24 de Julio
por en Dentro del GRP | julio 24, 2009 08:10 a.m.
Bien, señores: pues esto se acaba por este curso. Como siempre, fue bonito mientras duró, peor más bonito será ahora para todos, unos ya de vacaciones y otros a punto. En mi caso ya saben que las vacaciones son algo peculiares, pero supongo que nada que no tenga arreglo a vuelta de Agosto.
Ha sido una semana productiva: han escrito ustedes mucho y bien, de verás que se lo agradezco. Cuando les plantee la idea de que ustedes me devolviesen sus pensamientos no tenía muy claro qué podía pasar, pero veo que había ganas y salero como para contar cosas muy interesantes. Y algunas muy divertidas, porque lo de ayer de la publicidad subcutánea aún me tiene medio sonriendo: muy bueno...
Les confesaré. por eso de la justicia bloguera, que mi primera experiencia on line ocurrió hace ahora unos 18 años: compartía piso de estudiante con un fiera de la tecnología que montó una red local y acostumbraba a realizar conexiones remotas con su casa, allá por Murcia, y accesos a videotex, el teletexto para PC que precedió en uso a internet. Internet apareció para mi en Julio del 95. Los compañeros de la oficina de Londres de mi entonces casa me invitaron -aprovechando mi estancia como currante de intercambio- a conocer esa cosa nueva que estaba en los papeles.
Accedimos una media hora desde un PC guardado bajo llave en un despacho de aquellas oficinas y recuerdo que visitamos el portal de la Universitat Jaume I y el de El Periódico, creo. Las cosas, como casi siempre en este país, entrando por el noreste... Y, vaya, era como lo del videotex de antes pero mejor, mucho mejor...
El móvil llegó en el 98 con la compra de mi primera vivienda, como para Conner: lo utilicé muchísimo para perseguir fontaneros, carpinteros, albañiles, pintores, parquetistas... desde entonces no le tengo especial aprecio. Es útil. Si te lo cogen, claro.
Y hace más de quince años que no escribo una carta. Glup. Mis niñas aún no tienen edad de campamento y hace todo ese tiempo que no intento camelarme a nadie por vía epistolar... justo desde que comencé a intentar hacerlo vía Power Point. Demonios...
El futuro es la materia prima de buena parte de mis posts, así que más o menos saben lo que opino, aunque la mayor novedad tendrá que ver con la individualización de nuestro contacto con el mundo -con sus entretenimientos, informaciones, servicios...- mediante el dispositivo personal e intransferible antes llamado móvil -lo de teléfono es puro arcaismo: como lo de hablar de caballos de vapor, vaya- que nos va a permitir accederlo todo y visualizarlo en cualquier pantalla grande a tiro, vía sincronización. Usted ya no acarrea papel: en breve tampoco acarreará pantalla, me parece, salvo la pequeña solución de conveniencia del móvil.
Pero dejémonos de confesiones, elucubraciones y demás: es hora de despedirse. Ha sido, de nuevo, un placer y espero que para ustedes también. Nos vemos en Septiembre -lleven cuidado ahí fuera- y espero que todos volvamos con ganas de seguir espantando, en estos posts y en sus comentarios, al ñu que todos llevamos dentro.
Hasta Septiembre.
Últimos comentarios