Suscríbete a nuestra edición de papel


Anuncios Blogs

Publicidad

Intro databased

julio 2009

24 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 24, 2009 08:10 a.m.

Bien, señores: pues esto se acaba por este curso. Como siempre, fue bonito mientras duró, peor más bonito será ahora para todos, unos ya de vacaciones y otros a punto. En mi caso ya saben que las vacaciones son algo peculiares, pero supongo que nada que no tenga arreglo a vuelta de Agosto.

Ha sido una semana productiva: han escrito ustedes mucho y bien, de verás que se lo agradezco. Cuando les plantee la idea de que ustedes me devolviesen sus pensamientos no tenía muy claro qué podía pasar, pero veo que había ganas y salero como para contar cosas muy interesantes. Y algunas muy divertidas, porque lo de ayer de la publicidad subcutánea aún me tiene medio sonriendo: muy bueno...

Les confesaré. por eso de la justicia bloguera, que mi primera experiencia on line ocurrió hace ahora unos 18 años: compartía piso de estudiante con un fiera de la tecnología que montó una red local y acostumbraba a realizar conexiones remotas con su casa, allá por Murcia, y accesos a videotex, el teletexto para PC que precedió en uso a internet. Internet apareció para mi en Julio del 95. Los compañeros de la oficina de Londres de mi entonces casa me invitaron -aprovechando mi estancia como currante de intercambio- a conocer esa cosa nueva que estaba en los papeles.

Accedimos una media hora desde un PC guardado bajo llave en un despacho de aquellas oficinas y recuerdo que visitamos el portal de la Universitat Jaume I y el de El Periódico, creo. Las cosas, como casi siempre en este país, entrando por el noreste... Y, vaya, era como lo del videotex de antes pero mejor, mucho mejor...

El móvil llegó en el 98 con la compra de mi primera vivienda, como para Conner: lo utilicé muchísimo para perseguir fontaneros, carpinteros, albañiles, pintores, parquetistas... desde entonces no le tengo especial aprecio. Es útil. Si te lo cogen, claro.

Y hace más de quince años que no escribo una carta. Glup. Mis niñas aún no tienen edad de campamento y hace todo ese tiempo que no intento camelarme a nadie por vía epistolar... justo desde que comencé a intentar hacerlo vía Power Point. Demonios...

El futuro es la materia prima de buena parte de mis posts, así que más o menos saben lo que opino, aunque la mayor novedad tendrá que ver con la individualización de nuestro contacto con el mundo -con sus entretenimientos, informaciones, servicios...- mediante el dispositivo personal e intransferible antes llamado móvil -lo de teléfono es puro arcaismo: como lo de hablar de caballos de vapor, vaya- que nos va a permitir accederlo todo y visualizarlo en cualquier pantalla grande a tiro, vía sincronización. Usted ya no acarrea papel: en breve tampoco acarreará pantalla, me parece, salvo la pequeña solución de conveniencia del móvil.

Pero dejémonos de confesiones, elucubraciones y demás: es hora de despedirse. Ha sido, de nuevo, un placer y espero que para ustedes también. Nos vemos en Septiembre -lleven cuidado ahí fuera- y espero que todos volvamos con ganas de seguir espantando, en estos posts y en sus comentarios, al ñu que todos llevamos dentro.

Hasta Septiembre.

23 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 23, 2009 01:39 a.m.

Se acerca la hora del cierre y esta vez será sin marcha atrás: será hasta Septiembre, como poco. Disculpen que les abadone en esa última semana que desemboca en el Agosto, pero estaré demasiado ocupado recargando neuronas, revisando el curso pasado y rumiando el próximo curso, un curso muy interesante.

San Jaime, lo que ustedes tal vez conozcan como Santiago, marca un antes y un después en el verano, al menos en el verano de servidor: uno se desconecta. Y eso que hubo años en los que fue fecha señalada y aprovechada: algún concurso gordo gordo cual blanca gallina ponedora se ganó en ese día. Tomen ejemplo los implicados en esos menesteres: hala, a trabajárselo.

Pero las despedidas serán el viernes, hoy es todavía jueves y seguimos en aquello que les propuse de que ustedes fuesen los que escribiesen. Hemos vuelto al pasado con internet, la diabólica máquina del tiempo que sigue andando sin parar (clic-clac-clic-clac-clic-clac...), hemos rejuvenecido con los móviles -las magdalenas de Proust son una cosa industrial sin gracia comparadas con los dulces recuerdos móviles que algún comentarista confesó... ah, la juventud...- y hemos tomado nota, algunos horrorizados y otros divertidos, de que cada día perdemos sensibilidad manual y la ganamos digital en eso de escribir.

Bien: hemos mirado al pasado, hemos observado el presente y ahora toca el futuro, claro. Díganme, ¿cómo piensan que será nuestra vida digital de aquí a, pongamos, diez años...?, ¿qué será lo que más haya cambiado respecto a lo que ahora conocemos en los medios, la publicidad, el consumo...? Si tuviesen que afinar y mojarse en lo que respecta a su profesión -sea la que sea-, ¿cómo piensan que se producirá el mayor impacto en los próximos diez años...?

Venga: no me sean demasiado sesudos. Tiren de tripas y suelten lo que les dicte el estómago, el corazón o, simplemente, su nariz. Aparquen diez minutos el cerebro. Vuelvo a ser todo orejas...

22 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 22, 2009 02:21 a.m.

Ayer, segundo día de primeras veces digitales, con todo lo que cabría esperar de una primera vez: emociones, sorpresas, satisfacciones, desasosiegos... La cifra mágica queda establecida alrededor de mediados de los 90: quince años ya, señores. Casi nada: 15.

Hoy no toca primera vez: me permitirán que, siguiendo con este pequeño ejercicio de escritura que les pedí, hoy revisemos últimas veces digitales, aunque de unos dígitos distintos. Díganme, ¿cuánto hace que no escriben una carta de su puño y letra, cogiendo un boli con sus dígitos y dejando en ella sus huellas digitales...? No, no me vale una tarjeta navideña, ni una postal desde Lanzarote, ni una hoja de reclamaciones: cuéntenme, ¿cuánto hace que no escriben una carta a alguien con su mano, papel y bolígrafo?

¿Acaso nunca lo hicieron...? ¿Les recuerdo cómo era? A ver:

INGREDIENTES

1 folio, preferentemente en blanco: al principio dan más respeto, pero luego son los mejores.

1 bolígrafo, recomendable Bic cristal para escribir normal, Bic naranja para escribir fino..

1 sobre y 1 sello (de venta en estancos: premio al que se sepa el importe del sello para envíos nacionales...)

Unas 200 palabras de algo que contar, preferentemente con interés: es un reto en estos tiempos de resúmenes ejecutivos y sintaxis piel roja, pero si rebuscan seguro que las encuentran.

1 amigo, conocido, familiar, compañero o ser querido al que escribir y la dirección física de la persona en cuestión: averígüenla, la reconocerán porque no lleva arroba por ningún lado.

1 buzón, son amarillos y dormitan soñolientos en algunas esquinas (cada vez menos) de las ciudades.

PREPARACIÓN

Se toman el bolígrafo y el papel y se comienza poniendo algo del estilo de "querido fulano" u "hola, mengano", para, a continuación, redactar las 200 palabras con orden, concierto y sentido de la narración. Ojo, porque el papel y el boli son distintos de la pantalla y el teclado: no podrán dar marcha atrás sin dejar huella en forma de tachón, no podrán cometer faltas de ortografía sin quedar en evidencia y, sobre todo, no podrán arrepentirse de lo escrito salvo que acepten vovler a empezar. Así es la escritura manual: obliga a pensar y ejecutar con concentración, perspectiva y objetivo. No vale dejarse llevar y si no me gusta, borro y repito.

Una vez escrito el contenido, se introduce el folio en el sobre -dóblenlo, no utilicen sobres tamaño A4: son más caros y, además, el placer de abrir una carta incluye desdoblarla-, se cierra el sobre y se escribe sobre el mismo la dirección del destinatario. En esa misma cara del sobre deberán pegar el sello y, en la otra cara, escribir su dirección como remitente (necesario si desean recibir respuesta: el reenviar no existe). Sólo les queda buscar un buzón e introducir el sobre en el mismo: Correos hará el resto.


Suena extraño, pero casi hemos olvidado esta forma de comunicación y, además, esa forma de expresión, la escritura manual, anterior a los words, outlooks, powerpoints y demás asesinos de la creatividad. Es posible que si siguiésemos exigiéndonos el ejercicio mental que supone escribir una carta a mano, sin borrador ni tecla de borrar, no seríamos tan indulgentes con nuestras actuales carencias de criterio: seríamos más consecuentes, más precisos, más resolutivos y, también, más creativos.

¿Cómo? ¿Que a quién le escriben...? Si no se les ocurre nadie más, prueben a escribir a C/.Uruguay, 23 28016 Madrid. Prometo contestar, en Septiembre, para que ustedes experimenten el mayor placer de la escritura de cartas: recibirlas.

21 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 21, 2009 01:33 a.m.

Bien: entre confesiones inconfesables y recuerdos en sepia han dado los comentaristas su visión de la primera vez digital. Me perdonarán la obviedad porque es como lo de "qué hacías cuando te enteraste de que..." pero con otros objetivos. Ya los desvelaremos más adelante.

Está la fuente casi seca en los medios. La publicidad ha decidido volverse tímida, caprichosa señorita que siempre sobrereacciona a los acontecimientos: cuando la cosa va muy bien, ella va estupenda; cuando la cosa no va, ella ni de casualidad asoma la nariz. Asustadizo como pocos este gremio y sus fuentes vitales, caramba. Pero hasta aquí puedo leer: le prometí a Richard que seríamos positivos.

Otras sequedades se adivinan en la tele, concentrada en unas cuotas que delatan al asesino: la digitalización está matando a la tele grande, la de las masas, a medida que las ofertas temáticas van copando minutos y minutos de consumo. Sin remedio, no lo duden. Y, a todo ello, seguimos tratando de medir sólo muestralmente un fenómeno que está empeñado en atomizarse: será cuando tenga que ser según los que manden, pero estamos abocados a medir de otro modo.

Hay una cosa llamada WAA que acoge a los creyentes en San Web, analítico y mártir. No es la solución -el opio nunca lo fue- pero es una parte de la solución. Atentos, amigos de la tele: vayan leyendo lo que estos tipos de la WAA cuentan. Les interesará en breve.^

Pero no caigamos en más criptografía de la necesaria -bastante me echan en cara algunos lectores que en ocasiones soy oscuro como audímetro sin auditar- y lancemos una nueva pregunta a esos lectores que ayer se molestaron en contarnos su primera experiencia on line o que fueron tímidos y no lo hicieron: ustedes, ¿recuerdan cómo y cuándo fue lo de poseer su primer teléfono móvil...?

20 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 20, 2009 01:37 a.m.

Bueno: cómo me liaron ustedes, amigos comentaristas y lectores. 20 de Julio y escribiendo en el blog... Saben, Julio es un mes con mala leche en esto de la propaganda. La tradición dicta que te tocará concurso si estás en activo, con la consiguiente agonía de calores, carreras y quemadura de cejas. Ánimo, compañeros: ya sólo quedan diez días del mes...

Y hoy es día señalado: hace 40 años que estamos dando saltitos sobre la Luna. Porque, en realidad, no creo que tengamos la sensación de que hayamos dejado jamás la Luna. La percepción es de que seguimos allí o, al menos, siendo capaces de dar un empujón y volver allí cuando queramos. Craso error, amigos: está la cosa cruda, según avisan los que saben, porque hemos desandado todo aquel camino casi tan rápido como lo recorrimos.

En la Luna están también los que quieren cobrar por los contenidos y, más específicamente, por la información. No se trata de que lo que quieren sea imposible -nada lo es en esas cosas de la pasta- sino de que siguen pensando que están en la Luna o cerca de ella. Y no, lamentablemente no: la posición central y de relevancia máxima que tuvieron ya no lo es tanto y lo es menos cada día que pasa (y Mr.Cronkite ha decidido no verlo).

Ayer leía a Tom Wolfe en esa cosa del NYT que mencionaba la semana pasada. Decía el hombre que supo que lo de la NASA y la Luna era una historia con final cercano -y no el comienzo de un largo periodo de exploraciones- apenas unos meses tras la llegada del hombre a la Luna. ¿Cómo...? Pues porque, en su primera visita a Cabo Kennedy, el guía turístico que se lo enseñó era un ingeniero espacial recién discontinuado por la propia NASA dentro de un paquete de recortes in crescendo.

Apliquen el cuento a esos medios que ahora buscan recuperar el dinero de sus consumidores: ¿han cuidado su producto?, ¿han mantenido la tensión evolutiva?, ¿de verdad creyeron en su talento...? Las tres cosas fueron hechas por los actuales reyes del mambo digital, sólo que con unas intenciones no mediáticas, sino intermediáticas. Ay. ¿Podrán recuperar el tiempo y espacio perdidos...? Necesitan un buen paquete de razones para ello y lo necesitan ya: la cimentación del todo gratis es cada día mayor, luego deben moverse aunque no acierten. Al menos sembrarán la duda mientras dan con la tecla.

 Y ahora, como ya les avisé, pequeña petición del escribano para esos lectores que querían tenerme activo esta semana: ahora tendrán que escribir ustedes. Primera petición: ¿recuerdan cómo fue su primer contacto con Internet...? Cuenten, por favor: soy todo orejas.

O escribes o aplaudes.

por en El Detalle | julio 17, 2009 12:31 p.m.


Entre tú y yo: la necrofilia no debería estar permitida en la comunidad publicitaria.


Hacer el amor con un muerto, un cuerpo inmóvil que ni siente ni padece, puede ser una costumbre admitida entre funcionarios extraviados en alguno de los interminables pasillos que comunican ministerios con direcciones generales.

Pero no entre quienes han convertido la habilidad para crear emociones en una industria que aporta el 1’8% del PIB nacional.

 

Lo nuestro va de hacer el amor hasta caer muertos. No de darle por culo al fiambre.

 

Va de pupilas que se dilatan y corazones que se aceleran. De sábanas con olor a sudor, arañazos, gritos y gemidos, empujones contra la pared, apretones de nalgas, carcajadas, lagrimas, riñones que empujan y posturas que mandan a la mierda a Newton durante unos segundos inolvidables.

 

Y sin embargo, ¿cuántas veces te ves obligado a gritar ¡muévete, joder! ?. ¿Cuántas veces te ves rodeado por la mujer de hielo, carapiedra, y la sombra que nunca sonríe?

 

Los publicitarios tenemos una tendencia a magnificarlo todo. Fuera de nuestro entorno puede resultar incomprensible la importancia que le damos a cosas en las que el resto de mortales apenas repara.

Pero esa es nuestra habilidad: hacer de la sopa de tomate algo emocionante.

Y para eso hace falta que todos los partícipes en el proceso compartan la misma capacidad de perder la cabeza por…un anuncio.

Solo así se aguanta hasta las cuatro de la madrugada dándole vueltas a una tipografía. Sólo así se puede pelear por sacar información de las piedras. Solo así se reúne el valor necesario para interponerse entre la idea y la bala asesina.

 

O escribes o aplaudes.


Aquí no caben más tipos de personas.

Las que tienen ideas y las que empujan para que esas ideas muevan montañas. Las que dudan de lo que han pensado y las que les reconfortan para que sigan adelante. No hay más. No debe haber más. Porque el resto no es rentable.

Porque aquí los muertos sobran.

 

No hacen falta enfermeros que te pongan vendas antes de que tengas heridas. No hacen falta niños a los que les da miedo el logo feroz. No hacen falta esculturas de cera. No hace falta gente a la que le da vergüenza reír o llorar en público. No hace falta gente pendiente del reloj. No hacen falta revisores de tren.

Hace falta gente muy viva. Hace falta gente que de la cara, no que se ponga de perfil.

Porque los anuncios no se inventaron para que la gente los entienda. Se inventaron para convencer, para seducir, para vender.

Y para eso no hacen falta rellena-casillas. Hacen falta rompecorazones.

Porque como dice un tal Lucas a través de Cortazar, el destino de las explicaciones es un gigantesco basurero.

 

Aquí solo hay sitio para Andy Kaufmann y Bob Zmuda.

 

Los demás, por favor, quitad de en medio.

17 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 17, 2009 03:42 a.m.

Bueno: ¿qué quieren que les diga...? En particular, ¿qué quieren que les diga a esos comentaristas que han recogido -pública o privadamente- el guante del "me quedo un ratito más" que lancé ayer...? Si es que esto pasa por enseñar el tobillo: a la que te descuidas, zas, muslos al aire...

Vale: seguiremos con este blog durante la próxima semana, aunque, amigos lectores y, en especial, amigos comentaristas, la cosa tendrá sus condiciones. Como en su comentario mar preguntaba que qué habría que hacer para que esto siguiera, tendrán ustedes cumplida respuesta. Aunque, claro, tendrán que esperar al lunes. Hombre, no les iba a dejar con todo resuelto de cara al fin de semana, ¿no?

Bien. A lo que íbamos: "pagar por contenidos"... oh cielos... desmayos en la sala. Los gurús no se ponen de acuerdo y, al paso que vamos, acabaremos discutiendo de ello con el peluquero o con el taxista, ya verán. Allá por Anglosajonia andan revueltos con el tema. El vocero oficial de la cosa económica -No FT, no comment- se hace voces de que el NYT se va a pago, siguiendo la estela de sus vecinos del WSJ (toma ya ensalada de iniciales guiris...)

Vayamos por partes y comencemos por el consumidor, ese ombliguito en el que nos miramos todos como bobos.

Saben, pagar por tener algo deseado ha sido históricamente un sana fuente de ingresos para las empresas. La base es que alguien desea tener algo y está dispuesto a pagar por ello... si no puede conseguirlo gratis. El deseo de la gente sigue vivo como siempre, si acaso con una ligera matización: igual que en su día se hablaba de la opinión pública y la publicada, hoy día podríamos hablar de la calidad deseable y la deseada en los contenidos digitales.

La deseable siempre es la máxima obtenible, la deseada es la mínima aceptable: los usuarios digitales exigen la primera a partir del primer céntimo de coste, pero les vale la segunda por debajo de ese precio. En términos de información, la democratización de los medios de producción de información es absoluta, de modo que cualquier indocumentado puede sustituir al habitual periodista. Con ello, ganamos proximidad e inmediatez a cambio de perspectiva y transparencia. Genial mundo de millones de opiniones personales e intransferibles el que estamos tomando por información: me temo que el usuario digital no está hiperinformado, está hiperopinado.

Lo que se deben relamer los tipos de los servicios de seguridad con estas cosas... Hace poco se publicaba por ahí lo de que cosas como twitter no hacen la revolución, en referencia a que lo de Irán no cuajó pese a que las redes sociales fueron muy relevantes. Pues no: es dinámico y dinamiza, pero sus dinámicas son oscuras y muy volátiles.

Ay, si los ñus dejasen de twittear entre sí y tan solo uno de ellos levantase la cabeza del teclado...

Tras los usuarios, el lunes lo de los que quieren cobrar.

16 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 16, 2009 07:23 a.m.

Virgen del Carmen, patrona de los de la mar. A veces escribir un blog como este, abierto a un mercado y a sus profesionales, tiene algo de pesca. Me explico: el mar es enorme ante uno y, a veces, echas la red donde te parece que hay tema... sin que ni un solo pez comentarista aparezca. Otros días, tras echarla el mar hierve de peces comentaristas. Ayer fue uno de esos días.

Lo del pago por contenidos y en general lo del pago en el mundo digital es un bonito jardín, como bien apuntaba Gonzalo. El link -el segundo sí funcionaba, muchas gracias- nos llevaba a una declaración de principios sumamente interesante: "queremos cobrar por los contenidos, pardiez" declaman los pesos pesados de los grupos europeos de diarios más clásicos. Gentes de apellidos tan sonoros como Murdoch, Balsemao, Burda, de Benedetti o Cebrián... ¿perdón...? Ah, sí, cierto: este último apellido aparece entre los miembros de EPC, pero no entre los firmantes del manifiesto. De hecho, ninguno de los dos españoles en EPC aparece entre los firmantes según la nota de prensa.

Qué lapsus. Supongo. Hombre, en un caso estaba lo de los premios Cavia, que siempre deben dar trabajo. En el otro caso... ¿será que el tema de atender a los accionistas sigue manteniendo demasiado ocupada a la gente, tal y como se nos informó hace unos meses en el hotel Eurobuilding...?

Qué problema... Primero fueron los audios, luego los videos y, siempre, la información. ¿Cómo le cobramos lo que vale a estos señores usuarios que bien diferencia jesús de los clientes...? Podríamos hacerlo por vía publicitaria, pero la crisis ha menguado el potencial de un medio que no estaba suficientemente preparado para ello. Ya: que sí, que sabemos de sus bondades y de los esfuerzos hechos, pero la crisis nos ha cogido a medio camino y el discurso de que "al ser el más medible será un medio refugio" no parece haber calado. Y es preocupante.

Y no es que uno sea un mala sombra ni que quiera hablar en negativo -lo siento Richard, un ratito más y luego lo dejamos...-. Ayer tomaba el fresco en la terraza de al lado de mi casa cuando me encontré con alguien de mucho mando en plaza periodística digital que me lanzó dos cosas: "¡hola!" y "¿levanta el mercado o qué...?" Uf, ya se imaginarán que más deseos que los míos de que la cosa levante... pues sí levanta y levantará, pero deberemos ser mucho más exigentes con nosotros mismos, porque todos lo vamos a ser más de aquí en adelante.

Exigentes como los editores de la Wikipedia que nos recordaba Conner: de vuelta al mundo real tras una bella excursión por una udigía... ¿Que qué cuernos es eso...?, pues una mezcla de utopía y ucronía pasada por la coctelera digital.

Huyamos de las udigías: no nos las podemos permitir. Lamentablemente. Gastamos sus poderes en las sucesivas oleadas de alegría puntocom de los últimos diez años. Ahora es momento de amanecer, lo que suena muy bien aunque debe tenerse en cuenta que es la luz más fría: la cruda luz del día.

En fin: sepan ustedes que ante tal acumulación de cosas interesantes me estoy replanteando lo de cerrar el viernes... Así es la pesca: adictiva.

15 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 15, 2009 02:28 a.m.

Vayan haciendo examen de conciencia, porque esto se acaba: el viernes despedimos este blog hasta nuevo aviso, Dios mediante a comienzos de Septiembre. Un nuevo curso escolar casi finiquitado y ya con la vista puesta en el siguiente, el 2009-2010, alias curso de la esperanza o de los brotes verdes.

No, no nos fumaremos esos brotes, como sugería Justerini el otro día, ni tampoco nos haremos infusiones o tisanas. Más bien trataremos de hacer lo que los personajes de Wall-e con su planta: buscar el norte y echar a correr. ¿Cómo...?, ¿que no vieron Wall-e...? Les pillé: hala, a la mula.

Si pese al calor siguen ustedes atentos a lo que pasas por el mundo, seguramente estarán leyendo curiosas cosas relacionadas con el futuro. Hay unos señores, de un sitio llamado en abreviatura NYT, que le están dando vueltas a cobrar por contenidos. A un dólar la semana, menos de un euro. ¿Habrá valor suficiente en su propuesta...? Valor en los dos sentidos, claro: de valioso y de valeroso.

Por otro lado, los señores de Microsoft -Mr.Ballmer- apuestan a que el valor pagable existe en el mundo digital, lo cual no deja de ser una apuesta como otra cualquiera: ¿existe el valor verdadero, ese que hace latir el corazón, humedecerse las sienes y aflojar la mosca...?

Hace exactamente ocho años, una eternidad, hubo un despistado que tuvo la santa ocurrencia de decir algo parecido en Cieza, Murcia. Como las noticias vuelan y más si tienen alas digitales, al día siguiente los medios reverberaron por todas partes lo dicho a unos treinta oyentes en un amodorrado mediodía de calor murciano.

Debió ser una de las pocas veces en esa época en las que subió la cotización de la compañía del despistado en cuestión, aunque sólo fuera durante unas horas. Esta vieja anécdota prueba dos cosas: una, que nada como una noticia deseada para que al inversor se le haga la boca agua y, dos, que cobrar es una vieja aspiración incumplida de lo digital.

En fin, si siguen este link podrán leer del tema en su versión original... Qué despiste, madre...

14 de Julio

por en Dentro del GRP | julio 14, 2009 09:54 a.m.

Día francés donde los haya. La Marsellesa promete ser el hit del día, en especial por esas carreteras donde andan a vueltas con el Tour, la tradicional nana de las siestas de Julio.

Hace algo más de un par de siglos el antiguo régimen comenzó su final, cambiando para siempre la relación entre el poder y los ciudadanos. Hoy, a nuestra modesta escala, el cambio de régimen de la digitalización nos trae un nuevo régimen en los medios y en la comunicación comercial.

No se admiten, o se admiten mal, las vueltas atrás o los reductos del pasado. Miren lo que le ha pasado a The Printed Blog, el diario papel construido con blogs: recién fenecido de causas parece que naturales. Claro que todo tiene sus pequeños resquicios: antes de que esta muerte llegara a nuestras pantallas, también llegó la noticia de que Saramago presentaba su nuevo libro, compendio de entradas de su blog.

Bueno: en estos blogs de Anuncios vivimo algo parecido con mi colega Víctor. Al final, lo que ya se ha comentado alguna vez: habrá sitio para bolígrafos y plumas, en dosis y para objetivos pertinentes.

Lo que no está tan claro es que la pluma tenga sitio en el día a día del rellenador compulsivo de sudokus, ¿verdad? Aunque, eso sí, como alguien como Saramago pondere adecuadamente la resolución de sudokus a golpe de Montblanc... verán qué pronto se dedica a ello su vecino de asiento en el Cercanías.

Secciones

Publicidad

febrero 2012

dom. lun. mar. mié. jue. vie. sáb.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29