Regala carburante
Posiblemente el banner que corone esta página cuando estes leyendo este sea uno de Cepsa proponiendote regalar carburante estas Navidades.
Esta pieza mínima, con las fiestas paganas silueteándose en el horizonte, me hacen plantearme el valor de los "regalos" y, si lo llevo algo más lejos, el propio sistema capitalista.
En mi vida he regalado pocos "objetos físicos" y no es porque sea tacaño con el dinero, pero sí lo soy algo más con mi tiempo, mi dedicación y mi entrega. El hecho de regalar algo, que desde mi punto de vista exige investigar los gustos del receptor y currartelo para encontrar algo que sabes le gustará, representa un esfuerzo que hago poco a menudo. La parte de pensar y decidir ya me cuesta, pero si a eso le añades que aborrezco profundamente ir de compras ya tienes la escena servida.
Por eso por un lado me entusiasma y por otro me horroriza el hecho de, como sugiere nuestro banner, regalar carburante. Excepto regalar dinero puro, ¿qué hay más prosaico y menos personal que regalar gasolina? Y por otro lado ¿cuánto más fácil sería nuestra vida - por lo menos la de los que odiamos ir de compras, y mi caso es extremo, aborrezco hasta ir de compras online - si pudieramos solucionar todos los casi inevitables compromisos familiares y sociales con tarjetas de gasolina?
Son estas soluciones de compromiso las que me desconciertan. O nos dejamos de medias tintas y regalamos directamente un sobre con dinero o nos arremangamos y hacemos los regalos - pocos, muchos, los que sean - poniendo alma corazón y vida.
Me tendré que pensar seriamente mi política para estas Navidades.
A ver Ezequiel, que eres creativo. No es lo mismo decir, toma, un cheque gasolina, que decir, toma, un viaje a donde tú quieras. Creo que ahí es donde los señores de Cepsa y su agencia se han quedado a medias. Buen producto, pésima envoltura. No voy a explicarlo más porque todos sabemos de qué hablo.
Publicado por: observator | lunes 23 de noviembre de 2009 en 21:52