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    El Detalle

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Sin abuela y con un cuchillo de palo

Entre tú y yo: en una carrera desesperada por llamar la atención es muy fácil acabar haciendo el ridículo.

Ponerse debajo del foco y hablar de uno mismo tiene lo suyo. Y hacerlo echándote flores sin causar la impresión de que estás encantado de haberte conocido, ya es para nota.

Por eso es tan jodido hacer publicidad: no tenemos abuela. Las marcas tienen que venderse a sí mismas. Y las agencias nos pasamos la vida creando estrategias que hagan creíble y convincente lo que dicen nuestros clientes de sus propios productos. Para que nadie eche de menos a la abuela.

Porque sabemos que un tío que sólo habla de sí mismo, que nunca te da bola y que es capaz de lo que sea para que todos se fijen en él, es difícil que haga muchos amigos y sea popular.

Pero últimamente, cuando el cliente es la propia agencia hay casos en los que parece que vale todo. Que la única estrategia detrás de la idea es “vamos a demostrar a esos capullos de la competencia que nosotros también somos muy pero que muy creativos ”. Aunque el resultado no tenga nada que ver con lo que en realidad saben o quieren hacer. Aunque parezca destinado a hacerle la competencia a Muchachada Nui en lugar de a ganarse la confianza de un posible cliente.

Es como si cierta creatividad estuviera empeñada constantemente en buscar válvulas anormales de escape: truchos, virales y ahora autopromoción. Que a más a más también es categoría festivalera, así que “si no pillamos cliente por lo menos pillamos chapita…” . Triste.

Por eso no me sorprendió nada leer en el último estudio de Consultores que los clientes nos suspenden cuando evalúan nuestra propia publicidad. Textualmente “no valoran mucho la comunicación comercial que de sí mismas hacen las agencias”. Cuchillo de palo.

Al final lo que tienen en cuenta son los case stories  y la experiencia previa en su sector.

No pretendo enmendar la mayor. Parecería irónico que una agencia de publicidad no se anunciara. Aunque muchas de las buenas no lo hacen. Y visto de otra forma, un cirujano no necesita operarse a sí mismo para demostrar su valía: a él también le basta un buen puñado de case stories.

Lo que está en cuestión son las maneras. Recuerdo la sorpresa que Casadevall causó en el sector anunciando su agencia en faldones de prensa diaria, con una foto de los cuatro magníficos muy serios, en ese blanco y negro tan catalán. La dirección de arte parecía propia de un bufete de abogados. Y la idea estaba clarísima: vuelva a creer en la publicidad. ¿Impensable hoy día algo tan poco llamativo?. Puede. También puede que más eficaz que usar a Tamara y los chikilicuatres.

Caer bien es un arma muy útil para hacer negocios. Pero nadie lo consigue a base de soltar paridas. Ahora más que nunca la eficacia, que es lo que da sentido a nuestro trabajo, pasa a escribirse con mayúsculas. Y dudo que en plena crisis el argumento de mira-que-bien--desparramo-y-fíjate-cómo-se-me-va-la-olla resulte eficaz precisamente.

Es cierto que cuando empiezas tienes poco que enseñar y que hay que echarle imaginación a la cosa. Pero la historia está repleta de casos en los que empezar buscando notoriedad a través del trabajo realizado para un cliente ha dado resultados excelentes: desde el hombre embarazado de Saatchi al Atleti de Rushmore.

En definitiva, triunfar parece más posible haciendo campañas para otros que para uno mismo. Al menos si hablamos del verdadero triunfo.

En este sector tan intangible la confianza es el valor supremo y las relaciones personales a menudo marcan la diferencia.

Hoy, que más que nunca el nuevo negocio es donde una agencia se la juega, sus responsables deben pensarse muy bien qué y a quién ponen delante de sus clientes y de los que quieren que sean sus clientes.

Una cosa es reírse contigo y otra reírse de ti.

La originalidad y la brillantez deben ser una ayuda para que te tomen en cuenta y en serio, no un obstáculo.

Otro día hablamos del traje de cinco mil dólares de  Nizan Guanaes, que aunque no lo parezca también tiene mucho que ver con esto y tampoco tiene abuela.

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Más abajo hay una lista de los enlaces de los blogs que hacen referencia a Sin abuela y con un cuchillo de palo:

Comentarios

Manuel

Casi nadie es Joaquín Reyes, Luis. Casi nadie es Guanaes, tampoco. Pero todo el mundo tiene una cámara y muchos, una idea estúpida que grabar con ella. Hacer el chorras está alcance de cualquiera. Ser divertido y/o consistente, pues no. Muy bien visto el asunto.

Franky Good

¡Por fín! D. Luis estoy plenamente de acuerdo contigo. Guardo las "ocurrencias" que recibo de las agencias y algún día montaré una exposición.
Creo que no hay mejor publicidad para una agencia que su trabajo, si tuviéramos que elegir una agencia por sus "envios", no habría crisis en el sector, ¡habría quiebra total!.

antónimo

Serio, claro, fino y contundente. López de Ochoa, nos gustan tus posts. ¿Por qué no hablas un poquito del rollo trainee y junior? ¿y por qué no me contratas? Gracias, un saludo.

James Ten

Creo que lo que pasa es que muchos publicitarios no ven el sector como un negocio o como una pieza más del marketing mix.

No es que me quiera poner en plan 'clientoso', pero que me parta de risa con un anuncio no tiene nada que ver con que me parezca un buen anuncio.

En un post anterior hablábamos (permíteme que convierta esto en una conversación) sobre si los premios se consiguen o si se persiguen; pues bien, creo que la creatividad 'diaria' tiene un poco de lo mismo.

Mientras un creativo vea en un briefing un lienzo en blanco y no un briefing, seguirá habiendo anuncios cojonudos. Pero no buenos anuncios. Y menos aún buenas campañas de publcidad.

¡Y métete un poco con los de cuentas, coño, que para algo eres creativo! ¿no?

oscar gutierrez

jeje...decía mi abuela q en todos los lugares cuecen habas, pero q sólo en algunos sabían como hacerlo bien!

El cuenta-creativo

Si es que lo que pasa es que al fin y al cabo suena artificial que alguien hable de sí mismo. Esto es como la típica pregunta que hacen los yanquis cuando te contratan: "describete en 100 palabras". Pues la mayoría si pudiera diría que es alto, fuerte y rubio y super listo. En la publicidad el debate se refiere a quién la tiene más gorda (la creatividad, se entiende). Lo del case study... pues está bien pero aburre un poco. A mi lo más correcto me parece "Darle al Cesar lo que es del Cesar" que no impide que las cosas se hagan como se tienen que hacer. Al final, la complicidad y la confianza agencia-cliente y el mutuo entendimiento en pro de la consecución de los mejores objetivos posibles a alcanzar debiera ser lo que primara.

antónimo

Todo esto está muy bien, pero ¿me contratas o no?

Angua

Cuando he comenzado a leer tu entrada, la primera frase, he pensado que estabas haciendo una autocrítica de la entrada anterior, ésa sobre amaneceres en el Martínez y leones robados...
Pero no. Qué decepción!

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