San José de Redondela, Patrón de los Crossumers
José está recién salido del cascarón analógico. Aprendió todo lo que
sabe de informática e Internet - que no es mucho- hace escasamente un
año. Tampoco es que estos conocimientos le hicieran mucha falta para
ganarse la vida; regenta una pequeña churrería en Redondela (Pontevedra). José es un crossumer.
Hace unos días, según cuenta, recibió una llamada que ha acabado con su
tranquila existencia, al menos por el momento. Alguien de su banco se
puso en contacto con él para comunicarle que en su cuenta corriente
había un descubierto, invitándole a resolver el asunto a la mayor
brevedad. José, desconcertado, se dirigió de inmediato hasta la oficina
para conocer el origen de un desfase del que no era consciente.
Allí le explican que unos días atrás la entidad había depositado por
error 1.000 euros en su cuenta, y que cuando se procedió a detraer esa
cantidad -una vez detectado el fallo-, el saldo de la cuenta no
alcanzaba para cubrir el importe, a consecuencia de lo cual se genera
un descubierto, sujeto a unos intereses y comisiones que ascienden a
200 euros.
José no tiene la más mínima intención de pagar esos 200 euros. Asume
que los 1.000 euros que inicialmente se le ingresaron erróneamente no
le pertenecían, pero considera ilegítimo que la entidad retirara de su
cuenta -provocando el descubierto- dinero alguno sin su consentimiento
previo: Santa Rita, Rita....lo que se da, no se quita. Le expone su postura a los empleados del banco, quienes -siempre según versión- se desentienden de sus reclamaciones.
José tiene un carácter claramente rebelde, peleón. Se promete a sí
mismo que dará batalla ante un trato que considera injusto. Se cree
ninguneado. Piensa que si hubiera sido un cliente VIP, el banco le
habría condonado la deuda en un santiamén. Pero José no es consumidor.
José es un crossumer. No, es más; es EL CROSSUMER, con mayúsculas. El arquetipo que me hace sentir algo parecido a lo que describe Mary Shelley que sintió su personaje Víctor Frankenstein al ver que cobraba vida su creación. ¡Por fin le veo la cara al crossumer! Pero dejemos a un lado mis sensaciones y continuemos con el relato.
De regreso del banco, José empezó a escudriñar mentalmente todas
opciones con las que contaba para hacer frente al agravio. Desde un
primer momento descartó la vía legal, pues estaba casi seguro de que el
banco había actuado amparado por la letra pequeña de algún contrato. Se
sabía con la razón moral, pero no legal. En algún momento también se le
debió pasar por la cabeza llevar a cabo algún tipo de protesta pública
-como un encierro- en la propia entidad, pero no es fácil atreverse a
hacer algo así en una localidad de 30.000 habitantes, donde todo el mundo se conoce. Tal vez tampoco estaba muy seguro de que la gente se fuera a poner de su parte.
Ante la incertidumbre, Internet no tardó mucho en entrar en escena.
José lo utilizó inicialmente para intentar localizar testimonios de
gente que hubiera estado en situaciones parecidas a la suya. Para su
sorpresa, no tardó en localizar decenas de páginas, foros y blogs
consagrados exclusivamente a despotricar contra los bancos. Se dio
cuenta así de que compartía causa con muchos internautas. A medida que
leía nuevos comentarios y testimonios de otras personas, crecía su
convicción de que no eran los 200 euros lo que estaba defendiendo, sino
algo mucho más preciado: su dignidad, y, por empatía, la de esas otras
personas que habían emprendido la lucha a través de la red. A estas
alturas ya tenía claro que Internet era el medio que mayor potencial le
ofrecía para hacer llegar su caso a más personas, pero aún no sabía qué
estrategia seguir para darle una difusión suficiente como para poner
contra las cuerdas a una poderosa multinacional. También era
consciente de que si quería atraer la atención de los medios de
comunicación debía adoptar algún formato de protesta original, impactante, que
diera juego para el espectáculo.
José no tiene estudios reglados de marketing, pero nadie puede
negar que es un gran estratega; desde la intuición, como cada vez lo son
más todos los consumidores. José tiene su “reason why” (el descubierto bancario) , su USP
(defender la dignidad de los consumidores), ha pensado en el medio para
difundir el mensaje (Internet), pero le falta lo más importante: el
concepto y la forma de ejecutarlo. Atando algunos cabos, enlazando
ideas sueltas, tampoco tarda mucho en llegar.
Ha recordado que durante el verano estuvo jugueteando con algunas sencillas aplicaciones Web (como Justin.tv, ustream.com o blogtv.com)
que permiten transmitir en directo la señal de una webcam. Miles de
personas están utilizando estas plataformas bien para comunicarse de
forma masiva con sus contactos o, simplemente, para exhibir
públicamente su vida emulando para la audiencia la experiencia “Gran Hermano”.
De estos dos principales usos, José se había quedado sobretodo con el
segundo. ¡Bingo! Ahora todas las piezas encajan: Protesta+Internet+Gran
Hermano = “Encierro en la churrería transmitido en directo hasta que el banco dé su brazo a torcer”. Ya tiene el concepto de protesta que necesita. Comienza el espectáculo.
Pertrechado de dos ordenadores portátiles -con sendas webcams-, y tras
rellenar con víveres las cámaras frigoríficas, se encerró en su
churrería el pasado día 12 y comenzó a emitir desde su canal en Justin.tv. Dos días más tarde se hace eco de la protesta la edición digital de La Voz de Galicia. Uno de los lectores envía la noticia a Menéame, una comunidad de filtrado social de contenidos de la red
integrada por miles de miembros. La historia de José resulta
convincente, y con el voto de centenares de integrantes de la
comunidad, la noticia se alza hasta la portada, cuya audiencia está nutrida de periodistas digitales y bloggers
ansiosos de informaciones que avalen la grandeza del medio. El caso de
José tiene todos los ingredientes épicos necesarios para convertirle
en leyenda. La maquinaria viral se ha puesto en marcha, y es imparable.
Otros medios convencionales empiezan a reproducir la información. Varios bloggers abren entradas en sus bitácoras
para dar cuenta de la gesta de José. Algunos incluso insertan un visor
de Justin.tv en sus blogs con la señal que llega desde Redondela. En
estos primeros momentos de euforia viral -según compruebo- llegan a
estar conectadas simultáneamente más de 100 personas; demasiado tráfico
para una plataforma que está diseñada para un uso amateur. Justin.tv se cae. La ventana de chat que hay en la página echa humo. José abre un nuevo canal en ustream.com, y cuando éste también se viene abajo, otro más en blogtv.com.
Hay días en los que ha estado emitiendo simultáneamente desde dos
canales, ofreciendo planos diferentes del encierro. Muy profesional.
Incluso se retransmite una entrevista que le hacen para alguna
televisión.
Ya tiene el circo que buscaba, pero que, paradójicamente, no
esperaba. Cree que la situación se le ha ido de las manos. Le llaman de
una emisora de radio. Se deduce de la conversación que Julia Otero
quiere entrevistarle. Acepta, pero en ese momento se queda sin baterías
en el móvil. Tiene un cargador, pero no recuerda el PIN. Se lleva las
manos a la cabeza, y va y viene nerviosamente de un lado a otro de la
tienda. Resopla, y vuelve resoplar. Está asustado. Antes de caerse, las
estadísticas de visitas de Justin.tv le indican que cerca de 13.000
personas le han estado viendo en unas pocas horas. Aprovecha el momento
para repetir a grito pelado una y otra vez su versión de la historia y hacer pública
su demanda: “Yo no quería llegar a esto, pero me he visto obligado. He
intentado hacerlo por las buenas, pero me han ninguneado. No hago esto
por el dinero, sino por el trato que me han dado. No tengo nada que
perder”
Van pasando las horas y los días sin que se produzca la ansiada llamada
del banco. El flujo de visitas va decayendo, aunque es raro que haya menos sesenta personas enganchadas durante el
día a este peculiar Gran
Hermano. El cansancio físico y mental va haciendo mella en nuestro
hombre. No esperaba que se prolongara más allá de los 2 ó 3 días. Ha
estado durmiendo sobre el suelo sin más comodidades que un cartón y una
manta. Son horas y horas dándole vueltas al mismo tema en soledad . Por
algún extraño motivo no chatea con quienes le están siguiendo,
aunque también es cierto que, conforme pasan las horas, hay cada vez
más gente que sólo está interesada en el encierro, relegándose la causa
a un segundo plano. José quería espectáculo, pero no convertirse en un
‘mono de feria’ (o al menos eso dice). Poco a poco va perdiendo las
formas. Afloran ciertos comportamientos que bien podrían ser
sintomáticos de una esquizofrenia incipiente. Llega a desconectarse de
las cámaras y a desaparecer durante horas sin dar ningún tipo de
explicación. Su credibilidad está por los suelos. En los chats ya sólo
quedan cuatro desalmados que incluso le azuzan para que lleve a cabo
algún tipo de locura. La noche del día 19 decide poner fin a la
retransmisión, y publica la siguiente entrada en su blog:
A corazón abierto...
Creo que muy pocas personas pueden llegar a comprender la tortura psicológica que llegas a soportar,viviendo una situación semejante a la que estoy viviendo. Todo va relativamente fácil cuando estas solo, pero cuando estás acompañado por ti mismo, la cosa se pone fea, porque tu lado derecho pregunta y el izquierdo responde.
La complicación llega cuando en el mundo real no sabes lo que pueden estar diciendo de ti. No le pido a la gente que me entienda, pero respetad la decisión de que quiera terminar con esto solo, sin emitirlo por internet y dar lugar a un circo que lleve a malos entendidos, de que yo pueda sacar algo con esta película. Lo siento,con cámaras no podría seguir. Tengo comida suficiente para aguantar lo que Dios...perdón,lo que el BBVA quiera...
Tenéis mi promesa de que mis ojos no verán que no ponen las cosas en su sitio...
Descansa, reflexiona. Ha perdido el norte. Si no hay audiencia, no hay presión que valga. Con los nervios mucho más templados, vuelve a la carga: "On air".
Watch live video from canaleldorado on Justin.tv
La historia de José de Redondela me ha dejado fascinado. Como otras muchas que iremos contando desde esta bitácora, se trata de un ejemplo muy ilustrativo de los nuevos modelos de interacción de las marcas con los consumidores, o, mejor dicho, de los consumidores con las marcas (la diferencia estriba en quién toma la iniciativa). Eso sí, para los siguientes post prometo ser más breve. Ahora, con su permiso, voy a ver si trabajo algo y recupero, al menos en parte, el tiempo que he perdido siguiendo el encierro de José. Perdón. “San José de Redondela. Patrón de los Crossumers”.
Actualización 22/01/08 12:41: Parece que José ha tirado definitivamente la toalla. Aquí lo cuentan
Actualización 23/01/08 20:52: Que no, que no, que esta mañana se manifestó frente a la puerta de la entidad y lo retransmitió en directo. De alucine!! Finalmente quien se ha rendido ha sido el banco. Más información aquí. Impresionante su historia. He logrado mantener una entrevista telefónica con José, y el caso da como para escribir un libro...
Victor, bienvenido a esta nueva ventana bloguera.
Te seguiré. Prometido.
Muy curioso y bien llevado el caso, con ese final sorprendente.
Publicado por: Eduardo Madinaveitia | lunes 21 de enero de 2008 en 11:34
Curioso lo de los bancos.
A mí me pasó algo parecido con otro banco y también como primera medida me querían cobrar 200 euros.
Me dí de baja por teléfono de una tarjeta que no usaba.
Cuando llegó el momento pretendieron cobrarme otra anualidad. Ponían un teléfono al que se podía llamar, pero durante más de un cuarto de hora sólo salía musiquita y el mensaje de "en estos momentos todas nuestras líneas están ocupadas, permanezca a la escucha".
Cuando ya pensé que se trataba de una estafa telefónica di a mi banco orden de no pagar. Al mes siguiente me llegó la factura de nuevo, con un incremento de algo más de 200 euros por intereses (en un mes y de una cantidad, la cuota de la tarjeta, que no llegaba a eso).
Aquí monté en cólera. A través de mi banco conseguí un número de teléfono que sí cogían. Llamé y les dije que les iba a denunciar por estafa.
Después de un buen rato ("no se puede dar de baja una tarjeta por teléfono, yo no puedo eliminar ese cobro", etc.) conseguí, o eso creo, que anularan todo. La última carta que he recibido deshace operaciones y, eso sí, deja un saldo de 11 céntimos a favor del banco emisor de la tarjeta. Espero que no empiece a acumular intereses porque a su ritmo me podrían arruinar en un tiempo.
Veremos lo que pasa cuando se cumpla otro año. Desde luego si vuelven a intentar cobrarme ya sí que les denunciaré.
Publicado por: El Vigía | lunes 21 de enero de 2008 en 11:49
Vigía, no pierdas el tiempo denunciándolos...Estoy convencido de que José de Redondela te haría encantado un hueco en el suelo. ¿Te gustan los churros? De eso no te faltaría, ya te lo digo yo...;-))
Publicado por: Víctor Gil | lunes 21 de enero de 2008 en 12:02
De largo nada, se me ha hecho interesantísimo. La tristeza surge cuando se ve que a pesar de todo el banco no ha dado el brazo a torcer por 200 míseros euros
Publicado por: Marta Esteban | lunes 21 de enero de 2008 en 12:29
Para cuándo un análisis de los RESSUMERS?
Publicado por: Cervantes | martes 22 de enero de 2008 en 20:51
Sobre publicidad imagino que sabrás algo. Sobre encajar un relato en una página web no tienes ni idea. Qué largo, qué coñazo, imposible de leer. Qué malo...
Saludos,
txusm
Publicado por: txusm | jueves 24 de enero de 2008 en 16:55
Txusm, tu nick suena realmente descriptivo. Bienvenido Víctor. A mí me pareció muy largo antes de leerlo, pero luego me enganchó completamente. Se comprueba de nuevo que no hay textos largos, sino copies malos.
Publicado por: Observator | jueves 24 de enero de 2008 en 17:17
Impresionante… ¿en qué cambiarán estos usos de la teconología y las relaciones con nuestras marcas en el día a día? ¿seremos igual de exigentes con el restaurante, la tienda de ropa, el supermercado, el gimnasio,…?
Publicado por: Juanjo Brizuela | lunes 28 de enero de 2008 en 15:14
Muy interesante, la relacioncon las marcas esperemos que cada dia sea más democratica.
No será facil pero es posible.
Publicado por: Ricardo | martes 12 de febrero de 2008 en 11:44
La complicación llega cuando en el mundo real no sabes lo que pueden estar diciendo de ti. No le pido a la gente que me entienda, pero respetad la decisión de que quiera terminar con esto solo, sin emitirlo por internet y dar lugar a un circo que lleve a malos entendidos, de que yo pueda sacar algo con esta película.
Publicado por: weight loss | lunes 1 de marzo de 2010 en 17:07