléculas, proteínas, hormonas... porque con ellas movemos lo básico.
Todo el que sepa de comportamiento animal bienvenido será, y más ahora que dicen que no sólo somos un Homo Sapiens sino también un Homo Mimicus. Así lo describió Josep Hernández Escandell (Wunderman) en una ponencia muy interesante en Del Off al On.
Pero volvamos a la memoria.
La hay fugaz, fotográfica, matemática,... de elefante, de ratón, y también de pez! ¿Habrá diferencia? Hay quien dice que sólo les dura tres segundos y otros dicen que cinco meses, pero -más allá del tamaño del pez- sí parece que es poca.
Bueno, pues Don Peppers nos contaba en el Foro HSM que esa es la memoria que tienen las marcas, una memoria de pez. Hablan y hablan y rápidamente olvidan que hablaron con el consumidor.
–¡Claro!, -dirán las marcas-, !Son tantos! ¿Cómo me voy a acordar?-... Y encima les ha dado a todos por ponerse a conversar!
¿CRM tal vez?
Y algunas marcas, si recuerdan que hablaron, olvidan qué le dijeron. Peeeeero, el consumidor no necesita un programa. Se acuerda de todo, de cuándo le sonrieron y de cuándo no le saludaron, y lo malo es que su memoria, -sobre todo para lo malo- es nada menos que de elefante.Y encima es grupal y le gusta cotorrear.
Y ahora... ¿Cómo conectamos el ritmo en ambos cerebros? Pues esa es la función del experto. Debe ser capaz de engarzar los tiempos, que uno aprenda a recordar y el otro atenúe el mal recuerdo con la fuerza de otro muy bueno. ¿Cómo?
¿Publicitarios o psiquiatras? ¿Tienen listo en el despacho su sillón?
Tal vez no les haga falta. No, si son capaces de trabajar la genialidad de la emoción. Un arte delicado, contiene lágrimas y contiene risas, intimidad, sensualidad, atracción, pero sobre todo, sobre todo, contiene un discurso de Honestidad. Funciona en la vida y funcionará con tu marca. Con la honestidad llega la credibilidad y con ella el respeto y también aquí, como en la vida, se hace querer quien se hace respetar.
Amor y respeto componen una "lovemark", la teoría perfecta de Kevin Roberts. Es la diferencia entre una relación y una transacción. Y según él, lo único que debemos recordar de su presentación. Pero hay más, mucho más. Genial Roberts!
Sus recetas son:
1.- Poneros en el lugar del consumidor.
2.- Hacer las cosas con emoción, Como en la danza Haka de Nueva Zelanda, tiene que salir por los poros, sino no vale.
3.- Usar el misterio, la sensualidad, la intimidad, sin olvidar el sonido, el movimiento. Tenemos cinco sentidos, úsalos, que para eso están.
4.- y no olvidéis desarrollar un valor incalculable y hacerlo ahora antes de que sea demasiado tarde. Tu producto es una prueba de amor para el consumidor.
"El consumidor tiene una vida horrorosa y lo que quiere es que tu producto mejore su vida". Tu consumidor quiere reírse.
El humor nos da vidilla, aunque dicen los neuropsiquiatras que el mejor camino para activar el recuerdo llega con la emoción. Así que toca hacerse expertos en e-moción, que no es más que llevar a la acción (motion), emocionar al cliente y al consumidor con la buena comunicación.
¿Será la crisis? ¿Seré yo? ¿O es que la emoción en comunicación de verdad funciona?
¿Por qué cada vez que pienso en esto T-Mobile asalta mi recuerdo? I gotta feeling....
Desde hace 3 años Roberts cierra sus ponencias (¡y son muchas!) con el mismo spot: "Father & Son" de Saatchi & Saatchi para Telecom New Zealand. Dice que allá donde va, se entiende, funciona y emociona. Pinchen y verán...
¿Se han emocionado? Yo sí, supongo que es fácil si te sientes identificada, pero aquí hay honestidad y un sentimiento universal. Fue en HSM y rodeada de corbatas. Roberts con su humor mantuvo mi atención y con su mundo azul activó un recuerdo y tocó mi corazón. Ah! Y antes de que lo pregunten la música es un clásico de Cat Stevens.
Pues eso. Get In touch!
Gracias, Maje. En la sencillez está la clave. Las cosas que más nos llenan son las que tenemos como denominador común el género humano.Un abrazo y buen fin de semana. Rubí
Publicado por: Rubí | viernes 27 de noviembre de 2009 en 10:03
Gracias a ti Rubí por leer y dedicar un ratito a contestar.
Últimamente en todos los seminarios, artículos o entrevistas que leo, los expertos están insistiendo en que no olvidemos lo básico, que el marketing recuerde que, pese a la tecnología lo sustancial no cambia. Sentido común y sencillez como dices.
No es más que recordar a las marcas y a los comunicadores que sí, en su ADN está la venta pero que ésta se sustenta al crear valor y al hacernos la vida mejor. La virtud está en saber contarlo al consumidor.
En estos tiempos la honestidad, la credibilidad, el respeto, involucración, la emoción y el sentido del humor juegan un papel importante en la comunicación. Lo que no sé es porqué lo hemos olvidado.
Un abrazo y de nuevo gracias!
Publicado por: Majé | viernes 27 de noviembre de 2009 en 12:14
Emocionado e identificado. Gracias Majé.
Publicado por: Javier Muñoz | viernes 27 de noviembre de 2009 en 13:18
sentido común, sencillez, y sobre todo, honestidad.
Publicado por: sly | viernes 11 de diciembre de 2009 en 16:42
Esa es la fórmula. ¡Gracias sly!
Publicado por: Majé | sábado 12 de diciembre de 2009 en 1:20