26 de Junio
Estaba yo a punto de contestar a los comentaristas acerca de las Baby Bells y sus intríngulis cuando parece que a Michael Jackson le ha pasado algo grave, muy grave, y la maquinaria se ha puesto en marcha.
Google acumula ya cientos de entradas en su servicio de noticias -una potencial Baby G, según lo apuntado ayer por El Vigía-: en la versión española los latinoamericanos espabilaron más rápido que sus colegas españoles. La Wikipedia ya ha sido, primero, modificada y, después, bloqueada preventivamente con la novedad. Juraría que hay quien vive con el teclado ante las manos, las manos temblorosas por la emoción y relamiéndose ante la próxima víctima a quien epilogar. Glup.
Las teles ofrecen la acostumbrada imagen de helicóptero con el letrerito de "Breaking News" y, veo, veo, rebuscan en sus archivos a la caza de ese videoclip con el que cerrar informativos. Veo, veo: veo alguna radio peparando las 24 horas con Michael... Veo, veo: veo a más de un ex patrocinador preparando algún guiño de despedida. Veo, veo: veo a algunas revistas reuniendo fotos para su particular visión de la jugada -musical, personal, escandalosa...-.
Vamos: como lo de Antonio Vega pero a lo bestia. Hasta casi coincidían en edad, caray. En fin: ¿qué quieren que les diga...? Nada como una cosa así para entrar en la historia por el camino de la leyenda, ya verán.
En todo caso, dejemos las Baby Gs para la semana que viene: compren palomitas y observen el show. Hasta los ñus pararán unos segundos su loca carrera para echar una ojeada curiosona. Benditos animalillos.
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