O escribes o aplaudes.
Entre tú y yo: la necrofilia no debería estar permitida
en la comunidad publicitaria.
Hacer el amor con un muerto, un cuerpo inmóvil que ni siente ni padece, puede ser una costumbre admitida entre funcionarios extraviados en alguno de los interminables pasillos que comunican ministerios con direcciones generales.
Pero no entre quienes han convertido la habilidad para
crear emociones en una industria que aporta el 1’8% del PIB nacional.
Lo nuestro va de hacer el amor hasta caer muertos. No de
darle por culo al fiambre.
Va de pupilas que se dilatan y corazones que se
aceleran. De sábanas con olor a sudor, arañazos, gritos y gemidos, empujones
contra la pared, apretones de nalgas, carcajadas, lagrimas, riñones que empujan
y posturas que mandan a la mierda a Newton durante unos segundos inolvidables.
Y sin embargo, ¿cuántas veces te ves obligado a gritar ¡muévete, joder! ?. ¿Cuántas veces te
ves rodeado por la mujer de hielo, carapiedra, y la sombra que nunca sonríe?
Los publicitarios tenemos una tendencia a magnificarlo
todo. Fuera de nuestro entorno puede resultar incomprensible la importancia que
le damos a cosas en las que el resto de mortales apenas repara.
Pero esa es nuestra habilidad: hacer de la sopa de
tomate algo emocionante.
Y para eso hace falta que todos los partícipes en el
proceso compartan la misma capacidad de perder la cabeza por…un anuncio.
Solo así se aguanta hasta las cuatro de la madrugada
dándole vueltas a una tipografía. Sólo así se puede pelear por sacar
información de las piedras. Solo así se reúne el valor necesario para
interponerse entre la idea y la bala asesina.
O escribes o aplaudes.
Aquí no caben más tipos de personas.
Las que tienen ideas y las que empujan para que esas
ideas muevan montañas. Las que dudan de lo que han pensado y las que les
reconfortan para que sigan adelante. No hay más. No debe haber más. Porque el
resto no es rentable.
Porque aquí los muertos sobran.
No hacen falta enfermeros que te pongan vendas antes de
que tengas heridas. No hacen falta niños a los que les da miedo el logo feroz.
No hacen falta esculturas de cera. No hace falta gente a la que le da vergüenza
reír o llorar en público. No hace falta gente pendiente del reloj. No hacen
falta revisores de tren.
Hace falta gente muy viva. Hace falta gente que de la
cara, no que se ponga de perfil.
Porque los anuncios no se inventaron para que la gente
los entienda. Se inventaron para convencer, para seducir, para vender.
Y para eso no hacen falta rellena-casillas. Hacen falta
rompecorazones.
Porque como dice un tal Lucas a través de Cortazar, el
destino de las explicaciones es un gigantesco basurero.
Aquí solo hay sitio para Andy Kaufmann y Bob Zmuda.
Los demás, por favor, quitad de en medio.
Precioso post, Luis. Ojalá lo leyera todo el mundo de nuestro maldito, pesimista y acojonado sector publicitario.
Publicado por: yeah | lunes 20 de julio de 2009 en 10:16
¡Cómo se me han puesto los pelos de la espalda, Ochoa!
Pues sí.
Publicado por: El del pasillo | lunes 20 de julio de 2009 en 10:52
Gracias por recordármelo
Publicado por: tatahelena | lunes 20 de julio de 2009 en 12:06
Querido Luis, Cuanto tiempo sin saber de tí, ahora que te leo me reconforta ver que sigues como siempre, porque a pesar de la brutal transformación en que estamos inmersos, algunas cosas seguirán siendo siempre imprescindibles, gracias por defenderlas, por tu lucidez entre tanta grisura.
Nos debemos unas cañas.
Publicado por: Raúl | martes 21 de julio de 2009 en 18:27
Pues claro que el poder está en el senso y en las emociones. El problema, querido amigo Luis, es que aún hay demasiados idiotas que se empeñan en escribir la creatividad con números y con fórmulas en lugar de dejar que la explosión fluya. Tenemos una comida pendiente. No te olvides.
Publicado por: Artematopeya | lunes 27 de julio de 2009 en 12:36
Bueno, muy bueno, BUENÍSIMO.
Verdadero y cierto. Olé!!!
Publicado por: oscar | martes 1 de septiembre de 2009 en 12:25
Siento discrepar artematopeya, pero la única forma de hacer creatividad debería ser con números: los del retorno de la inversión que va a conseguir el cliente son nuestro anuncio y, consecuentemente, los de los euros que nosotros vamos a ingresar por ese trabajo (algo que nos permitirá pagar a fin de mes las nóminas de todos aquellos que trabajan en la agencia). Resumiendo: toda la creatividad del mundo... pero con la calculadora siempre junto al folio en blanco.
Publicado por: Sedi | miércoles 2 de septiembre de 2009 en 10:24
Bueno, yo ya he escrito:http://comprameahora.blogspot.com/2009/09/y-no-te-olvides-de-hacer-de-la-sopa-de.html
Y ahora, aplaudo: PLAS, PLAS, PLAS!
Gracias por el post.
Publicado por: Marián Be. | viernes 4 de septiembre de 2009 en 14:45
Venga, Don Luis, actualice el blog. Que no cuesta tanto...
Publicado por: Jaime Aguiló | lunes 5 de octubre de 2009 en 9:11
Apruebo la moción. Aplaudo y pido a gritos un pelotón de fusilamiento para los muertos que aun viven.
Publicado por: Paolooooooooo | martes 20 de octubre de 2009 en 15:41