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Cosas sobre mi mesa

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Cosas sobre mi mesa 37

Me irrita profundamente compartir opinión con Aznar.

Hace unos días nuestro ex-primer ministro (que el altísimo le conserve lo de “ex” muchos años) afirmaba, con esa manera suya tan particular de afirmar, que veía en España mucho cortoplacismo y poca estrategia.

Siento mucho decirlo, pero estoy de acuerdo.
Y es dramáticamente cierto en nuestra profesión.

Hay multitud de factores que nos han arrastrado hasta ahí, como siempre.

Internet es uno de ellos.
La velocidad y la inabarcable amplitud de la red nos condenan a una permanente superficialidad. Ya hablé en los remotos inicios de este blog (que, como advertí, no hace más que repetirse) de la imagen con la que Carlos Rolando explica la world wide web: una superficie bidimensional, infinita a lo ancho y a lo alto, en la que es prácticamente imposible profundizar.

Nosotros, todos, procedemos de una cultura libresca, y estamos en transición hacia algo diferente que se ha etiquetado de formas diversas (aprovecho para recomendar encarecidamente la lectura de “Será mejor que lo cuentes”, el libro que mi socio Antonio Núñez anda presentando estos días, y que explica hermosamente, entre otras cosas, ese tránsito desde la cultura oral a lo que ahora se nos viene encima).

Para bien y para mal el libro es un artefacto que nos impulsa a la reflexión sosegada y al mundo de los conceptos. Esa es la educación de la mayoría de los que aún lideramos la industria.
Ignoro que nos deparará el porvenir, pero parece claro que nuestros hijos se gobiernan por prioridades distintas.

Por el momento seguimos en estado de shock, aturdidos por la dimensión de los cambios , y todavía herederos de una falsa creencia en la posibilidad de comprenderlo todo, o más o menos todo.
Los libros, la tele,  la educación, la religión, las ideologías y la política unidireccional nos hicieron creer en un mundo entendible y gobernable, nos inocularon la sensación de que era posible extraer una conclusión de la complejidad.
Internet nos ha devuelto al abismo.

Es un poco lo que nos dice Aznar, y lo que nos dice la derecha insistentemente: hay que elegir, hay que tener prioridades, principios, valores, fuera el relativismo moral, no vale todo. Hay que reconstruir el mundo, ahora que el mundo se ha descompuesto de repente en miles de fragmentos.

Pero de momento eso asusta (sobre todo si lo dicen ellos), y preferimos sobrevolar con la esperanza de hallar algún sentido.

Así que hemos abandonado, por el momento, conceptos sin los cuales la construcción de percepciones sólidas es inviable, como el largo plazo, o la perspectiva, o la visión generalista (de hecho nos estamos queriendo cargar los estudios de humanidades: el último bastión).

En esa evolución desde lo libresco a lo que venga, nos hemos entregado abiertamente al porvenir, olvidando con inusitada ligereza las herramientas que nos han permitido llegar hasta aquí, que además son percibidas como inmovilistas, retrógradas o incluso estúpidas.

No sé si me he explicado.
Tampoco sé si tengo razón, algo que en verdad me importa poco.

El discurso me vale para las marcas y para la comunicación, claro.
Después de tanto tiempo en el que realmente no ha hecho falta ser algo, poseer una personalidad y unas creencias, porque el avasallador predominio de algunos pocos medios compensaban esa carencia, de pronto nos hemos encontrado frente a la realidad, que es por definición compleja (si es que admite definición), casi imposible de desvelar.

Hay unas cuantas marcas, pocas realmente, que siempre se preocuparon de conocerse, y de presentarse a los demás, y que hoy gozan de esa ventaja en una economía que las premiará por su honestidad y coherencia, y que podrán construir relaciones afectivas profundas con sus gentes, que es de lo que me temo va a ir el futuro.

Pero el resto, las que creyeron (como casi todos) que el mundo era así, sencillo y comprensible, tienen un problema. Grave.
Y lo peor es que no detecto voluntad, o talento, para superarlo. Porque todos hemos sido arrastrados por ese cortoplacismo y superficialidad del que nos acusa, con razón, Aznar (aunque a él sólo le interese acusar a uno en concreto).

Hoy nos gobierna la táctica, el Dow Jones y el voluble Tracking (Bill Tracking, el auténtico director creativo de todas las agencias de publicidad del mundo). Y casi nadie se atreve a salir de ese mañana que ha perdido su carácter metafórico para convertirse en el mañana concreto, en las 24 horas de las que disponemos para solucionarlo todo.
Y no hablo de emergencias, inevitables, sino de falta de rumbo, de navegación sin mapa y sin sextante.

Yo no me resigno, de todos modos. Sé que inevitablemente volveremos a un estadio reflexivo y consistente, que deberemos regresar al pensamiento estratégico y a eso que hoy suena casi como una estupidez o una locura: el largo plazo.
De hecho hay algunas marcas, las mejores, que nunca han dejado de estar ahí.

Ante este panorama no deja de ser risible, y preocupante, que  “estrategia” y “planificación” sean las palabras de moda, prueba evidente de lo que carecemos.

Hoy la mayoría de anunciantes y agencias disfrazan de profundidad y fulgor moderno su preocupación por la subsistencia inmediata. Y no descarto que esa mentalidad se quede para siempre, en muchos casos.

La reacción más habitual estos días es intentar abarcar la complejidad, dar la impresión (patética, triste) de que servimos para todo.
Creo que lo he escrito varias veces, pero insisto (me repito, me repito): no nos va a quedar más remedio que elegir, que decidir lo que somos, que, usando una palabra tan cercana a lo nuestro, posicionarnos.

Tanto en un lado como en el otro.

Los tiempos en los que uno podía serlo todo han acabado para siempre.

Las agencias que creen que pueden incluir en su plantilla a todos los especialistas que necesitan (que creen necesitar) sus clientes se tropezarán más tarde o más temprano con la tozuda realidad (¿por qué no arquitectos, o diseñadores industriales, o interioristas, o psicólogos, o cocineros?).

Los que creen que el modelo de negocio que nos trajo hasta aquí sigue siendo útil dejarán de ser un negocio.

Los que creen que el inmenso talento que habita ahí fuera va a perder su tiempo y su dinero trabajando aquí dentro, malgastarán sus escasos recursos contratando mediocridad. O condenando a la mediocridad al talento verdadero.

Los que no quieren reconocer que se han convertido en especialistas comprobarán como el mercado decide por ellos (¿por qué hay agencias que se avergüenzan, o intentan disimular que se han transformado en productoras?).

Los que pretenden competir contra el hambre morirán devorados.

Los que no piensan, no existirán.

Y los anunciantes que siguen empeñados en que todo el mundo les quiera  languidecerán (algo mucho más terrible que no existir), y acabarán descubriendo que suscitar odio es una hermosa prueba de éxito. El odio hacia el que es diferente de ti, luego es algo.

Y a los que intentan seguir siendo ubicuos y omnipresentes, víctimas del síndrome pernicioso de los 360 grados (¿por qué no 40, ó 125?) les llegará el momento de comprender que a fuerza de dispersión (la otra cara de la integración), se han desintegrado.

Y los que se resisten a explicarse acabarán siendo explicados por otros, fatalmente.

Lamento el tono bíblico. Y a pesar de que pueda sonar catastrofista me siento especialmente entusiasmado.

Nunca hubo un tiempo en que fuera tan posible inventar como el que vivimos. Nunca fue posible equivocarse tanto.

Qué más queremos.

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Listados abajo están los enlaces de los blogs que referencian Cosas sobre mi mesa 37:

Comentarios

"Lamento el tono bíblico. Y a pesar de que pueda sonar catastrofista me siento especialmente entusiasmado."

¿Cómo se puede soltar esto después de todo lo anterior?

Teniendo pagada la hipoteca.


PD: lo peor es que tiene razón.

Como dice la maldición China: "Ojalá te toque vivir en tiempos interesantes"

Dada la multiplicación de puntos de contacto con el consumidor, lo que va a hacer falta es un estratega global-coordinador de especialistas. Pero, ¿donde se encuentra ese héroe? En el cliente, en las agencias? Será éste el nacimiento de una nueva raza en nuestra industria?

¿Qué reto más grande hay que crear en un entorno futuro -más presente de lo que creemos- totalmente desconocido?

Me apunto a equivocarme cada día!

bien toni,una llamada a la reflexión:los valores, las referencias son las señales de tráfico de la vida.en nuestro oficio no mentir, no engañar,no dar gato por liebre,ni al anunciante, ni al consumidor, no fomentar ejemplos deleznables. al final el ser humano necesita valores, referencias...¡jodo ,los diez mandamientos¡.pues a lo mejor no son 10, son cinco, pero claros,como la luz del día.y lo de Internet nos va traer de cabeza a todos,es un mundo que nos desborda,hay que pensar más.el sábado 1 de diciembre compraros El Mundo, regala Séneca y Platón.¡Pensad malditos¡.

"Teniendo pagada la hipoteca"... Bueno, conociendo tu trayectoria, Toni, creo que este comentario no va mal encaminado. "Aaah, los viejos tiempos..." Eso es lo que suelo leer entre líneas en tus post, una añoranza soterrada de las alegrías de los 80 y principios de los 90, en la que tú eras aquella joven promesa que se rifaban las agencias con un fichaje a golpe de talonario. Me acuerdo de un estudio de salarios de Consultores en que despuntaba un creativo de Barcelona con un sueldo millonario. Envidia cochina sentimos muchos al ver publicado ese morboso dato. Pero también admiración. Admiración por saber que había un creativo que sabía vender como nadie sus ideas, que seguramente tendrían que estar muy bien pagadas por unos clientes satisfechos que no escatimaban en honorarios o comisiones de agencia. Porque todos sabemos de donde sale el dinero, ¿no? Imagínate que yo manejo un presupuesto de unos 10 milloncitos de euros de nada, por ejemplo. Ya tendría un "sueldo" por sólo ese trabajito de nada de más de un millón de euros, mínimo (dependiendo de muchas variables de remuneración pactadas con el cliente, claro está). Y en eso estoy, pa poder pagarme la hipoteca... de golpe! jajjaja ;-) ¿Hay algún cliente interesado en invertir en mi "Fondo de Creatividad Riesgo"? Contact > http://www.linkedin.com/in/MrXEM

En estos tiempos de hoy se ha perdido una característica muy importante: la paciencia. Y esto es lo que le ocurren a muchos anunciantes, que quieren resultados para dentro de un rato sin reflexionar en todo lo que rodea a su actividad, a su categoría y a su marca.

Y lo que le ocurren a muchas agencias. Quieren subirse a un carro porque sí, sin saber cómo ni de qué manera. Y así hace que la unión de estos dos seres casi gemelos en distintos lados de la mesa den como resultado una situación del sector totalmente desvirtuada, triste, oportunista y sin visión de futuro.

Afortunadamente todavía hay núcleos de reflexión y pensamiento en torno al auténtico problema, a la solución a tomar y que planeamos (permitidme que me incluya) tomar otros caminos a sabiendas de que quizá nos encontremos más dificultades pero nos encontremos mejor.

¿Inventar? La clave es hibridar (tomo el término empleado por Alfons Cornellá). Y la ilusión, que nunca se pierda.

¡Aznar, vuelve, que nos arruinan!

qué tal, comenzar con un comentario político una sección totalmente profesional no me parece agradable ni acertado. no por criticar a nuestro expresidente electo, sino porque la publicidad política tiene otros foros y, pese a tener que pagarla con mi irpf, mi iva y más impuestos, la repudio por ser falsa, manipuladora y cobarde. no creo que haya tenido una intención más allá de avanzadilla a un comentario profesional, pero hay mil libros y cien mil comentarios más con los que puedes empezar una frase sin dejar de entrever tus inclinaciones políticas, que sinceramente estarían mucho mejor obviadas o en una urna cuando proceda, y que no aportan absolutamente nada profesionalmente ni a ti ni a nadie. aunque visto lo visto puedan ayudar a arrimar más cerca la sardina a la ascua a los mediocres, gente en la que no te incluyo en un largo por ahora.
sin más, y esperando que puedas llegar escribir como te de la real gana, cosas sobre mi mesa 10000000000000000.
un saludo

Pensaba no añadir nada a este post tan marciano que te has marcado, pero como no parece que otro nuevo se vislumbre en lontananza, sólo una pregunta:
tú relees tus posts antes de publicarlos?
De verdad, juro que no quiero ser borde, pero es que no le encuentro un sentido claro a lo que dices. Más allá de que, en efecto, te repites, es que no entiendo a dónde quieres llegar...
Saco en conclusión que no eres votante del PP, y que la situación profesional está confusa (?)
Igual si te prodigaras un poco más, acabaríamos por cogerte el tranquillo, dicho sea con respeto y afecto "virtual".

Pues yo si creo entender lo que dice y me gusta. Es una reflexión necesaria, hay que trabajar, ganar el hoy pero siempre pensar como dice John Maeda en su primera clave "LEJOS: Más aparenta ser menos simplemente alejándose, alejándose mucho". Hay que invertir en esos organismos que parece inútiles: Clubs, asociaciones, etc. en los que lo práctico puede no parecer tan útil pero donde hay momentos sosegados para compartir con colegas y reflexionar sobre pasado, presente y sobretodo futuro. A veces perder medio día es ganar un año...

En la imagen bidimensional e impenetrable que cita no veo Internet, veo el conocimiento y la experiencia que Carlos Rolando tiene con Internet. Internet tiene más profundidad de la que tendrá cualquier canal antes de ser absorbido por la web. No hablo de futuro, ya es así, puedes navegar, bucear o tener agallas y vivir en ella. Como yo no soy un creativo tan brillante y siempre he trabajado en segunda división (con sus presupuestos y nivel de contáctos) no puedo poner ningún ejemplo espectacular ni citar nombres celebres. Pero en mis ratos libres edito misiones para un juego de simulación bélica, creo el entorno 3D, los soldados y vehículos que combatirán, el argumento, los objetivos, programo todo para que funcione, le añado una banda sonora, doblo los diálogos lo subo a un servidor y lo juego con mis amigos y cientos de desconocidos. Lo relevante está en que esa misión de combate virtual, forma parte de una campaña que cubre los momentos más importantes de una novela bélica, de una editorial especializada en ese género que paga los costes de tener el servidor abierto 24 horas. Los jugadores viven cada capítulo con sus avatares virtuales y son pocos lo que no acaban comprando el libro. Del mismo modo que muchos nuevos jugadores llegan al juego a través de las novelas. Como nuestras replicas virtuales de vehículos y soldados de las fuerzas españolas son exáctas, la academia de infantería de Toledo nos las pidió para sus entrenamientos teóricos, a cambio recibimos los ejercicios teóricos que hacen más interesantes y realistas nuestras misiones virtuales, mejorando las experiencias de los jugadores e inspirando nuevas novelas a los escritores de la editorial. Mi Internet no es plana ni impenetrable.


Coincido en la importancia de no dejar de trazar planes de futuro, idear una estrategia para llegar a una serie de objetivos que nos lleven a donde queremos estar a largo plazo. Pero cualquier plan proyectado al futuro pasa inevitablemente por Internet, porque en breve ordenadores, móviles, pda's, televisión, salas de cine, electrodomésticos, vehículos privados y públicos, iPod's, supermercados, bancos, concesionarios, restaurantes, discotecas... todo estará conectado, interconectado, quizá deje de llamarse Internet y lo bauticen Intercomm o Interearth, dá igual. Internet no es un medio más donde colgar nuestros mensajes y esperar recibir alguna respuesta. Internet es solo gente. Cada vez más gente.

Dejen de navegar, dejen de ver esa superficie plana e impenetrable. Si quieren planes a largo plazo necesitarán... agallas.

Un saludo y ¡Felices Fiestas!

Me sumo a los comentarios sobre la hipoteca, y me pregunto si va a contratar a esos profesionales multidisciplinares a 180€ como la plantilla de training que es actualmente scpf, y no lo digo con envidia por la pasta,que también, sino por la ausencia total de vergüenza.

Pues a mi sólo me preocupa haberlo entendido perfectamente, aunque el comentario de Angua me ha hecho reir por su espontaneidad frente a lo profundo del post.
Como decía mi padre, en la vida puedes aprender todo lo que quieras pero para que te vaya bien asegúrate de que hay una cosa que la sabes hacer especialmente bien por encima de las demás. ¿No es eso posicionarse?

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