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abril 2008

30 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 30, 2008 11:31 AM

¿Vieron qué bonitas salieron las cifras del EGM Fusión...? No se cayó el cielo sobre nuestras cabezas, sino todo lo contrario: hubo quien estiró el cuello y ya casi toca las estrellas tras varios años de desazón. Por cierto que en las estrellas deben estar en el medio digital por excelencia, la revista Digital +, a la vista de sus resultados.

Qué paradojas tiene el mundo de los medios de comunicación. En unas partes del mundo sube lo que en otras partes del mundo baja... ¿Ejemplos...? Sin voluntad de señalar -siempre algo de mala educación- saltan a la vista las contradicciones entre los descensos de difusión de los grandes medios papel estadounidenses frente al continuado incremento de los españoles. O la confianza que el mundo anglosajón deposita en la recuperación del cine, visiblemente afectado por el mal de las descargas locas.

Hablando de descargas locas: que sepan que estamos en la lista negra estadounidense de la piratería de propiedades intelectuales varias. No se extrañen si viajando a, pongamos, Nueva York les confiscan el portátil y son detenidos en la aduana por abusar de la mula los sábados por la noche. Ya saben lo sensibles que son los estadounidenses con el sufrimiento... animal.

Bueno: no alarguemos el tema y dejemos que esos lectores de comentario acerado -que están ahí, ocultos tras sus alias- disparen a discreción: lo tienen en bandeja, ¿no?

Ah, y buen puente: si trabajan en Madrid recuerden dejar desconectado el móvil el viernes por la mañana, festivo tan solo en Madrid... los LMB sin puente suelen llegar bastante cabreados.

De la investigación de mercados al coolhunting (Parte II)

por en Crossumer | abril 29, 2008 07:00 PM

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Trabajando con los outliners

Tradicionalmente, en investigación de mercados siempre se ha premiado trabajar con consumidores cuyas opiniones, maneras de pensar y comportamientos fueran representativos de la mayoría de los sujetos estudiados. Se evitaban los “outliners”, es decir, aquellos casos que, en la representación de una nube de puntos, se salían de la gran mancha negra que simbolizaba a las masas, a las mayorías.
Esta forma  primigenia de investigar al consumidor resultaba funcional para un marketing que se regía bajo los mismos principios; un marketing de masas, acompañada de una producción masificada, orientado a una sociedad de masas, edificada sobre los cimientos de una cultura de masas,…
A medida que los mercados comenzaron a saturarse, surgió la necesidad de segmentarlos. Hoy casi se cuentan con los dedos de una mano las marcas que se dirigen a un consumidor universal. La mayoría, por contra, opta por enfocar su propuesta  a un segmento concreto de población, con unas necesidades o potencialidades específicas.

El nivel de sofisticación de las estrategias de segmentación de clientes es cada vez mayor. A las variables clásicas como el género, la edad, el lugar de residencia o la clase social se incorporaron otras más complejas como, por ejemplo, los estilos de vida o cosmovisiones (formas de entender y de enfrentarse a la realidad). En sociedades de organización compleja como la nuestra, las variables de adscripción ya no explican en la misma medida que antaño las preferencias de los consumidores. Incluso variables biológicas como la edad se relativizan: Nintendo,  con su exitoso programa ‘Brain Training”, han popularizado y sacado provecho al concepto de edad mental, frente a edad biológica.

Cuando  los desarrolladores de productos o los creativos de una agencia de publicidad  trabajan en un  concepto (la idea que van a vender al consumidor para que compre la marca para la que trabajan) necesitan conocer con el mayor nivel de detalle posible toda la información sobre los segmentos a los que se dirigen. Casi todas las marcas de consumo masivo han desarrollado sofisticados estudios  para tratar de clasificar a los diferentes tipos de consumidores en función de las variables que utilizan habitualmente para segmentar. Por su lado, también las grandes agencias de publicidad, medios y marketing promueven de forma constante estudios orientados a conocer en profundidad a colectivos emergentes de consumidores que comparten patrones de consumo similares que van más allá de las variables de adscripción. Así, durante los últimos años hemos asistido al nacimiento de nuevos colectivos de consumidores, a cada cual con un nombre más excéntrico, como los dinkis, treckies, adultescentes, chiqui-teens, otakus, bio-pijos, BoBos  y un largo etcétera.

La carrera por  encontrar un nicho de consumidores no explotado  ha favorecido que las empresas en general, y las de investigación comercial en particular, empezaran a mirar a los ‘outliners’ con otros ojos; ahora hay mercado para todos o, mejor dicho, mercado son todos. Hoy no sería descabellado que una marca se dirigiera, por ejemplo,  al colectivo de indigentes si encontrara la vía adecuada para hacerles llegar de una manera rentable su producto. No hay mercados pequeños si los ingresos compensan los costes de producción, distribución y comunicación. De hecho, lo que ya no hay apenas son mercados grandes: prácticamente sólo en alimentación, y cada vez menos,  es posible encontrar marcas que excedan el 50 por ciento de cuota de mercado.

Pero hay otro motivo por el que los ‘outliners’ reclaman la atención de las empresas de investigación.  Con frecuencia,  los puntos que se salen de la mancha representan a sujetos que se están anticipando a una tendencia que acabará incidiendo sobre las pautas de consumo de grupos más amplios, y casi ninguna gran marca quiere perder la oportunidad de anticiparse y tomar posiciones antes que sus competidoras.

La detección de tendencias

Anticiparse a las tendencias, evidentemente, no es tarea sencilla: sin embargo, es una propuesta que responde con exactitud a las ansiedades de todo departamento de marketing. Por nuestra experiencia, es mucho más sencillo vender un informe de tendencias -sea del ámbito que sea- que elaborarlo. Asimismo, para un profesional del marketing que tiene la responsabilidad de incorporar las tendencias a su gestión, lamentablemente resulta más sencillo acceder a este tipo de informes, que saber cómo implementar la información. Ni detectar tendencias, ni aterrizarlas a nivel operativo, resultan tareas sencillas.

Desde el punto de vista del diagnóstico, el principal problema estriba en saber identificar los parámetros que se deben observar para percibir los indicios de una transformación que tenga impacto sobre los gustos o los comportamientos de compra de los consumidores.  Aunque existen macrotendencias -como podría ser la emergencia del crossumer-  que afectan de forma transversal a todos los sectores de consumo, todo apunta a que los motores o drivers, así como los ritmos, del cambio en cada categoría son distintos. El modelo de  difusión de tendencias de consumo en moda  probablemente nada tiene que ver, por ejemplo, con el de la categoría de yogures. Se sabe que en los consumos que tienen visibilidad social (vestido, complementos, coche, gadgets...) muchas tendencias llegan a convertirse en moda por el efecto imitación; éste, en cambio, apenas está presente en los consumos íntimos, o de menor visibilidad (como la alimentación o la música), donde prevalece el efecto ‘boca oreja’. Incluso, algunos sectores, como el de la tecnología, presentan parámetros propios de desarrollo muy dependientes de entornos regulatorios o del último descubrimiento científico-técnico. En todo caso, independientemente de los factores que explican la evolución de las preferencias del consumidor en un ámbito de consumo determinado y de la dificultad para identificarlos, la recurrencia a técnicas de coolhunting es una práctica en crecimiento constante en todos sectores. Varias empresas españolas  de los más diversos ámbitos están incorporando estudios de coolhunting a su repertorio de investigación.

Predecir tendencias con trendsetters

La mayoría de las empresas de investigación que operan en el ámbito de las tendencias trabajan con paneles de trendsetters que hacen las veces de coolhunters amateurs, a quienes utilizan como informantes. Como ya hemos señalado, los crossumers son plenamente conscientes de su rol en la sociedad, han desarrollado un sentido crítico que les permite discriminar mejor dónde hay señales de humo, dónde sólo humo y dónde realmente hay un punto de ignición,  tienen unos conocimientos más que aceptables sobre las reglas de marketing, están acostumbrados a la consulta de diversas fuentes para documentarse, y a dialogar de tú a tú con las marcas.  ¿Por qué relegarles a un rol pasivo en la investigación de tendencias? En sintonía con el giro etnográfico de la investigación  que hemos destacado, se está produciendo una elevación del rol de consumidor de ‘participante en’ (una encuesta, un grupo de discusión...) a ‘informante de’.
En los últimos años han proliferado en Internet empresas especializadas en tendencias de consumo que obtienen la información a través de paneles de informantes. Una de las iniciativas más populares es Trendwatching.com, una compañía que elabora informes de tendencias a partir de la información que le suministran los colaboradores “buscadores” (o trendspotters como prefieren denominarlos) repartidos en más de 70 países. Hay otras iniciativas similares de gran interés para el seguimiento de tendencias de consumo como Springwise.com, TheCoolHunter.net, ShapingTomorrow.com, Iconoculture.com o TrendHunter.com.

El gran desafío para estas empresas basadas en redes de informantes consiste en ser capaces de discriminar una anécdota de un indicio de tendencia. Imaginémonos, por ejemplo, el  volumen de información que en el caso de Trendwatching será necesario procesar considerando que desde estos 70 países les envían reportes más de 8.000 trendspotters. La pregunta que surge de inmediato es: ¿Cómo separar el grano de la paja?, ¿Cómo distinguir la pura anécdota de la tendencia? No es tarea sencilla.

En la mayoría de las empresas de detección de tendencias que trabajan con paneles de informantes son técnicos experimentados quienes se encargan del filtrado de información, y quienes elaboran los informes una vez seleccionados los “insights” sobre los que van a desarrollar los informes. El inconveniente de esta forma de trabajo es  que requiere contar con una nutrida plantilla de técnicos especializados en materias muy diversas, pues de otro modo no contarán con suficiente criterio de discriminación de lo que es o no relevante. En la siguiente entrada presentamos una  propuesta para filtrar la información que pueden aportar los crossumers desde su rol de informantes.


Este artículo es continuación de (Orden cronológico inverso):


Autores: Víctor Gil y Felipe Romero
 

 

 

29 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 29, 2008 12:46 PM

Venga: ya están en la calle los datos EGM... ¿Algún drama en lontananza...? ¿Todos contentos con la fusión? ¿Ha habido alguna cifra reseñable o todo sigue tranquilo...? Seguro que la tranquilidada impera: en víspera de un puentazo, las cosas se ven con muuucha calma. Vaya: como que nadie quiere cerrar reuniones mañana miércoles, caray... (con los dispuesto que está uno a ello ahora que se dedica a las cosas de la consultoría...)

El mes se va a cerrar con el mensaje en positivo adelantado hoy por el IPC de Abril (y ayer por el Presidente de este país, con hilo directo con la cesta de la compra de la Seña Marcelina, claramente...): los precios han bajado un poquito. Ya podemos irnos de puente en paz: habemus EGM y habemus buenas noticias económicas.

Pero no se confíen: llega Mayo, el mes de los Tauro por excelencia y ya saben lo que se dice de las cornadas del hambre (o de la crisis). Veamos las cifras del mes de Abril recordando que el año pasado fue Semana Santa y pensemos en las de Mayo con los dedos cruzados (y si ustedes hicieron su presupuesto estimando que el segundo semestre iba a ser el bueno... ufffff).

Ah, y enhorabuena a mi sucesor: no es porque sea mi herencia, pero heredas a gente excelente en una casa muy dinámica. Buena suerte, compañero.

De la investigación de mercados al coolhunting (Parte I)

por en Crossumer | abril 29, 2008 06:00 AM

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Cambios en los modelos de difusión de las modas


Internet es cada vez más el espacio en el que se gestan las tendencias de consumo. Gracias en buena medida al desarrollo de la Web 2.0, Internet le ha tomado el relevo a la calle y a las revistas en papel en su labor de difusión de las modas vinculadas al atuendo. Aunque las revistas de moda, altavoces de la industria, continúan marcando el camino que finalmente siguen las masas, la Web 2.0 ha abierto una vía de agua en su capacidad de influencia cuyo alcance aún está por ver. No es descabellado suponer que termine sucediendo lo mismo que con la industria de la música, que ha perdido la iniciativa a la hora de configurar los gustos musicales, para acabar yendo a remolque de lo que emerge desde Internet.

Los fashionistas trendsetters, es decir, el grupo de seguidores de la moda que actúan de catalizadores de las tendencias, han encontrado en la Web la mejor vía para estar en contacto con personas que comparten su inusitado y, en cierto modo, incomprendido interés por la moda. Hay redes sociales como las conformadas alrededor de las plataformas Fotolog o Myspace que están jugando ya un rol fundamental en la difusión de modas. ¿Cómo pensar que el estilo de vestir de Paul, un adolescente madrileño de 17 años, que cuenta en MySpace con más de cien mil amigos, no tiene ninguna influencia sobre su red de contactos? Xim Ramonell, otro adolescente, mallorquín, que comenzó a editar su blog sobre moda con tan sólo 15 años, congrega cada día a cientos de fashionistas que toman sus valoraciones sobre las diferentes pasarelas casi como si fueran las de Anne Wintour, la todopoderosa editora de la edición americana de Vogue.

La principal consecuencia de la entrada en escena de Internet en la difusión de tendencias es la aceleración del ritmo de introducción de novedades, gracias fundamentalmente a su capacidad viral. Si bien, desde tiempos inmemoriales, la moda ha sido uno de los ámbitos de consumo más dinámicos, en estos momentos asistimos a un proceso de renovación de los gustos verdaderamente inédito. El concepto de ‘temporada’ ha pasado a la historia. El fast fashion - término con cierta carga despectiva con el que algunos se refieren al modelo de negocio de las grandes cadenas de la moda, como las enseñas de Inditex o H&M- es la respuesta -más que la causa- a una vertiginosa aceleración de la evolución de las tendencias, donde Internet está jugando y jugará un papel fundamental, en la medida que propicia la generación del tipping point-masa crítica- más rápidamente, gracias a la labor de los ‘e-fluentials’;  los usuarios de redes sociales o comunidades que tienen una especial capacidad de prescripción sobre el resto de los usuarios, bien por su naturaleza de ‘líder de opinión’, o simplemente por el volumen de personas con las que están relacionados. Aunque ni las tendencias ni las modas tienen por qué partir de estos tipos de usuarios especiales, cumplen un papel determinante en la velocidad con la se difunden. Su intervención posibilita que fenómenos que se encuentran en una fase embrionaria, pasen a las portadas de los diarios en cuestión de horas.

En este contexto, los coolhunters, los cazadores de tendencias, agentes especializados en identificar qué será tendencia, apenas necesitan salir de casa para rastrear las semillas de las tendencias en ropa, calzado, música,... Si lo que buscan son fuentes de inspiración para diseñadores, basta con localizar en Internet a los innovadores del arte, música, cómic, pensamiento o cualquier otro dominio susceptible de inspirar un diseño de moda o concepto de colección. Prácticamente todo aquél que considera que tiene algo nuevo que contar, acabará tarde o temprano utilizando el medio como plataforma para darlo a conocer, y si no lo hace personalmente, alguien lo hará en su nombre. Nada cool escapa a Internet.

La red está repleta de coolhunters amateurs que si bien no utilizan las mismas técnicas de investigación que los profesionales, hacen una labor de acopio y pre-procesado de información excepcional. Uno de los casos más célebres es el de Scott Schuman, más conocido como “The Sartorialist”, el nombre de su blog. Esta bitácora, en la que recopila looks de gente que llaman su atención en las calles de ciudades como Nueva York, Milán o París, se encuentra, según la revista Time, entre las 100 páginas más influyentes del planeta. Decenas de fashionistas alrededor del mundo emulan su enfoque, habiendo contribuido a convertir la web en un escaparate de incalculable valor para la detección de tendencias en moda.

‘Fashionización’ e  innovación

Es importante destacar que en la red no sólo hay ‘analistas de tendencias’ del mundo de la moda. Es relativamente sencillo encontrar perfiles especializados en casi todos los ámbitos de consumo que habitualmente se toman como referencia para monitorizar los cambios en  los gustos del target más joven (música, gadget, arte, ocio, noche, deportes, medios de comunicación...)  Las empresas de investigación de mercados y tendencias no hemos tardado en ver la oportunidad que potencialmente representa utilizar a estos coolhunters amateurs como informantes: más bien al contrario, ha habido una considerable proliferación de iniciativas en este ámbito. Más allá del interés que puede tener para el propio sector de la moda, que, con la excepción de las cadenas de fast fashion,  está más interesado en generar tendencias que en seguirlas, lo que se vislumbra es la posibilidad de utilizar a estos trendsetters para detectar tendencias que ayuden a innovar en otros sectores.

Evidentemente, no sólo en el sector de la ropa y los complementos  se han acelerado los ritmos de innovación. El concepto de moda o tendencia ha acabado calando asociado a prácticamente el consumo todo tipo de bienes, incluidos los duraderos. El sector de la moda, en la medida en que lleva la delantera al resto de sectores a la hora de sacar partido a tendencias que afloran en otros entornos, se ha convertido en un referente multisectorial del que extraer aprendizajes de prácticamente de todas las áreas del marketing mix y, por supuesto, también de la investigación. Nadie probablemente discutiría que  la aparición de un nuevo estilo artístico contestatario puede inspirar el concepto sobre el que se construya la colección de ropa de un diseñador. La pregunta es: ¿podría infundir algún tipo de influencia a la hora de pensar en un nuevo lanzamiento de la categoría de yogures?



Coolhunting

En un contexto social que reconoce y valora la capacidad de los individuos de estar a la última, la figura mitificada del coolhunter se presenta como aspiracional para miles de jóvenes trendsetters. Anticiparse a las tendencias (en moda, música, estilos de vida...), además de constituir la base de una profesión como la de coolhunter, es también una aspiración social, que lleva a muchos jóvenes –y no tan jóvenes–  a realizar importantes esfuerzos para permanecer conectados a lo “trendy”, a la tendencia, en un mundo en el que las propuestas se multiplican casi por minuto.

Como se ha dicho, la gran mayoría de estos trendsetters encuentran en Internet el mejor escaparate para dar a conocer su ‘expertise’ y ser reconocidos por ello. Aunque la profesión del coolhunter es aspiracional para un número significativo de jóvenes , sólo unos pocos se lo plantean como una forma de ganarse la vida, sino más bien lo viven  simplemente como una manera para poner en valor el esfuerzo que realizan para mantenerse al día. Los blogs son las plataformas preferidas para difundir y discutir sus particulares hallazgos.

Pero, como señalábamos, también la industria de la investigación de mercados se está rindiendo al ‘coolhunting’, en el contexto de un giro hacia el ámbito de las técnicas etnográficas, que, como se ha comentado anteriormente,  durante años habían quedado relegadas a la investigación antropológica. De aquí nacerá un encuentro, entre el giro etnográfico y la proliferación de coolhunter amateurs con proyección digital, que, soportado de nuevo en la tecnología, permitirá nuevas modalidades de acercamiento a la evolución y análisis de tendencias.

Este artículo es continuación de (Orden cronológico inverso):


Autores: Víctor Gil y Felipe Romero
 

 

 

28 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 28, 2008 12:18 PM

Las semanas cortas como la persente tienden a concentrar mucha actividad, pero en este caso lo que estamos concentrando son muchas cifras. Mañana se publica la primera Ola del EGM 2008 -la primera del EGM Fusión- y todos contenemos la respiración, aunque les diré: acabo de pasar un rato en AIMC y todo parece tranquilo y normal.

Otras cifras son menos halagüeñas: las hipotecas bajan en volumen que no en coste, mientras Bruselas sigue la tendencia y nos recorta otro poquito la estimación de crecimiento. La única noticia buena, para los accionistas del BBVA que, también uniéndose a la tendencia imperante en la banca, suma beneficios como si la crisis no fuera con él. Y a lo mejor hasta es verdad.

Y, mientras la crisis se asoma a los balances -o al menos a los resultados comerciales según cuentan algunos espantados responsables comerciales-, en otros asuntos nos dedicamos a cosas tan curiosas como las vistas en el pasado seminario AEDEMO de tendencias: cuentan y no acaban algunos de los presentes acerca de bellas señoritas y bellos señoritos participando en el seminario de un modo absolutamente innovador, así como de cierres de jornada de alta graduación. Cosas veredes...

Y, para cerrar, una cuestión interesante planteada el otro día por un consultor internacional: ¿no estima el mercado español que puede haber un descenso real -no solo en Euros constantes, sino también en Euros corrientes- de la inversión publicitaria en 2008 o 2009...? Hagan sus apuestas...

La integración de los crossumers en los procesos de innovación

por en Crossumer | abril 28, 2008 05:40 AM


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Venimos analizando el nacimiento de un consumidor de nueva generación originado tras una amplia experiencia de socialización en el consumo y facilitado por las nuevas tecnologías, que han venido a generar importantes cambios actitudinales y comportamentales. Este consumidor dispone ahora de la capacidad y el deseo de desintermediar y hacerse oír: en este entorno se impone de forma progresiva una relación productor-consumidor más igualitaria, honesta y transparente. De ahí viene precisamente el prefijo ‘cross’ (cruzar, en inglés), de crossumer; término que nos sirve para dar nombre  a un marco de referencia (más que a un target concreto) orientado a cartografiar los principales cambios experimentados por el consumidor desde los inicios de la sociedad de consumo hasta nuestros días. No sin esfuerzo, hace escasamente un mes lograba por fin  -junto a Felipe Romero-  desarrollar una definición operativa de crossumer (la que aparece en la imagen de arriba)  que  hemos presentado el pasado jueves  en el transcurso de la 3ª edición del Seminario de Tendencias (pdf) organizado por Aedemo en Madrid.

Tenemos, pues, a un consumidor que por la vía de los hechos consumados ha empezado a ocupar todos aquellos territorios sobre los que el productor ha levantado la veda: el cliente ‘customiza’ la oferta de fábrica para hacerla más ajustada a sus gustos y necesidades, participa en concursos para promover nuevos diseños o desarrolla las campañas de publicidad de sus marcas favoritas. Pero también se aproxima a espacios a los que, si por los responsables de marketing fuera, tendría completamente vedado el acceso: sube a Internet críticas exhaustivas de un producto con la intención manifiesta de influir en la predisposición a la compra de terceros, se reapropia de nuestras campañas publicitarias o es capaz de poner en su blog todo el tortuoso proceso de darse de baja de uno de nuestros servicios.

 

Sea porque se le abre la puerta, sea porque se cuela por la ventana, ¿No es evidente que ya se ha difuminado la línea que separa al productor del consumidor? Si es así, desde la perspectiva de las organizaciones, la pregunta pasa a ser: ¿Podemos convertir la amenaza en algún tipo de oportunidad?

Probablemente nadie tenga una respuesta única válida para todas las organizaciones; para algunas este cruce de roles (el consumidor habla-el anunciante escucha, el consumidor diseña-el fabricante produce….) es sólo una estrategia para promover el engagement -el compromiso- con el consumidor, que se inscribe en el ámbito del marketing, no en el desarrollo de producto. Para otras es simplemente la escenificación suntuosa de una moda pasajera o una utopía a la que no piensan dedicar atención alguna; las menos lo perciben como una tendencia inevitable a la que conviene ir acostumbrándose. En definitiva, se observa que falta perspectiva y experiencias para pronosticar hacia dónde camina el fenómeno y su alcance final. De lo que no cabe duda es de que los consumidores están saltando los muros semiderruidos de una frontera poco nítida, y que no necesitamos pedirles nada que no estén haciendo ya: tomar, al menos parcialmente, el control.

A lo largo de los próximos post  vamos a tratar de avanzar líneas de actuación para incorporar al crossumer a los procesos de las organizaciones, bajo dos grandes perspectivas: su colaboración para el análisis de tendencias, por un lado, y el crowdsourcing, o su implicación en el proceso de desarrollo, por otro.

25 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 25, 2008 09:34 AM

Sudáfrica. Ayer volvió a salir el país del sur de África en la Asamblea de AIMC. Ya saben: ese curioso sitio donde la financiaciónd e los estudios de audiencias está asegurada por la vía de un pequeño cargo en cada orden de compra que se emite...

Qué limpio y qué justo, ¿verdad? Ya se comentó en este blog hace ahora algo más de un año: si las cosas se tuercen más de la cuenta -si el cabreo sube y la concordia baja- pensemos a la sudafricana. Gente lista estos australes.

No fue lo único que se dijo en la Asamblea, no. Además, se recordó a los padres y madres fundadores (o, al menos, sustentadores) de AIMC. Como dijo un veterano, de cuando AIMC eran dos personas... ALguien debería estar toamndo nota de ello, para que no se nos olvide de dónde venimos.

Y también se habló de digital: ¿entendí mal o parece que le ha llegado el turno de que la AIMC le dedique todos sus esfuerzos...? Sería una gran noticia para quienes vivimos el drama de ver crecer el medio sin posibilidad de apoyar ese crecimiento como se debe y se merece desde la medición: en breve, decálogo de lo que queremos que se mida y cómo. Ojalá sirva de banderín de enganche para todos: esa es la idea de un mínimo común acuerdo entre todas las partes.

Bueno: rebajemos el tono serio. Es viernes, 25 de Abril: tiren esa rosa que les regalaron el miércoles y pongan un clavel en la punta de su boli mientras tararean aquello de Grandola vila morena... (vayan a Google, verán qué bien suena).

Y ojo con los LMB: hace buen tiempo y eso los desmanda.

24 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 24, 2008 09:54 AM

Seminario de Tendencias AEDEMO: casi lo había olvidado... Y eso que mi casa presenta ponencia con un tema tan divertido como actual, el móvil y sus oportunidades para el marketing en móviles. Casi nada: tienen ustedes en su bolsillo -o en su mesa, o en su bolso- un auténtico filón comercial, oigan.

Vivir sin móvil se ha convertido en un imposible -o al menos en un indeseable- en este mundo nuestro de la comunicación y la interacción. Y si ustedes tienen -ya quisieran...- menos de veinte años, se trata de una parte inseparable de su ser. Como lo que decía el ingeniero que parió el primer receptor: el siguiente paso es la integración en la cuerpo humano (implantes, cielos...)

Hagamos medios ficción. Imaginemos al individuo ideal del nuevo mundo de la comunicación: es joven para siempre, es consumidor compulsivo, es exigente como un profe severo, es rápido decidiendo, separa grano de paja con una mirada, tiene cientos de amigos y miles de conocidos con los que hablar de lo que sea, sus orejas incorporan una antena de recepción, un puerto USB y un pequeño altavoz, los pabellones auditivos están almohadillados para encajar con los pinganillos precisos, usa gafas oscuras con pantalla de realidad virtual interna, las huellas de sus dedos están almacenadas en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y ha desarrollado la capacidad de sacarle 48 horas al día.

No lo duden, si saben de alguien así, saquen el cazamariposas: la entomología les estará eternamente agradecida.

23 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 23, 2008 09:48 AM

¿Tienen su libro...? ¿Y su rosa...? Si, hombre, sí: es el Día del Libro (vulgo San Jorge o Sant Jordi). Fiesta de la letra impresa y, por qué no, de la letra pixelada. Lean, lean: ya verán como despeja la mente y refresca el corazón.

Ayer hablaba con colegas de la profesión sobre eso de la evolución de los medios de comunicación y alguien comentó que cada día los diarios papel serían más escasos, más especiales, más caros, más gruesos... luego evidentemente serán libros. Al tiempo.

Tiempo que se acaba antes de la Asamblea AIMC de mañana: preparen sus intervenciones, afinen sus cuerdas vocales, preparen su hombro para subir y bajar la mano de votar. Será cinco días antes de la primera salida de datos EGM del nuevo EGM Fusión.

En estos tiempos de mestizaje e hibridación, nada como las fusiones para seguir adelante... aunque menos mal que fue un proyecto lanzado antes de la crisis, de lo contrario hubiéramos contravenido el principio ignaciano de no hacer mudanza en tiempos espesos.

Que espeso está el panorama de la inversión publicitaria, con mucha oferta y poca demanda, me temo. En fin, si vieran la espesura de porquería que se suspende sobre Madrid, seguro que se consolaban: hay cosas peores.

22 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 22, 2008 09:57 AM

Cuando se leen titulares en las que se matan cosas tan tradicionales como las listas de éxitos musicales o el blindaje de las sucursales bancarias, a uno le salen canas.

Sí, sí. Estaba viéndose venir, pero ya alguien lo ha dicho en alto: las listas las hace el consumidor en estos tiempos de omnipotencia y dictadura del ratón. Claro: ya pueden/podemos buscar la forma y el momento para hablar con esos millones de señores de dedo rápido que han dejado de creerse que los niños vienen de París y las listas de Londres... Y que la conversación sea productiva, así que a ver qué les contamos...

Y menos mal que mi sucursal sigue manteniendo aquellas estupendas cámaras blindadas que servían para acceder al sacrosanto mundo de los bancarios. Uno palpa la seguridad, no como en las sucursales llenas de baterías de cocina. Pero eso se acaba y llega la apertura total, incluyendo la apertura digital: si la sucursal siempre fue una especie de confesionario del barrio, ¿qué no será su metamorfosis como red social digital? Se avecinan interesantes experimentos en la materia.

Y, por contestar a los comentaristas de ayer. Lo peculiar de las directivas es que troceen una realidad nueva -contenido audiovisual digital- según reglas antiguas -lo que antes llamábamos un diario o una tele; lo que antes era puramente espontáneo y deja de serlo-. En cuanto a la posible reducción de ingresos por reducción de espacio publicitario en la tele... bueno: ya lo dijo el ponente, tras los técnicos tiene que venir el legislador a legislar, así que no corran todavía. Y si acaso se redujese el espacio al final, para eso está la ley de oferta y demanda, ¿no?

Más cosas.

por en Cosas sobre mi mesa | abril 21, 2008 05:13 PM

El mes prometido ha acabado convirtiéndose en dos. Espero que me lo sepáis perdonar.

De entre los temas que me proponéis he elegido hablar sobre la organización de una agencia en estos tiempos de zozobra. Y como la agencia que mejor conozco es la nuestra, os hablaré de scpf.

Además la marcha de Julio (a quien voy a añorar mucho porque dudo que la vida vuelva a ponerme al lado de alguien tan brillante) nos ha obligado a reafirmar nuestras posiciones al respecto.

Saber quién eres.

La primera conclusión es que no creo que éste sea un tiempo de reinvención, sino de reencuentro. No sé si yo, por ejemplo, a mis 45 años, estoy en disposición de transformarme demasiado. Creo que la madurez significa, por encima de todo, el progresivo reconocimiento de lo que uno es, de aquello para lo estamos dotados, y sobre todo de aquello para lo que no.

La madurez también alcanza a las compañías. Esa es la gran ventaja de una agencia con una trayectoria lo suficientemente larga como scpf  (más aún si añadimos los cinco años de Delvico): uno puede mirar atrás y reconocerse, entender quién es.

Sobre todo porque nuestro trabajo, aquello en lo que de verdad creemos, no es perceptible sin el paso del tiempo.

Y digo “creemos” deliberadamente. Esta época confusa, difícil de comprender y huérfana de referencias, exige fe. Si no somos capaces de construir una visión, de creer en ella, y de sustentarla en unos valores, nos dejaremos arrastrar por una corriente que nunca fue tan fuerte como es ahora.

Vale para nosotros y vale, más aún, para las marcas para las que trabajamos.

Crear ideas que construyan, trazar rumbos en los mapas y ayudar a mantenerlos es el trabajo que más nos gusta hacer, y para el que mejor estamos dotados. Cuando miramos atrás es eso, sobre todo, lo que nos hacer sentir algún orgullo.

Y a eso queremos dedicarnos, en el convencimiento de que hoy va a resultar todavía más fundamental que nunca.

Tiene algo de herejía en nuestra civilización de lo inmediato reivindicar el largo plazo. Somos muy conscientes. Seguramente nos aleja de la gestión “dowjonesiana” de la empresa moderna.

Pero es lo que sabemos hacer y en lo que creemos, sentimos que todavía existen marcas, las mejores, que comparten esa fe, y estamos convencidos, más que convencidos, de que es una apuesta que tiene futuro.

Y además, y fundamentalmente, creemos que construir consistencia redunda en una mayor rentabilidad. Las marcas que son capaces de mantener un rumbo coherente en el tiempo poseen una mayor resistencia a las fluctuaciones de los precios, aguantan mejor las embestidas de competencia y crisis, y son capaces de cobrar mejor, porque transmiten más valor y son más creíbles.

Hacer más rentables y valiosas a las marcas para las que trabajamos es la razón, la primera y la última, por la que nos pagan. No deberíamos olvidarlo.

Queremos, pues, encarar honestamente el futuro siendo lo que siempre hemos sido, no reinventándonos sino reencontrándonos, por más que eso sea de algún modo una reinvención.

Ese es el primer paso de cualquier organización: saber quién es.

En estos tiempos, antes que inventar, conviene conocerse (algo que ya aconsejaban los griegos).

Construir y colaborar.

Nosotros buscamos producir el mejor trabajo posible. Lo intentamos siempre, y lo conseguimos algunas veces.

Eso, hoy, conduce a un modelo de agencia determinado.

Creemos que no es posible, por definición, adaptarse a

la complejidad. Debemos

, más bien, posicionarnos frente a ella.

Ya es imposible soñar con serlo todo si lo que uno pretende es la excelencia.

Lo que digo me parece una gran obviedad pero nadie lo explica, y ya

he hablado a menudo acerca de la necesidad de explicarnos que la época nos impone,  de elegir qué queremos ser en este tiempo confuso.

Descreemos por tanto del modelo de agencia que pretende ofrecer todas las soluciones bajo el mismo techo, que pretende contar con todos los especialistas que la marca necesita, porque es un modelo que necesariamente conduce a

la mediocridad. Y

porque es una falta de respeto a los especialistas.

Uno ya no puede aspirar a saberlo todo de todo, ni a pagar la nómina de los mejores en cada caso. Más aún si tenemos en cuenta que la complejidad no se detiene.

(Pero advierto: una cosa es no creer en ese modelo, y otra muy distinta es creer que ese modelo no vaya a tener éxito. Todo lo contrario. Estoy convenido de que para un elevado porcentaje de marcas el “todo bajo el mismo techo y a un precio razonable” será siempre la mejor opción).

El otro día hablaba de estas cosas con uno de mis clientes favoritos, y él utilizaba para explicarlo una metáfora que no por conocida es menos útil: la del arquitecto. Sobre todo el arquitecto moderno, que también se ve empujado y exigido por una evolución tecnológica desatada que está transformando radicalmente su oficio. La aparición de nuevas especialidades, cada vez más sofisticadas y de las que cada vez es más difícil entender los mecanismos, obliga a dos cosas fundamentales: a mantener una idea clara desde el principio al final de lo que se está construyendo; y a aprender a colaborar con los que saben más que tú.

Esa, la del arquitecto, es la posición a la que aspiramos.

Construir y colaborar son para nosotros los conceptos claves del presente (el futuro ya llegará). Por lo menos para el modelo de agencia que anhelamos ser.

La estructura fluida.

Para una agencia que pretende lo que nosotros, lo esencial, lo estructural, es la creación de esas ideas que construyen sólidas e interesantes conversaciones entre las marcas y los consumidores. Y también la capacidad de gestionar esas ideas en colaboración con el mejor talento especialista que sea posible atraer hacia los proyectos.

Pero al mismo tiempo vivimos una época esquizofrénica, en transición permanente, en cambio constante. Tratar de enfrentarse a ello con un modelo rígido es suicida.

No es que hayamos pasado de un escenario simple a uno complejo, sino que ambos coexisten. Por eso, de algún modo, la estructura ideal es aquella en la que coexisten dos momentos distintos de la misma agencia.

Aún hoy, por ejemplo, la inmensa mayoría de nuestros ingresos proceden de la manera de entender el negocio que hemos convenido en llamar tradicional, y así seguirá siendo durante mucho tiempo. 

Esa es la razón por la que no creemos en la fundación de nuevas compañías de vocación generalista, porque la inercia acaba arrastrándote hacia lo de siempre, o hacia la especialización, o a flotar en un magma etéreo cercano a la consultoría.

Además, como ya he dicho, el fundamento de lo queremos ser está en lo que somos, y en lo que hemos sido. Dirigirse sólo a lo nuevo destruye el vínculo con lo esencial.

Que lo que digo es cierto lo demuestra el hecho de que todas las compañías especialistas que pretenden evolucionar lo hacen hacia la parte más tradicional y generalista del negocio: agencias interactivas que pretenden ocupar el espacio central con el argumento, verdadero y legítimo, de que su cercanía a lo digital les da ventaja en el proceso; centrales de medios que introducen en sus estructuras departamentos creativos clásicos; no tardaremos en ver a productoras ofreciendo más o menos lo mismo, e incluso a institutos de investigación o a consultorías de diseño corporativo.

El espacio a conquistar es el esencial, el que ha sido siempre y el que siempre será. Al cliente le tocará decidir qué aproximación prefiere.

Por eso es una obligación preservar de la estructura aquello que atiende más a lo fundamental que a lo superfluo, y flexibilizar al máximo nuestra relación con lo nuevo, con lo cambiante.

En ese sentido, de todas las disciplinas que pueblan y poblarán nuestro pequeño universo nos interesan más para construir estructura las que basan sus metodologías en un acercamiento conceptual al problema, lo que les exige una visión global y en perspectiva. Nos resulta mucho más útil el diseño gráfico que la dirección de arte, o la programación que el diseño interactivo.

Y nos interesan también aquellas disciplinas que poseen el gen de la colaboración, como es la producción en todas sus variantes.

Y luego está, por supuesto, lo audiovisual.

Puede que el formato spot, y sobre todo el lugar donde lo colocamos, esté en crisis. Pero no, desde luego, el contar historias interesantes y breves en imágenes. El futuro es audiovisual, y lo será sin las estrecheces y normas que ahora nos asfixian. Buenas noticias.

milmilks

Como muchos sabéis hace más de diez años iniciamos un proyecto que pretendía mejorar nuestro producto a través de la mezcla y de la convivencia con talento diferente a nosotros.

Progresivamente, a medida que el tiempo le iba concediendo mayor relevancia, hemos ido descubriendo que la agencia que queremos ser está basada en esa intuición.

Ya resulta demasiado obvio reconocer que el talento, cada vez más, está fuera y no dentro. Que el talento cada vez más quiere trabajar para, pero no en. Y que el talento necesario es cada vez más variopinto y multidisciplinar.

Y si pretendemos la excelencia, debemos y queremos colaborar con el mejor talento posible en cada caso.

Colaborar, ya lo he dicho, va a ser un concepto clave en el futuro.

Creo que nada de lo que hemos ensayado hasta ahora puede considerarse con propiedad colaborar. Quien consiga métodos para liderar constructivos procesos de intercambio, que consigan multiplicar los resultados y hacer sentir satisfacción en todos los participantes, sin olvidar la satisfacción fundamental que es la económica, habrá sin duda conquistado el porvenir (ese que, según el maestro

Ángel González

, se llama así porque nunca viene).

Nos hemos ido dando cuenta de que aquello que hacemos mejor, crear ideas largas y anchas que construyan sólidas conversaciones, nos permite buscar con mayor eficacia las ideas que las conformen allá donde se produzcan, en cualquier parte, y nos permite gestionar el talento que las crea, porque sabemos lo que buscamos, y sabemos qué queremos construir. Es otra magnífica obviedad.

Sin eso, sin la creación de sólidas visiones de marca, y sin la creación de ideas largas que las construyan, todo se transforma en fuego de artificio, en brillantes anécdotas. De las que, por cierto, los festivales de publicidad están abarrotados.

Lo que tradicionalmente hemos entendido por creatividad, y que está más cerca de la ejecución, se va a “comoditizar”  progresivamente. Y, obviamente, va a perder valor.

Eso incluye, sobre todo incluye, a las disciplinas más nuevas.

Mi amigo Jaime Tapia, librepensador de la vieja escuela, me recuerda a menudo que la primera película filmada por el hombre era la llegada de un tren a una estación. La mayoría de las ideas basadas en las nuevas tecnologías que hoy nos deslumbran no son más que trenes llegando a

la estación. Más

pronto o más tarde dejaremos de asombrarnos por lo accesorio y volveremos a reparar en lo esencial, que siempre es más o menos lo mismo.

Crear visiones de marca y las grandes ideas que las construyan, y gestionar el talento, allá donde esté, que las vaya consolidando, es a lo que nos queremos dedicar. Y es lo que debería conformar nuestra estructura. Aceptando que ninguna estructura fija tiene ya sentido.

Al final he hablado más de filosofía que de organización, lo sé. Pero es que una cosa lleva a

la otra. O

, podría decir más, una cosa acaba siendo la otra.

Y perdonad la extensión.

Tanto tiempo sin escribir hace que se me vaya la mano.

21 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 21, 2008 11:40 AM

Segunda semana de eventos relevantes en esto de los medios. Si el viernes rematamos la semana con el foro de AEA, esta semana viene con Asamblea de AIMC: animado mes Abril...

Lo del viernes dejó algunas cuestiones interesantes, a saber: al intentar alcanzar al público objetivo, ¿nos dedicamos los de las agencias de medios al riego por goteo -tarea de ingenieros- o al riego por manta de agua -tarea de jornaleros-? La pregunta tiene su miga en estos tiempos de escasez y carestía del líquido elemento. Yo creo que seguimos tendiendo (viejos tics...) a abrir el portón de la acequia en cuanto podemos y venga agua, pero cada día más sabemos que el consumidor elude el baño como los gatos: conviene por tanto practicar el montaje de tubitos de goteo.

Otra cuestión divertida: ¿saben cuántas directivas europeas necesitarán conocer y cumplir si ustedes lanzan una campaña en un portal de una tele, uno de un diario y en una red social...? Menos mal que al parecer están todas las directivas coordinadas, pero de todas formas...

En fin, en fin. Que les sea leve la semana...

18 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 18, 2008 09:21 AM

La AEA está de Foro tras la Asamblea y la agradable cena de ayer: señores, los ceños de los anunciantes han sido leidos. Se leyeron los posos de media docena de cafeteras de mi reunión internacional de anteayer; se sacrificaron media docena de GRPs vírgenes para leer sus entrañas; el nacimiento de una tarifa con dos cabezas nos dió la última pista.

Y si nos faltaban pistas, llegó Solbes y lo arregló.

Estamos rodeados de galletas de crisis. Desaceleraciones en forma de hilillos de plastilina que emergen en las conversaciones. Pero no se preocupen: el reparto de botas, monos y mascarillas ha comenzado mientras las palas van llegando en camiones. Va a haber que trabajar mucho pero, como decían los veteranos allá por 1993: nunca mais...

En todo caso es el descenso de velocidad de una locomotora potente enganchada a un tren muy sólido: no teman ni se depriman, esto es cíclico -como ya sabían los vigías- pese a los que cantaron al fin de los ciclos.

Venga: todos a Repsol, que toca Foro y la cosa promete. Seguiremos informando sobre lo que aparezca en las entrañas de los GRPs y en los posos de los cafés de hoy y felicitaremos a Matilde, alma técnica de la AEA y que no ha tenido mejor idea para celebrar su cumple que organizar este sarao... Mati, ¿habrá piscina de bolas...?

En fin, ojito con los LMB, no sea que acechen bajo las bolas.

17 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 17, 2008 10:43 AM

Me disculparán que ayer les abandonase: estaba de internacionales y eso ocupa mucha agenda. ¿Que qué es eso de "estar de internacionales"...? Venga ya: no me digan que no lo conocen...

Si alguna vez han trabajado en multinacionales sabrán que cíclicamente se desarrollan reuniones internacionales en las cuales una bandada de responsables globales, regionales o, incluso, nacionales pero con vocación internacional desembarcan en un país -donde obviamente hay una oficina local que colabora en el tema- para diseñar el futuro.

Dicho así suena genial, aunque ya saben los veteranos de estas reuniones que el tema da para cosas interesantes y, también, para muchas horas de pizarrillas, rotulador grueso, powerpoints, inglés en decenas de acentos distintos, agua, café y toilet, sobre todo mucho toilet si te pasas con el café y el agua...

Eso sí: también da para aprender y ganar perspectiva de la jugada y, en ocasiones, confirmar que este mercado no es Botswana sino todo lo contrario, pese a lo que digan los agoreros o los papanatas.

Lo único irreparable de estos asuntos multinacionales es lo diferente que se ven las cosas cuando eres cabeza de la multinacional de cuando eres uno de sus paises. Como decía un compañero proveniente de un cuartel general de multinacional y recién desembarcado en un país de otra multinacional, uno se siente como si pasara de Nueva York a Vaduz, capital de Liechtenstein.

Pero no les aburro más con mutinacionalidades: llega la Asamblea AEA... mmmh...

Televidente 2.0 y publicidad

por en Crossumer | abril 17, 2008 06:20 AM

En el transcurso de una reciente entrevista radiofónica en la que daba cuenta de los resultados de la nueva oleada del estudio Televidente 2.0 , un periodista me pidió que, partiendo del diagnóstico actual, intentara aventurar cómo consumiríamos los españoles televisión –léase contenidos audiovisuales- dentro de 10 años.

Con absoluta honestidad, basándome en lo mucho que ha variado el modelo de consumo entre los internautas en el tiempo transcurrido entre la primera oleada del estudio (noviembre de 2006) y la actual, le respondí que en estos momentos me siento incapaz incluso de pronosticar cómo consumiremos contenidos audiovisuales dentro de 6 meses; lo único que tenemos claro es que, en poco más de un año, Internet (webs y redes P2P) se ha consolidado como una ventana de acceso a contenidos audiovisuales en la que conviven modelos de consumo muy diferentes.

Así, se observa desde adolescentes que satisfacen todas sus ‘necesidades audiovisuales’ mediante las descargas P2P, plataformas online de televisión lineal tipo Zattoo y los sites de vídeos online, y que circulan estos contenidos a través de diferentes dispositivos de reproducción de vídeo como el teléfono móvil o las videoconsolas portátiles, hasta targets más adultos que simplemente ‘picotean’ vídeos online de forma esporádica sin que ello afecte a sus pautas de consumo de televisión tradicional).

La rápida ‘audiovisualización’ de la web lleva a pensar que la naturaleza ‘hipertextual’ primigenia de Internet fue un mero accidente del destino. Internet no sólo no ha matado a la ‘televisión’, sino que más bien se ha producido el fenómeno contrario; lo audiovisual se ha acabado imponiendo sobre lo textual; la televisión –a la que el homo videns se niega a renunciar- ha colonizado la web, y, en cierto modo, podríamos concluir que ha ganado la partida.

Los datos lo confirman: ahora vemos más ‘tele’ que nunca, pero… ¿Y más publicidad? La respuesta, como cualquiera probablemente intuye, no puede ser otra que un rotundo ‘no’. Para desdicha de la industria de producción y distribución de contenidos, y de la publicidad, en el modelo de consumo de contenidos audiovisuales a través de internet que los propios usuarios han construido no hay apenas resquicio para la publicidad.

Es importante no perder de vista que los hábitos de consumo de contenidos audiovisuales vía internet se han configurado desde la óptica de ‘alternativa’ - y no de complemento- a la televisión convencional. ¿Y qué busca el televidente 2.0? Básicamente poder consumir lo que le apetece, cuando le apetece, y sin contraprestaciones (pago o publicidad), y será muy difícil dar con modelos mejores que el que ellos mismos se han construido.

En mi opinión, será complejo devolver al redil a quienes han probado las mieles del ‘modelo ideal’, pero siempre cabe la esperanza de construir uno alternativo para los usuarios menos ‘techies’ y los que aún no han comenzado a utilizar internet como una plataforma de consumo audiovisual. Tengo la impresión de que por fin las cadenas de televisión y la industria de contenidos han despertado de su letargo (el que ha permitido, por cierto, que, ante su inoperancia, los usuarios construyeran su propio modelo), y muy pronto van a dar con fórmulas que, de la mano de muchos atrevidos anunciantes, traerán algo de certidumbre donde ahora reina la anarquía. Hay guerras que las cadenas deben dar por perdidas; la del vídeo online, liderado por YouTube, parece clara. Pero aún quedan muchos frentes (especialmente en los formatos de larga duración) en los que la partida prácticamente acaba de empezar, y no hay nada decidido.

Nuestro estudio no revela un rechazo frontal y radical a la publicidad en cualquiera de sus formatos; de hecho, no es tanto una cuestión de ‘tolerancia’ como de relación coste-beneficio (no sólo en términos monetarios). El comportamiento es tremendamente pragmático: "Si me ofreces una película o una serie de estreno gratis a cambio de 30 segundos de publicidad, acepto. Si intentas que me trague 5 cortes publicitarios y 15 minutos de anuncios, olvídalo; me esperaré a que esté disponible en las redes P2P y me lo bajaré".

La valoración de la publicidad alrededor de los contenidos audiovisuales se hace desde el rechazo a la saturación publicitaria de la televisión convencional. Por contraste, internet es percibido como un espacio con un grado de saturación menor, donde existe la posibilidad de evitar con facilidad la propuesta publicitaria. Tiende a asumirse la presencia de publicidad como un "mal menor" que explica la "gratuidad" del entorno: se da por hecho de que el modelo de negocio reside en la presencia de publicidad.

El saldo general es de "tolerancia" limitada, limitada según espacios y duración. Así, en las descargas, y bajo el modelo actual (oferta ilimitada de carácter alegal sin presencia publicitaria), los consumidores actuales casi descartan de partida la presencia de publicidad.

En los contenidos generados por usuarios, por otra parte, genera extrañeza sobre los propios contenidos audiovisuales, pero se asume con naturalidad en los formatos web tradicionales (esencialmente, banner). En los contenidos "profesionales" sobre espacios "profesionales" de corta duración (prensa online, cortes de capítulos en sites de canales…), la presencia de publicidad casi "se da por descontada". Los modelos ya presentes (anuncios pre-roll, banner contextuales) no parecen generar un rechazo decisivo mientras no dañen de forma considerable la inmediatez en el acceso al contenido: así, los tiempos de los anuncios pre-roll (entre 5 y 10 segundos) no generan malestar relevante (optándose, como era de esperar desde la perspectiva del usuario, por los post-roll).

En el estudio hemos intentado evaluar qué formatos publicitarios de acompañamiento a los contenidos audiovisuales tienen más o menos aceptación. La conclusión es muy clara: prohibido interrumpir el disfrute del contenido. ‘Antes’ y ‘después’, lo que quieras (con unos límites, evidentemente), pero ‘durante’ (ni alrededor), ni un microsegundo.

Aquí os dejo unos cuantos datos inéditos sobre la aceptación que tienen entre los internautas los formatos publicitarios online de vídeo más habituales.

Datos_aceptacin_publicidad_online_2



Columna publicada originariamente aquí.

15 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 15, 2008 05:15 PM

Se echa de menos al histórico comentarista Alcantar, huido a la buena vida de orillas del Ebro, en este día de preguntas a Aragonés, nuestro héroe. ¿Cuál le harían ustedes...? ¿Si merece la pena comprar el apquete de Eurocopa hasta cuartos, hasta octavos o sólo la primera fase...?

No seamos malos: tenemos por delante un verano excelente para ahogar en deporte las penas económicas. Ya lo dice la investigadora de guardia en RTVE, TNS: a los españoles nos va la marcha. Es decir, la marcha olímpica además de la marcha que siempre nos ha ido (aunque pensándolo bien, este año se cumplen 25 años desde que nos enteramos de lo que era la marcha olímpica de la mano de LLopart y Marín...)

Es curiosa la presencia que de súbito está teniendo TNS en las cosas de RTVE: paneles, encuestas, programas preguntones y demás elementos de esta tele que celebró 50 años y estrenó los siguientes 50 queriendo parecerse a la BBC (en lo que se refiere al contenido, claro).

Bien: afrontemos esta semana de Asamblea AEA con una apuesta en mente, ¿qué partido de fútbol de Primera se retransmitirá el próximo sábado y quién será la retransmisora...? Porque esa es otra: los de Primera son los que están en el aire, que retransmisiones de Segunda, Reino Unido, Italia, Copas exóticas y amistosos en Alpedrete, hay para aburrirse. Cosa esta última que no es de descartar.

14 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 14, 2008 05:04 PM

Lunes republicano con aniversario capicua: 77 años de la Segunda República y entre los ministerios uno tan republicano como el de la Igualdad -faltan los de Libertad y Fraternidad, aunque con el duo Sebastián y Solbes en los Consejos de MInistros, ya verán como tendremos de las dos cosas y sobre todo de la segunda...-.

En los medios, Libertad, Igualdad y Fraternidad andan en horas bajas: si hablamos de Libertad, la guerra del fútbol está abriendo boquetes que nadie entiende y que, además, podrían recortar la Libertad del espectador recogida en la pintoresca Ley de eventos deportivos de interés general; si es lo digital, más que de Igualdad habría que hablar de Google; y si es la Fraternidad, ay amigos, la Fraternidad es una clínica madrileña: acudan a ella cuando les de un soponcio ante lo que nos espera este año si el FMI sigue alegrando el ambiente...

En fin: ante tanta alarma social esta semana tenemos Asamblea de Anunciantes para despejar las dudas de futuro (¿sabemos lo que queremos?), calibrar la actitud de los distintos actores invitados (¿ven el camino o sólo las curvas?) y evaluar los ceños presentes en la sala (¿envido o paso?). Iremos provistos de termómetros, tensiómetros, monitores y demás artilugios de la ciencia hipocrática... A ver, a ver, ¿niño o niña?, ¿susto o muerte...?

'Ajuste de cuentas' : El docu-reality del consumidor 'low-cost'

por en Crossumer | abril 14, 2008 05:05 AM

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¿Han visto el programa? Muy en la línea de todos los docu-realities de Cuatro (Super Nany, S.O.S Adolescentes, Soy lo que como)'Ajuste de cuentas' es una vuelta de tuerca más al formato original (coach):  familia en crisis incapaz de resolver sus problemas a la que mete en cintura una suerte de señorita -señorito, en este caso-  Rotenmeyer que somete a sus miembros a un proceso de resocialización post-estalinista  para que adopten un comportamiento de consumo más eficiente. Vamos, en román paladino; que les enseña a ahorrar: Tele-formación para llevar el concepto de consumidor 'low-cost' a las masas.


Se trata iniciativa que coincide -aparte de con el inicio de la temporada oficial de 'recesión'- con un momento en el que 
posicionamiento ‘bajo coste’ ha acabado resultando permeable a prácticamente todos los ámbitos de consumo. Desde marcas de automoción, como Dacia Logan, hasta operadoras de telefonía móvil, como Yoigo o Simyo, pasando por las tiendas ‘outlet’ de grandes firmas de la moda como Versace, han apostado por presentarse con esa promesa ante el consumidor. La aerolínea Ryanair consiguió que varios medios tomaran en serio y publicaran la noticia de que la compañía pretendía comercializar viajes de ‘bajo coste’ a la luna . Por supuesto, se trataba de una tomadura de pelo propia del día de Los Santos Inocentes, pero que bien podría haber sido una noticia veraz, pues la aplicación del concepto ‘bajo coste’ no conoce límites. Nada nos sorprende a estas alturas,  como el caso del párroco de Vigo Cavedine, en la región de Trantino-Alto Adige (norte de Italia), que ofrece descuentos en los precios de los funerales si los familiares del difunto acceden a bajar la calefacción y la iluminación durante el responso, o por reducir el tiempo que doblan las campanas.

Las aerolíneas de bajo coste, las verdaderas valedoras del éxito del concepto, fueron pioneras en prescindir de una serie de servicios que les permitían ahorrar partidas en áreas que el consumidor se mostraba dispuesto a sacrificar, a cambio de trasladar al precio final un sustancioso descuento. Aunque inicialmente los consumidores se mostraron recelosos ante la posibilidad de que estas compañías estuvieran escatimando costes en partidas tan importantes como la seguridad, la inexistencia de casos notorios que avalaran estos temores, sumada a la labor de proselitismo llevada a cabo por los turistas pioneros de esta modalidad de viaje, ha conseguido transformar por completo el mercado turístico nacional y global. España fue en 2007 el segundo país de la Unión Europea -por detrás del Reino Unido- en el que mayor cuota de mercado acapararon las aerolíneas de bajo coste.

Un estudio que realizamos en enero de 2007 para evaluar el impacto que había tenido sobre la opinión pública la quiebra de la compañía Air Madrid -que provocó que miles de viajeros se quedaran sin poder viajar y estar con sus familias en plenas navidades- desveló la amplia penetración del fenómeno entre los usuarios de aerolíneas. Más de la mitad de los encuestados (56%) reconoció haber hecho uso de este tipo de compañías en los dos últimos años. En el caso de las más jóvenes, la proporción ascendía casi a los dos tercios (63%). Por el nivel de ruido mediático que provocó esta crisis se llegó a barajar la posibilidad de que los consumidores se plantearan dar la espalda a este tipo de aerolíneas y, por extensión, a todas las otras compañías que se posicionaban abiertamente como “low cost”. De hecho, el 62% de los consultados en aquel estudio sostenía que el fracaso de Air Madrid afectaría a la imagen que en general tenía la ciudadanía sobre este tipo de empresas. Sin embargo, no parece que finalmente la sombra de la duda que pudo planear en aquellos instantes acabara mermando la credibilidad de las empresas de ‘bajo coste’. Antes bien, parece que no dejan de aumentar las categorías de consumo en las que súbitamente irrumpe una o varias marcas que alzan la bandera de la eficiencia.

Las marcas que persiguen hacerse un hueco en este cada vez más copado nicho, se han esforzado por enseñar al consumidor que sus competidores deben mantener precios desorbitados para asumir los costes de elementos que no aportan gran valor, como los envases o la propia publicidad. Yoigo, por ejemplo, en uno de sus spots de lanzamiento justificaba sus excepcionales tarifas argumentando que la compañía, siendo más modesta en sus pretensiones publicitarias, no necesitaba rodar costosos anuncios en Hawai. En uno de los primeros anuncios de presentación de Dacia Logan en España, aparecía en el interior de uno de sus vehículos una familia maravillada mientras el padre cambiaba emocionado de forma constante entre la luz de largo y corto alcance. La voz en off decía “Hace lo mismo que cualquier otro coche, pero por sólo siete mil y pico euros”.

El comprar barato -no necesariamente baratijas- es considerado socialmente como deseable. Se ha conseguido hacer calar la idea de que comprar barato es comprar inteligentemente: al darse por sentado que el vendedor pretende maximizar su beneficio, realizar una compra “torpe” es ser engañado, y acaba por dañar la autoimagen del comprador, justo cuando la compra aparece precisamente cuando fuente de satisfacción.

“El consumidor inteligente” se ha convertido en un referente aspiracional de casi todo el mundo. Incluso en España se han publicado libros que hacen las veces de “manual de primeros auxilios” para llegar a serlo. Un ejemplo es  el libro “Bueno, bonito, barato. Guía para comprar a bajo precio” (Ed. Espejo de tinta) de Juan Van Den Eynde, en cuya contraportada podemos leer, “Es mucho más que una guía sobre cómo comprar a bajo precio. Es un libro que orienta al comprador para que no se pierda en el complicado laberinto de precios bajos y ofertas o descuentos irrechazables. Bueno, bonito y barato facilita las claves para poder hacer una compra segura y responsable, así como las pautas fundamentales para moverse sin riesgo en el complejo y poco explorado mundo de las compras por Internet”.

Como bien apunta Lipovetsky, el modelo económico actual ha logrado superar exitosamente esa etapa en la que emergieron con fuerza los discursos anti-consumo. Nadie en sus cabales se atrevería a publicar un libro que incitara a ahorrar dejando de consumir cosas que no se necesitan. ¿Quién querría leer algo tan de otros tiempos? Hay que ahorrar gastando. Siendo un “consumidor inteligente”, cuanto más gastes, más ahorras. ¿Ahorrar para qué? Evidentemente, para consumir y seguir “ahorrando” más, en una proceso circular. El concepto de “ahorro” se ha desprendido de la noción de acopio de reservas para el futuro, para convertirse en un fin en sí mismo.

El “ahorrar” o, incluso el ‘no gastar’ es también una experiencia. Tenemos que demostrar que somos buenos consumidores, consumidores inteligentes. Esta idea es explotada provechosamente por varias compañías de seguros en nuestro país (Génesis, Línea Directa.... ). Hablar en público sobre el ahorro hace ya tiempo que dejó de ser tema tabú. Pero no se trata de alardear de que ahorramos pasivamente -dejando de consumir-, sino activa e inteligentemente, sin ninguna carga de sufrimiento. Tampoco puede ser a base de sacrificar nada (calidad o diseño), salvo en algunos casos, la marca –aquí es donde entran en juego las enseñas de la distribución.

Tradicionalmente nuestra cultura había estigmatizado demostrar en público la importancia que se le concedía al precio. De hecho, hace tan solo unos años resultaba verdaderamente difícil conseguir que las amas de casa ‘confesasen’ en las encuestas o dinámicas de grupo sus verdaderas impresiones, por ejemplo, sobre las marcas de la distribución (marcas blancas) o que mostrasen predisposición a hablar honestamente sobre el rol que desempeñaba el precio en sus decisiones de compra. El hecho de que aún hoy se considere de mala educación comprobar, al menos de forma ostentosa, lo que nos devuelven cuando hacemos una transacción en metálico (al pagar por ejemplo en una caja de un supermercado), podría ser un residuo atávico del pudor que siempre ha suscitado reconocer en público la importancia que le concedemos al dinero. Hace unos años a ninguna marca se le hubiera pasado por la cabeza lanzarse al mercado con el insólito eslogan «¡La avaricia me vicia!», tal y como hizo en 2006 la cadena de tiendas de electrónica Saturn. 

El súmmum del consumidor inteligente es el que sabe ahorrar sin sacrificar la marca. Al abrigo de esta tendencia se ha difundido entre los consumidores con extraordinaria rapidez el concepto de comercios «outlet», que se ha mostrado permeable a todo tipo de sectores, más allá del originario (ropa y complementos). Algunas tiendas de baratijas han retirado el rótulo de “Todo a 100” para sustituirlo por un mucho más elegante “Outlet”. Buena parte de consumidores han entendido que la calidad -entendida como experiencia subjetiva- del producto o servicio no tiene por qué estar necesariamente relacionada con el precio. Por muy obvio que hoy nos resulte esta idea, la asociación calidad precio se había mantenido inalterable durante mucho tiempo. ¿Cómo explicar si no que nosotros escucháramos el eslogan ‘El mejor turrón del mundo’ cuando en realidad 1880 nos decía ‘El turrón más caro del mundo’?

11 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 11, 2008 11:52 AM

Bueno: ¿están viendo cómo es la historia digital...? Ahora se trata de entrar en relaciones de calado con quien haga falta: ¿AOL, Google, Yahoo, Microsoft...? ¿Falta alguien...? Lo que comenzó siendo un noviazgo lleva camino de ser la versión digital de Bodas de sangre (ya veremos si alguien no mata a alguien porque era suyo...)

Miren por dónde, en esta historia tan moderna y digital han comenzado a asomar nombres de lo más clásico y sonoro -Time Warner, Murdoch...- Y es que quien tuvo, tiene y retiene.

En un orden más terrenal y pedestre, es decir, futbolero, lloramos todavía al Getafe, ese finalista gafe (encima rima...), y esperamos con interés las nuevas aventuras de la Liga del sábado, siempre con la mochila a cuestas, siempre cambiando de cadena... Ay, yo necesito a alguien que me lo explique, porque cada semana me pierdo más (menos mal que no suelo ver el fútbol, la verdad...)

Bueno, las lluvias parecen dar un respiro de cara al fin de semana: qué suerte, ¿verdad? Pues no se fien, seguro que es un LMB disfrazado de solecito...

10 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 10, 2008 12:12 PM

A ver. Si acude a su ventana un elegante cabalelro de sienes plateadas, asomado al techo de una limusina espectacular y con la música a todo trapo... ¿qué final de película estaremos viendo...? Claro: Pretty Woman, esa película que casi hemos adoptado como nuestra del mismo modo que nuestros mayores hicieron suyas a películas como "Marcelino, pan y vino" o con "La gran familia" (ay, cómo han cambiado los tiempos...)

Pero no estén tan seguros: es posible que también sea el final del drama de amores y desamores que protagonizan en estos momentos los tres grandes de lo digital.

¿Será Google el de las sienes plateadas que acuda al rescate de la ¿doncella? Yahoo...?, ¿o será simplemente otro madurito en crisis que acudirá a su ventana para hola y adiós...? ¿Son serias las intenciones de Microsoft o simplemente está echando una cana al aire...?

Ay, amigos lectores y -cada vez menos- comentaristas, qué dolorosas son las cosas del corazón.

En fin, mientras Yahoo-Julia Roberts acude a la llamada del elegante y ricachón Google-Gere, veamos qué hacen los chicos de Microsoft: seguiremos informando...

9 de Abril

por en Dentro del GRP | abril 09, 2008 04:19 PM

Qué contradictorio es este mundo. Mientras el FMI vuelve a sacarnos tarjeta amarilla -la roja nunca: es mejor un mal alumno que ningún alumno, saben...- los bancos andan comprando las últimas cajas de cava del año pasado para celebrar sus resultados de dos dígitos de incremento.

Vaya, vaya. Albricias si ustedes cuentan con banca en su cartera de clientes. Incluso albricias si cuentan con alguien como Inditex -dicen que a veces compran algo en medios...- que flota pese a todo. Pero ojo si su cartera de clientes, amigos de los medios y de las agencias, incluye al resto de sectores: en cualquier momento su cliente puede llamarles con voz de infinita de