¿Es la desaparición de la publicidad en TVE una “ bendición encubierta”?
A “blessing in disguise”, así es como llaman los anglosajones a las
contrariedades que al final resultan ser positivas.
En mi opinión, creo que la desaparición de la publicidad en TVE puede
resultar precisamente eso: una bendición encubierta para la mayoría de las
marcas que ahora están en estado de shock, desconcertadas y mesándose los
cabellos.
Soy el primero en reconocer que todo el proceso ha sido un cruce
estrambótico entre una chapuza descerebrada y un abuso de poder sin demasiado
sentido.
En ese sentido mi teoría va en cierto modo pareja a la de la de mi
buen amigo Angel Riesgo, que en su blog se preguntaba primero ¿Qui prodes?,
para después pasar a una explicación más cercana a las propuestas de Cipolla.
Mi particular versión de la cuchilla de Occam es no atribuir nada a la
malevolencia que sea fácilmente explicable con la mera estupidez.
También quiero reconocer que hay ciertas marcas y sectores a los que
esta decisión, y sobre todo su injusta e inesperada premura, les ha tocado por
debajo de la línea de flotación: juguetes y espumosos me vienen a la mente de
inmediato, pero estoy seguro que hay muchos más. Y no puedo menos que sentirlo
y solidarizarme con ellos. Pero no con los demás, con la inmensa mayoría de las
marcas.
Me explico: la publicidad “tradicional” como disciplina, y en
particular su formato más tradicional, los spots, sufren desde hace bastante
tiempo un proceso de osificación.
A pesar de que la rentabilidad y la eficacia de la publicidad en
televisión ha venido experimentando una merma constante con la fragmentación de
las audiencias y la saturación de los bloques, por no mencionar la irrupción de
otras formas de entretenimiento, las marcas han modificado poco o nada su
estrategia de comunicación y su distribución de presupuestos.
Para mi esto tiene dos explicaciones inmediatas y poderosas.
La primera es de tipo psicológico: la inercia, el “siempre se hizo
así” que asegura un espacio de comodidad y que afecta tanto a los ejecutivos de
marca como a los de agencia.
La segunda es un poco más técnica: el spot como pieza de comunicación
es, hoy en día, un elemento primitivo y rudimentario, un “One size fits all”
con poca cintura para la segmentación y con muchos más problemas para acometer
el reto de la diversidad que tan bien plantea Daniel Solana en su artículo “Una
diversidad incómoda”.
El spot no ha evolucionado con los tiempos. Y, sin ser un experto en
esto, imagino que es más por culpa de las televisiones que de las agencias o
los clientes.
Creo que las otras cadenas de televisión están totalmente erradas si
creen que van a ser prácticamente los únicos beneficiarios de esta desaparición
de la publicidad en RTVE.
Ya me han llegado noticias por parte de compañeros en España que me
comentan que varios anunciantes de primera línea han decidido utilizar ese
presupuesto que antes estaba destinado a spots y cuñas en RTVE y que ahora ha
quedado “liberado” a entrar más en profundidad en otras formas de comunicación
que antes veían como más marginales.
De los dos ejemplos que conozco cercanos, una ha decidido profundizar
en su programa de CRM y extenderlo a públicos que antes no tocaba y la otra se
ha decidido por una repartición entre más presión en publicidad digital y
experimentar con la web social, el hot topic del momento.
Ha hecho falta esta pequeña “revolución” para que muchas marcas salgan
del abotargamiento de la comodidad de lo conocido y exploren nuevas fronteras.
De estas, las más profesionales y capacitadas se darán cuenta de cuáles son
las disciplinas más rentables y adecuadas a su naturaleza. En definitiva,
acabarán optimizando sus presupuestos publicitarios.
¿Es, o no es una bendición encubierta?
Publicado originalmente en Anuncios Blog
Creo que los spots con una idea mediocre han sido un derroche estupido de dinero ahora y siempre. Los buenos anuncios, los sorprendentes, los innovadores, los relevantes, vamos, los que dan que hablar, siguen siendo la forma más potente y rápida (y cara también) de transmitir emociones a millones de personas. Es como decir que el formato frase o cuento o foto o comic o novela o película están muertos por el hecho de llevar siglos funcionando. Esta muerto lo malo. Igual que están vivas las magníficas y escasas ideas de publicidad online que llegan a nuestros monitores. Es una pena que lo bueno sea tan escaso, pero me da la risa al ver a profesionales del sector denostar la eficacia de los spots justo cuando ellos han dejado de tener acceso a la creatividad de esas grandes cuentas. (Y por supuesto, no me refiero al autor del post) Me recuerda a la fabula de la zorra y las uvas.
Publicado por: Joaquin | lunes 14 de septiembre de 2009 en 11:08
Hoy dia es el gusto y la informacion, y boca a boca la mejor publicidad, ya desde que aparecen las imitaciones en cierto tipo de productos se acabaron las vacas gorrdas a la publicidad, en los demas pruductos es el sabor el olor y los factores tecnicos los que hacen que una marca venda mas
Publicado por: antonio | miércoles 30 de septiembre de 2009 en 5:40