3 de Julio
¿A que hacía tiempo que no se leían los ataques que se leen estos días hacias las teles públicas...? Hasta hay quien las está llamando "vergüenza", no se sabe si nacional, autonómica o ambas.
Cómo está el patio. Temas políticos al margen, hacía tiempo que nos e percibía tal orquesta de ataques: tal vez haya que remontarse a los tiempos pre tele privada, cuando cualquier tele era mejor que la tele existente entonces y se despedazaba la programación mientras se ponderaba la bondad de la oferta múltiple.
El tiempo vino a demostrar que lo que era una verdad conceptualmente intachable -la libertad de elección, la pluralidad, etc, etc- era una puñetera mentira en términos de diversidad y mayor calidad de contenidos. El lugar común en los cualis con telespectadores a lo largo de los últimos veinte años ha sido tal que "todas dan lo mismo" y "demasiada publicidad". De la calidad objetiva o subjetiva, me callo para evitar acabar en lo de siempre: que millones de moscas no pueden estar equivocadas...
En cualquier caso, de los bonitos principios a las feas realidades de la pluralidad televisiva hay un mundo en el que, en su día, mucha gente se dedicó al noble arte de la mamporrería. ¿Está pasando ahora algo parecido con el tema de la publicidad en la tele pública?
Pudiera ser. Ya: es competencia desleal para los operadores privados... o podría ser referente de lo que se debe y no se debe hacer si se habilitasen unos límites de comercialización razonables y respetuosos.
Al fin y al cabo, siempre será preferible que una tele sea mía y recaude a que una tele sea de otro y me recaude.
¿Sólo contra las teles públicas? Eso pensaba yo, hasta el otro día que leí en un medio digital:
Maurizio Carlotti, decide ir a la guerra "La competencia puede ser excesiva y entonces se convierte en un destructor de mercados... Sin Cuatro y la Sexta hubiéramos defendido nuestros niveles de rentabilidad".
¿No les recuerda esta situación a lo que jugabamos de pequeños cuando no había suficientes niños para jugar un partido de fútbol? Lo llamabamos "Gol regateao" o "Gol regañao"... Un balón y todos contra todos, sin equipos, sin intereses comunes, cada uno luchaba por si sólo y contra todos los demás.
Publicado por: Conner | viernes 3 de julio de 2009 en 15:13