Las emocionantes historias de Jon Favreau
Entre tú y yo: el negro de Obama es blanco.
La noticia de que el speechwriter del presidente es un blanquito de 27 tacos al que llaman el poeta, ha soltado ya tanta tinta como el calamar gigante del capitán Nemo.
El muy joven y muy blanco Jon Favreau es hoy el copy más alabado del mundo. Lógico. En un tiempo record ha llevado a su cliente a un nivel de empatía universal jamás alcanzado por marca alguna.
El chaval dice que su secreto es contar una historia de principio a fin del discurso. Y llevarla a un punto en el que la gente quiera aplaudir de forma natural, sin luces rojas de aviso ni risas enlatadas.
El discurso de victoria tras los caucus de Iowa, una de las emocionantes historias de Jon Favreau, surgió de un brief de pocos minutos que el propio Obama le dio en una cafetería. Juntos decidieron el titular: “They said this day would never come”
“Normalmente me siento con él durante media hora. Él habla y yo tomó notas de todo lo que dice. Le doy forma y lo escribo. Él luego lo relee y reescribe y así logramos tener el producto final. Es un modo bastante íntimo y colaborador de escritura de discursos”.
En publicidad lo hacemos parecido, aunque quizás los creativos escuchemos de menos y los clientes reescriban de más. De reuniones de media hora mejor no hablamos.
Obama, que como todo buen cliente no tiene un pelo de tonto, no usa ventrílocuo. Él mismo se escribía los discursos cuando era senador. En realidad es un escritor político de éxito. Pero anda corto de tiempo, y además sabe que el team work funciona.
Por su parte, Jon es lo suficientemente inteligente para saberse de memoria todos los pensamientos de Obama. Vamos, que se ha empapado del producto. Por eso por boca del presi habla el presi, aunque las palabras las ponga Jon. Y por eso millones de personas creen sus historias.
Así que, por mi parte, la inevitable pregunta deja vu sobre tendencias creativas para el próximo año, ya tiene respuesta.
Yo digo que con Jon Obama vuelve el copy.
Porque resulta que el arte de la retórica, la argumentación y los recursos literarios de Cicerón o de Guthrie con los que Jon Obama elabora sus creaciones, arrasan entre la audiencia del país que más publicidad digiere en el mundo.
Resulta que la gente se fija en sus titulares, se lee sus bodycopies y se emociona con sus slogans.
Y resulta que la marca que ha elevado el nivel del
discurso sin miedo a que la señora mery no lo entienda, es la que gana por goleada.
Indudablemente la voz y la percha del jefe ayudan a que la épica y el lirismo del poeta Jon calen en mentes y corazones.
Pero chico, después de tanta postpo, letras chikichiki,
exaltación del chiste bobo y la memez, después de miles de imágenes valiendo
supuestamente millones de palabras…parece que el storytelling de Jon Faveau hace zig donde
todos estábamos haciendo zag.
Los redactores publicitarios (que como Jon también escribimos para otros) llevamos tiempo de pluma caída y verbo vacío. Pero Jon nos ha ayudado a recordarle al mundo que la palabra (no la palabrería) es un arma tremendamente poderosa.
Así que, con suerte, puede que casos como el genial No
es lo mismo de
BMW o el lírico Elige
bien quién te guía
de Repsol, a partir de ahora dejen de ser una excepción.
Yo sugiero una exitosa y amplia reedición del The Copy Book.
Y que si alguien se considera un negro brillante se pase por Génova o Ferraz. Aunque tenga más de 27 años.
Excelente post Luis. Tienes toda la razón. Qué hartazgo de tratar al público como idiota.
Por otro lado, ya tenemos por aquí una cierta tendencia a recuperar el copy. Véase Seat (Cortáar), BMW aerie 1 (Kerouac) o Repsol (Kipling...y por fin copy original). Sí, por fin, porque parecía que sólo se podía encontrar algo que mereciera la pena acudiendo a escritores famosos. Es verdad que el oficio de copy ha sido maltratado durante los últimos 20 años, pero estoy seguro de que aún hay mucho talento que explotar en favor de una marca.
Publicado por: Observator | viernes 30 de enero de 2009 en 9:44
Vuelve la esperanza.
Es bueno que triunfen los textos con contenido. A lo mejor no todo está perdido y podemos seguir confiando en esta sociedad.
Publicado por: El Vigía | lunes 2 de febrero de 2009 en 10:31
Muy bueno Luis!!! además la imagen de campaña la realizó shepard fairey (obey), uno de los grandes grafistas urbanos americanos!
Este presidente sabe lo que quiere y cómo lo quiere!
Publicado por: oscar gutierrez | lunes 2 de febrero de 2009 en 12:07
Perdona, explícamelo otra vez, que soy cuentas... (Broma).
Parece mentira que los redactores debáis reivindicaros. Para mí (salvo excepciones, que no quiero levantar ampollas) los grandes creativos siempre han sido los que han tenido grandes ideas, no los que mejor las han plasmado; entre otras cosas porque esto último se compra, y la idea es descendiente directa del talento.
Así que... a ver si es verdad.
Publicado por: Jaime | martes 3 de febrero de 2009 en 20:14
Pues mira Luis, soy cliente y no me identifico con Obama.
Lo malo de algunas palabras es que están vacias. Aquí ya tenemos un claro ejemplo, lleva cinco años hablando, hablando, hablando,..... Hay que llevar esos mensajes a la acción y demostrar que de todo lo que se habla, existe algo que lo sustenta. Nuestro "Obama con cejas" lleva cinco años hablando y nada más. Espero que el Copy del Superman Americano tenga en que apoyarse para seguir vendiendo marca. Las grandes marcas se construyen con palabras y hechos.
Otra cosa Don Luis, cambia la foto de la playa...no te favorece.
Publicado por: Frank Good | martes 3 de febrero de 2009 en 20:44
Buen artículo! Don Luís, para ser artefinalista, escribes muy, muy bien.
FDO: El negro de Segarra tiene pelo en la espalda
y
"CARTERSON" ( Aquel que hace 360 con las uñas de los pies.)
Publicado por: 2 personas | martes 10 de febrero de 2009 en 17:18
Sí señor. Muy buen post. Y creo que me gusta porque coincide con cosas que he pensado yo solito antes. A pesar de que me dedico a hacer esas imágenes que con sarcasmo dices que valen millones de palabras, veo muy acertado reivindicar el poder del Verbo, que algunos iletrados han querido enterrar desde hace demasiado tiempo. Buena reflexion; enhorabuena.
Publicado por: Carlos Spottorno | lunes 16 de febrero de 2009 en 4:03
Gracias Carlos. Tú eres capaz de conseguir imágenes que cuentan por sí solas lo que todo un libro. Por eso sabes lo que valen las palabras. Y por eso juegas con ambas como, por ejemplo, en tu estupendo blog, que nadie que disfrute de la imagen y ame el verbo debería perderse.
Publicado por: Luis López de Ochoa | lunes 16 de febrero de 2009 en 21:04