Entre tú y yo: ¿a ti te van grandes o pequeñas?.
Te lo pregunto porque parece que hoy el tamaño importa más que nunca.
Por ejemplo, Anne Bologna las prefiere pequeñas.
Según confesó en Mallorca delante de cien personas, Elf Yourself, la campaña con la que sus colegas empezaron a envidiar su nueva agencia, “se pudo hacer porque éramos seis y no cincuenta”.
Anne dejó claro que Toy es una agencia en la que solo hay sitio para los que juegan. “Nada de departamentos entrometidos” afirmó con un par. Desde luego experiencia con otros tamaños no le falta, porque su anterior despacho lo tenía en Fallon NY, que suena a XXL.
El juguete tiene tres años así que, por mucho que presuma nuestra amiga, imagino que hoy ya serán un múltiplo del mágico 6. Aunque conserven ese punto garage band que a los creativos nos resulta tan erótico.
De todas formas y aunque en USA pequeño y grande tengan otro significado (si no que me expliquen el tamaño de las ensaladas), es innegable que hoy los clientes quieren ver más ideas y menos gente. Necesitan convertir en grandes presupuestos que son pequeños. Y rápido. Así que además hay que tener una agilidad que no va con la grasa. No hay tiempo ni dinero para explicaciones, según se desprende de las declaraciones de Marcos de Quinto acerca de lanzamientos como el de Limón y Nada. Naturalmente los clientes también deben apuntarse a la dieta. O aportas o decides. No hay sitio para más.
Pero ¿cuánto dura la fuerza del 6?.
La mayoría de las agencias nacen proclamando su alergia al crecimiento. Luego, si todo va bien, se cambia el guión. Obviamente detrás de esa exaltación de lo pequeño hay también razones más pragmáticas que la pasión. Que los comienzos siempre son duros.
Aunque a veces la necesidad nos haga decir tonterías como esa de que “crecer pondría en peligro nuestro adn”. Pues no sé, pregúntale a Shackleton o a Zapping que, para mí, son dos ejemplos de lo contrario. Las dos son hoy más grandes que algunas multis de toda la vida, y sin embargo destacan por su personalidad y capacidad de integración. Cierto que para integrar no hace falta dormir todos bajo el mismo techo. Pero al menos hacerlo en el mismo edificio sí que debe ayudar.
En realidad supongo que tú y yo estamos de acuerdo: no es cuestión de cuantos sino de quienes.
Porque desde luego si somos menos tendremos que saber hacer más cosas.
El caso es que hoy, te llames Anne o Emiliano, con lo primero que te la juegas es con el tamaño.
Y en estos tiempos en que todos queremos ser agencias sexies, hay tres cosas que creo que ayudan a dar la talla:
Compartir: fama, ideas, dinero, clientes, audiencias, consumidores, recursos…quizás lo más difícil porque estamos muy poco acostumbrados.
Seleccionar: colaboradores, clientes, proyectos, información…todo es una palabra tan increíble que no vale para nada.
Implementar: hacer que las cosas ocurran y lo hagan con éxito….producir un spot era fácil; un proyecto como tap water exige otras habilidades.
Quizás así sea más fácil poner el tamaño al servicio del guión y no a la inversa. Emplear en cada proyecto los recursos necesarios para hacer del éxito algo rentable, no una muerte anunciada.
Todos los creativos fundadores de agencias de éxito ponen caritas al hablar del tamaño inicial de su compañía, esos tiempos de llaves compartidas y muebles de Ikea. Pero el caso es que la mayoría han acabado por tenerla más grande de lo que nunca imaginaron.
Aunque eso sí: como a la Bologna, a todos les gusta pensar que sigue siendo juguetona.
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